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Tener y no tener

Fernando Bonete Vizcaino
@ferbovi

"Tener y no tener" (1944) - Howard Hawks

Tener, lo que se dice tener, lo tiene todo.

Tiene a Howard Hawks, lo mejorcito de la Warner Bros del momento. El estadounidense ha visto en 1942 Casablanca, le ha gustado, y ha decidido hacer la suya propia. Va sobrado y selecciona para la ocasión, sentando cátedra para futuras cintas, una de tantas novelas de Hemingway que conoce Hemingway y solo Hemingway. Del original escrito de To Have or Have Not quedará más bien poco, empezando por la localización: de Cuba y el contrabando a La Martinica y la II Guerra Mundial.

No hay de qué preocuparse, tiene a William Faulkner. El que más tarde sería Premio Nobel de Literatura y dos veces Premio Pulitzer se saca de la manga, seguramente tras algún que otro desayuno y en los ratitos de café y cigarro, unos diálogos de aúpa y un guión que los fuckionistas (neologismo compuesto de “guionista” y del préstamo popular vulgar y medio inventado “fucker”) debieran saberse de memoria para considerarse como tal. Digo diálogos y guión porque de lo formal no pasa; es decir, argumento no hay. Como otras muchas producciones del cine negro de la época, uno termina de ver Tener y no tener, y si llega a preguntarse sobre lo ocurrido en el filme, no encontrará respuesta, porque no la hay ni interesa que la haya.

Porque tiene a Sid Hickox calculando las tomas, midiendo la deliciosa elegancia del blanco y negro; la fotografía maestra que consigue, de pura exquisitez, pasar desapercibida. Porque tiene a Hoagy Carmichael al piano, que se estrena en el metraje redefiniendo el estándar Am I Blue con un genial y medido estilo palillero (también algo plumífero) que deja muy atrás al bueno de Sam en Casablanca:

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O bien este otro y excepcional Hong Kong Blues, prueba de la versatilidad de Carmichael para evitar aburrir al personal “tocándola otra vez”:

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Porque tiene, en definitiva, a Bogart. Y porque Bogart tiene a Bacall. Una jovencísima Lauren de tan solo 18 años seleccionada para hacer frente en su primer debut cinematográfico de importancia al mítico Humphrey. No decepcionó tras dos escenas que han pasado a los anales del séptimo arte. Primero pidió fuego:

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Más tarde silbidos (en un claro guiño erótico de Faulkner para franquear las barreras morales del cine de la época):

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Y finalmente Bogart cayó en las redes y tuvo que compensar la balanza pidiendo matrimonio a la actriz. El director Howard Hawks se tuvo que conformar con la secundaria Dolores Moran, pese a su intención, que ya había adoptado por costumbre, de quedarse con la protagonista de sus largometrajes. En cualquier caso, la opción Moran no debió desagradar al cineasta, que además encontró en la recién forjada pareja, inseparable hasta la muerte en la ficción y la realidad, el marco perfecto de promoción publicitaria para sus películas.

Tener, lo que se dice tener, lo tiene todo. 

Bogart y Bacall en "Tener y no tener"

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