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Un otoño sin Berlín lleno de entrevistas

Hombre en Camino tuvo la oportunidad de entrevistar a la directora Lara Izagirre y a los protagonistas de su ópera prima, Un otoño sin Berlín, Irene Escolar y Tamar Novas (puedes consultar su crítica aquí).

Hombre en camino (HV): Por qué Irene Escolar y Tamar Novas?

Lara Izagirre: Necesitaba a actores que tuvieran algo de los personajes. A Irene le vi algo de June. Lo tuve claro y ella propuso a Tamar. Nada más verle sabía que era el Diego que me había imaginado. Se fue a casa a leer el guión y respondió enseguida que quería interpretar a Diego.

HV: A medida que iba escribiendo la historia esta iba apareciendo. ¿Con los personajes también sucedió algo parecido o ya los tenía bien definidos?

LI: Los personajes los tenía claros desde el principio. La historia fue lo que se construyó poco a poco. Han cambiado dos personajes desde la primera versión del guión. Uno es el de June. Era mucho más inocente al principio de la escritura del guión y en el rodaje ya le quitamos mucha inocencia, aunque algo sale de vez en cuando.

HV: Respecto a Diego, ¿por qué es un escritor encerrado en su casa?

LI: Necesitaba que fueran dos personajes bien diferentes, un contrapunto para June, pues quiere ir hacia afuera. De ahí surge Diego, un chico que decide tirar para dentro. Como salida busca encerrarse.

HV: ¿Cree que la gente se podrá identificar con la historia debido a la actual situación española en la que muchos jóvenes emigran?

LI: Sí, creo que en cierta medida sí. Todo el que ha pasado un tiempo fuera y vuelve a su localidad natal puede tener esta relación. Uno se imagina lo que puede estar pasando, pero hasta que no se vuelve no se sabe de verdad lo que ha pasado.

HV: También hay otros personajes secundarios que aparecen poco y hablan menos,  como es el caso de Ramón Barea.

LI: Ramón Barea solo con estar dice muchísimo. Creo que es una de esas personas que no dicen nada pero cuando sueltan algo te quedas con la boca abierta. Una frase de Ramón Barea en la película es como veinte de June. Todos hablan poco, pero es muy contundente cada vez que habla. Cada cosa que dice tiene mucho significado y cada cosa que no dice también.

HV: Por ejemplo, la situación del sofá, esa ventosidad supone un cambio.

LI: Sí, me lo han comentado. Al final, esas cosas no las haces en cualquier sitio y menos en público. Se hace con gente de mucha confianza y donde estés muy a gusto. El mero hecho de que se tire el pedo y los hijos se rían significa un cambio.

HV: Tengo entendido que se rodaron diferentes finales. 

LI: Sí, era como una versión de ese final. Quería ser sincera con lo que estaba contando y acabar la película de otra manera hubiera sido traicionar lo que había construido.

HV: ¿Cómo fue la experiencia de un rodaje cooperativo, en el que todos aportaban su granito de arena?

L.I: Sí, hacíamos asambleas que sorprendían a la gente. Se creaban cuando había algo que no funcionaba en una escena. Nos reuníamos los jefes de equipo, veíamos eso y opinábamos sobre cómo hacer que eso funcionara. La gente se reía mucho pues decían “ya están estos de asamblea”. Creo que el resultado es bueno, pues no dejábamos pasar una escena mala por buena. Nos poníamos a improvisar y a cambiar las cosas. Teníamos total libertad para opinar. Así fue el rodaje, un sitio donde yo intenté escuchar a todos durante las ocho semanas que duró, porque nunca sabes de dónde va a venir la mejor idea y a veces no eres tú siempre quien la tiene. Confié mucho en todo el equipo y entre todos conseguimos sacar lo mejor de cada escena.

HV: ¿Por qué Berlín?

L.I.: Para mí Berlín era un mito. Era donde se estaba yendo la gente joven en busca de una oportunidad. Por eso en el momento de elegir una ciudad elegí la que era un mito para mí, y esta era Berlín.

IRENE ESCOLAR:

 

Hombre en camino: ¿Qué aporta Irene Escolar a June, una mujer que sale de su país por motivos personales?

