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Skyfall

Fernando Bonete Vizcaino

Pasado un tiempo del estreno de la última entrega del Agente 007, es hora de romper con los mitos más recientes que ha generado el pistolero, y desvelar algunos detalles que el MI6 parece compartir en secreto con otras leyendas y mitos del séptimo arte y de la cultura popular en general.

Ha sido ya archicomentado el proceso de humanización al que Bond, James Bond, ha sido sometido. El sentido que se le ha dado a esta transformación, sin embargo, adolece del desconocimiento procedente de quienes han visto un par de cintas del espía, y, por no sé que ciencia infusa, creen haber visto las 23.

No nos engañemos. Daniel Craig es, en la superficie, el mismo Bond de Moore, Connery y Brosnan, por citar a los crepusculares. Éxito final asegurado en las misiones más difíciles, mujeres espectaculares que pasan por la piedra, más vidas que los gatos, y pragmático como un botijo… ¿Qué ahora es menos elegante y mucho más bestia? Sí ¿Y qué? ¿Es más humano y gana sentimientos por ello? El día que James Bond sea “sensible”, James Bond será humano, y ese día James Bond caerá fulminado y morirá.

Y hablando del pretérito de la saga, eso es precisamente lo que el nuevo Bond tiene de diferente: un pasado. Un ayer que le otorga un mañana, una misión vital y, lo más importante, social. En Skyfall, 007 pasa a formar parte por completo de la figura del superhéroe. Batman, Ironman, y ahora Bondman. Hombres, al fin y al cabo, cuyo único superpoder es la capacidad innata para el sacrificio.

Este cambio, que sí es sustancial y determinante, no es ingenio de Mendes, sino de otro cineasta cuya influencia en la gran pantalla de nuestros días todavía no ha sido evaluada con justicia: Christopher Nolan. Bruce Wayne y James Bond tienen mucho que compartir: huérfanos, marcados por la experiencia dolorosa de la muerte en la infancia, procedencias aritocráticas, y sendos futuros abocados al cumplimiento de una misión sacrificial y victimaria por la salvación de la humanidad. Ese esfuerzo es desgarrador, y el cine de Nolan, y el de los que siguen su estela, con su tratamiento psicológico, está forjando una nueva concepción del héroe acorde con los tiempos de crisis identitaria que vivimos.

Echen un vistazo al avance de la próxima entrega de Ironman. Al igual que en James Bond ¿no perciben su nolanización?:

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