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Tabú

Fernando Bonete Vizcaino
@ferbovi

"Tabú" (2012) - Miguel GomesPodrá parecer un suicidio, pero creo que Tabú es película para ver más de una vez. Digo lo del suicidio no por la duración del metraje (118 min.), sino por el ritmo, que logra que dure el doble. Y digo lo de verla más de una vez, porque a pesar de la lentitud de la acción, nos falta tiempo para disfrutarla.

La propuesta de Miguel Gomes es un completo homenaje al cine. No al cine de moqueta y olor a palomitas, sino al del séptimo arte, al de las cintas a las que hay que rendir culto. La trama de amor prohibido y la localización del filme mexicano nos introduce también en un sugerente tributo a la etnología; la ciencia que nos descubre al hombre más primitivo y sus mitos originarios. Ambos no han cambiado, solo se han reactualizado. Los tabúes son los mismos, y se reducen al amor y la violencia.

Una pervivencia histórica que permite a Gomes moverse entre la Portugal actual y sus antiguas colonias en escenarios africanos; un tres por dos en épocas diferenciadas por tonalidades opacas (Paraíso perdido) frente a la mejor textura del blanco y del negro (Paraíso recuperado), pero unidas por aquellos tabúes comunes representados por un tótem tan arcaico, tan bello, y a la vez tan peligroso (amor y violencia), como el cocodrilo.

Un casting donde ningún actor sobra (fabulosos Ana Moreira y Carloto Cotta), una sencilla, pero acertadísima selección musical, y la seductora voz en off sobrepasan los límites de nuestra atención. Por suerte, el guión, la mayor parte de la cinta silente, brinda en su ausencia la oportunidad de que escojamos entre los detalles y percibamos la personal riqueza de la elección.

Ventura (Cotta) y Aurora (Moreira) mantienen una peligrosa historia de amor prohibido

En este sentido, Miguel Gomes, aplica al celuloide la lección que ya ha dejado plasmada en el papel como teórico y crítico de cine: “Una historia que está siendo contada, simultáneamente está siendo reformulada por la gente que la está mirando. Cada película es verdaderamente virtual, pues solamente existe en la experiencia individual de quien la está viendo”.

Los inquietos de la música disfrutarán banda sonora, entre el delicado sonido del piano, el llevadero ruido ambiental, y los bizarros temas pop. Los inquietos de la fotografía y el encuadre degustarán la delicia del blanco y negro en tomas sencillamente exquisitas. Los amantes de la historia de amor prohibido quedarán maravillados. Los expertos del séptimo arte percibirán la influencia nominal y temática de Murnau, y de Kiarostami en el trampantojo de cine dentro de cine.

Los que quieran destapar todo el Tabú deberán verla más de una vez.

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