Irene Escolar: He aportado muchas cosas al personaje, sobre todo una forma de trabajar que creo que era necesaria para esta película. Era su primera película. Es muy joven y necesitaba aliados en este rodaje para que entre todos consiguiéramos hacer una buena película.

H.V.: Lara a medida que iba escribiendo la historia iba tomando forma. ¿Qué aportaron al rodaje y a la historia?

I.E.: Ensayamos durante dos meses y concretamos mucho el guión. Improvisamos y transformamos las secuencias. Hablamos hasta la extenuación de nuestros personajes. Planteamos las secuencias para que ella al llegar a rodar ya hubiera visto la puesta en escena.

H.V.: El personaje de June supuso una luz. Un cambio en los personajes.

I.E.: Ella ha cambiado, ha evolucionado y sabe que viene aquí, por fin, de una manera más valiente, a enfrentarse a todas las cosas a las que no ha sido capaz de enfrentarse.

H.V.: ¿Cuáles fueron las mayores dificultades para interpretar a June?

I.E.: Es un gran reto llevar el peso de un película en la que lo único que ocurre es lo que le pasa a June. Hay que capturar al espectador para que le interese lo que le estaba pasando a esta mujer.

H.V. ¿Cómo es la relación de June con el pequeño Nico?

I.E.: Es una relación de amor muy bonita. En cambio entre Diego y June hay una relación más de desamor. Nico hace un papel de adulto. Se enamora de June y tiene una relación de amor platónico, de amor especial en el que dos personas se ayudan en un momento.

H.V.: También supuso un reto por ser el primer largometraje de Lara.

I.E.: A ella la colocaba en un lugar vulnerable, supongo que tenía miedo. Eso es normal y lo hace muy especial, pues se dejaba empapar por todo. Escuchaba a todo el mundo.  Y por eso ha sido un proceso tan creativo. Ella lo ha permitido. Hay que ser muy valiente y muy humilde para saber escuchar. No todo el mundo sabe escuchar, y ella se ha dejado aconsejar. Tenías las cosas muy claras pero también es muy bonito que un director permita que opines y que colabores. Cada día descubríamos cosas de nosotros mismos y de nuestro trabajo. Era un proyecto distinto. Como algo nuevo. Supuso un crecimiento personal y profesional.

H.V.: Un otoño sin Berlín se estrena este viernes, ¿qué espera del público?

I.E.: Eso nunca se sabe. Espero y deseo con toda mi fuerza que la gente vaya a ver esta película, que vea nuestro trabajo. Para mí es el trabajo más personal y más maduro que he hecho en cine. Mi primer trabajo importante.

TAMAR NOVAS

Hombre en camino: ¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar con Lara Izagirre?

Tamar Novas: Irene y yo nos conocemos desde hace tiempo y teníamos ganas de trabajar juntos. Irene tuvo la deferencia de mencionarme en una entrevista con Lara cuando estaba buscando protagonista y me recomendó. Eso fue lo primero. Nunca había trabajado con Irene. Y supongo que Lara vio algo en mí que le convenció para el personaje.

H.V.: No fue un casting habitual…

T.N.: Fue muy sencillo. El ofrecimiento de Lara fue una generosidad enorme pues hablamos sin haberme leído el guión. Me contó un poco la historia. Me lo mandaron, me lo leí y me entusiasmó la idea de trabajar en él, con Irene y de contar una historia tan difícil de contar.

H.V.: ¿Qué supuso interpretar a Diego?

T.N.: No veía el guión definido y no había mucha voluntad de definirlo más. Funciona como una metáfora y un elemento casi incomprensible. Como actor es muy difícil no tener espacio para que se explique un poco más. No es la historia de Diego, es la historia de June. Yo sabía desde el guión que podría provocar rechazo. Diego podría convertirse en una especie de una idea si no hacíamos un buen trabajo, en vez de una persona.

H.V.: Seguro que tiene alguna anécdota importante a destacar.

T.N.: Tengo una anécdota bastante graciosa y otra más triste. La gente con la que comía en el País Vasco era maravillosa y todavía me siguen mandando mensajes de vez en cuando. Por otra parte, Koro Argote, una ayudante de dirección, falleció poco después del rodaje. Tenía una vitalidad enorme y una gran vocación por el cine. La película también es en parte un homenaje para ella.

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