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San Agustín

 Marta García Outón

"San Agustín: el declive del Imperio Romano" (2010) - Christian DuguayLa Iglesia, durante la caída del Imperio Romano, influyó mucho debido a sus nuevas concepciones acerca del hombre, su naturaleza y su relación con Dios. San Agustín nació en la etapa del fin del esplendor romano. Entonces, multitud de religiones y creencias debilitaban el Imperio, surgidas por las nacientes herejías del siglo III y IV; a su vez, los pueblos bárbaros asomaban en la frontera del Imperio.

La historia de la serie sigue una narración paralela: por un lado, tenemos al ya anciano San Agustín (Franco Nero), obispo de Hipona, quien ha de abandonar la ciudad por orden del Papa. La ciudad, protegida por unas pocas fuerzas romanas, aguarda la inevitable invasión vándala; mientras esperan el ataque, San Agustín recuerda su historia y, sobre todo, su conversión. Lo conocemos desde niño, momento en que surgen las inquietudes por descubrir la verdad, y lo seguimos hasta Italia en sus éxitos profesionales y en sus fracasos espirituales, todo a través de una narración en voz en off del protagonista. Una visión general del camino del santo y sus influencias para la conversión final de uno de los más importantes Padres de la Iglesia. Aunque contamos con algunos detalles equívocos de la serie entorno a la realidad histórica, por lo demás la obra sigue con bastante fidelidad los datos de la época, logrando no desvirtuar la biografía del santo ni la de los personajes que lo acompañan.

San Agustín, obispo de HiponaSan Agustín: el declive del Imperio Romano es una coproducción  internacional polaca, italiana –Lux Vide (que ha hecho un impresionante serial sobre la Biblia y otros filmes de inspiración cristiana)- y alemana. La producción tenía, en principio, pensado estrenar la miniserie el 16 de abril del 2010, cumpleaños del Papa, quien tiene una amplia tesis doctoral acerca del santo, sin embargo tuvo que retrasarse hasta septiembre. El director, el canadiense Christian Duguay, es conocido por haber dirigido películas como Juana de Arco, El arte de la guerra o Hitler, el reinado del mal; lo que demuestra su profundo interés por el espíritu de las personas en su contacto con el bien y el mal.

Los diálogos adquieren especial relevancia en el guión, y se convierten en la clave para entender el pensamiento de San Agustín. La ambientación logra realismo gracias a la rica introducción de amplios escenarios, así como del vestuario o de detalles decorativos singulares, que demuestran fielmente la imagen de la época. La iluminación muestra un fuerte contraste y una profunda simbología. La fotografía nos conduce de los impresionantes planos más amplios, que nos muestran la riqueza artística de la producción, hasta las capturas más cercanas, casi íntimas, que nos transmiten la psicología de los personajes en sus gestos y miradas.

Varios actores son los que interpretan a San Agustín a lo largo de la representación de su vida, pero quien destaca en su personificación es Franco Nero. El actor interpreta al santo ya en sus últimos años y su actuación y presencia ante las cámaras ofrece una fuerza física y espiritual notables, que ayudan a la convicción de muchas situaciones que abordaron al santo a lo largo de su vida. El joven santo es el italiano Alessandro Preziosi, quien domina la incertidumbre del personaje en sus dudas de fe y de moralidad. Monica Guerritore es Santa Mónica, quien, con su sencilla presencia y su sincera interpretación, transmite el fervor y el amor de una madre que vela por su hijo como el ángel que insiste en la conversión de nuestra alma.

San Agustín en la ficción

La película nos transmite la vida del santo de una forma que impactará tanto al creyente como al que no lo es, porque su argumento gira entorno al descubrimiento de la verdad, inquietud universal de la humanidad a pesar de lo tiempos que vivimos. Así lo entendió Benedicto XVI: “Me parece que la película es un viaje espiritual en un continente espiritual muy lejano del nuestro y, no obstante, muy cercano a nosotros, porque el drama humano es siempre el mismo”.

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1 Response

  1. Lo que más me llamó la atención es como se muestra la verdad. Que pasa de ser personificada, a modo de “actor” en un juego de palabras, a descubrirse en Jesucristo.

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