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‘Z. La ciudad perdida’: un viaje intelectual hacia el asombro

Ficha técnica

z la ciudad perdidaTítulo: Z, La ciudad perdida

Director: James Gray

Guion: James Gray (libro de David Grann)

Producción: Paramount Pictures/ Plan B/ Sierra Affinity/ MICA

Fotografía: Darius Khondji

Música: Christopher Spelman

Reparto: Charlie Hunnam, Sienna Miller, Robert Pattinson, Tom Holland, Angus Macfadyen

Duración: 140´

País: Estados Unidos

Año: 2016

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Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88


El cine de aventuras últimamente está lleno de artificio. Predominan los efectos visuales a la propia trama y el espectador ya no busca una historia que le apasione, sino que le haga vibrar con los saltos y peleas con un croma de fondo. Sin embargo, aún quedan pequeños reductos del cine clásico que son alientos de lo que fue el asombro y el gusto por aturdir al espectador con una historia sea ya del género que sea.

Uno de los encargados de rescatar este cine clásico con un savoir faire brillante es James Gray, director neoyorkino al que deben recordar por sus cinco largometrajes anteriores que son brillantes: Little Odessa (1994), La otra cara del crimen (2000), La noche es nuestra (2007), Two Lovers (2008), El sueño de Ellis (2013). Todos ellos evocan en sus diferentes géneros los aromas del cine clásico, del cine de las grandes actuaciones y del dramatismo, del cine donde prima más el guion que los efectos especiales. James Gray hace un cine para deleite del espectador y para que no pase de moda. Hace un cine atemporal, ajeno a toda moda. El cineasta de Queens ha vuelto a demostrar tres años después de su última obra que es uno de los grandes narradores del panorama audiovisual, aunque poco reconocido. Nadie es profeta en su tierra. La película con la que vuelve a la palestra es Z, la ciudad perdida.

El filme cuenta la historia de Percy Fawcett, un coronel del ejército británico de principios del siglo XX al que le encargan la misión de intentar descubrir una civilización perdida en la zona del Amazonas boliviano. Esta encomienda obsesionará a Percy y le llevará en numerosos viajes a la selva para tratar de encontrar ese Dorado ansiado por los europeos en lo que él denominó como Z, la última ciudad perdida, la última pieza de un puzzle que haría que todo cobrase sentido y que haría que los investigadores y exploradores británicos tomasen relevancia.

Todo el que vea la película podrá admitir cierta lentitud a la hora de rodar una película de aventuras. No es la típica película de aventuras el siglo XXI. No hay acción. Hay deseo, ganas por descubrir un nuevo mundo que estaba oculto entre vegetación a la que el hombre blanco no había llegado. Es una cinta que habla del asombro, de las ganas de conocer lo desconocido, habla de no contentarse con una vida sencilla y llena de opulencia, habla lo importante que es el saber, el descubrir, el no quedarse quietos en la vida, habla de la vocación, de los objetivos de cada persona, de los sueños, y de cómo han de perseguirse hasta, incluso, llegar a dar la vida por ellos, no solo para que reporte una satisfacción personal y un reconocimiento social, sino para que la sociedad también se beneficie.  No hay que obviar que el cine no cuenta la historia de cómo se encontró la ciudad perdida, sino la vida de un hombre, la vida de un explorador.

z la ciduad perdida
Charlie Hunnan en un fotograma de la película

En este sentido Gray evoca las historias de los clásicos de aventuras como las historias de Julio Verne, Rudyard Kipling e incluso las historias de los grandes conquistadores. Incluso, si me permiten el acercamiento al cine, puede recordar a las historias de Indiana Jones, sin tanta acción, por su puesto. Y les comento este caso, porque Fawcett fue la celebridad que inspiró al personaje que encarnó Harrison Ford.

Las actuaciones son brillantes. Charlie Hunnam está fantástico en un papel complicado que requiere de mucha comedida y está muy bien acompañado por Sienna Miller haciendo de su mujer. Una mujer luchadora, madre de familia y harta de tener que esperar a su marido años mientras que educa a sus hijos con esa ausencia de padre. Otros miembros del reparto que demuestran que no son solo caras bonitas son Robert Pattinson, irreconocible como Henry Costin, la mano derecha de Fawcett; y Tom Holland, el joven al que pronto veremos como el nuevo Spiderman, y que con estos pequeños papeles va labrando una carrera prometedora que ya comenzó con estrella con Lo Imposible (2012) de J.A. Bayona.

La película además de tener un sentido clásico, está ambientada al estilo clásico en todos los sentidos. La luz excesivamente natural puede llegar a resultar demasiado oscura. En este sentido, Gray, bebe de Iñárritu, el último en emplear luz natural en su brillante El Renacido (2015).

La función poética predomina en el filme, pero como en la mayoría de las obras del cineasta americano. En este caso más si cabe para demostrar la fascinación del protagonista y su ansia por llegar a alcanzar la gloria. Es muy difícil tratar de hacer una crónica de viajes, familiar, humana y llena de misterios por descubrir con pasión y ganas por asombrarse ante lo nuevo y oculto. En este sentido Gray demuestra su acierto tras la cámara, siendo atrevido y yendo a contracorriente de lo habitual. Su narración alcanza por momentos cotas de hipnotismo haciendo que el espectador sea un acompañante más de Fawcett en su encomienda.

James Gray hace un cine intelectual y convencional. Para unos resultará pesado, y para los amantes del cine, seguro que fascinante. Z, La ciudad perdida es una película recomendable si eres una persona que quiere asombrarse, que le encanta conocer, descubrir y saborear la vida. Aviso que no es cine palomitero, no vayan a verla solo para evadirse y pasar el rato, no es esa la intención del director. Si van a verla, deben esforzarse y acudir con la pasión que requiere una aventura como la de intentar descubrir una ciudad perdida en el Amazonas.

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