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Retrato satírico de un imbécil ególatra

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Dom Hemingway (2013) - Richard Shepard - Germán Esteban Espinosa

Título: Dom Hemingway

Director: Richard Shepard

Guión: Richard Shepard

Producción: Jeremy Thomas

Dirección de fotografía: Gilles Nutgent

Reparto: Jude Law (Dom Hemingway); Richard E. Grant (Dickie Black); Madalina Diana Ghenea (Paolina); Demian Bichir (Mr. Fontaine); Kerry Condon (Melody); Emilia Clarke (Evelyn).

Duración: 93 minutos

País: Reino Unido

Año: 2013

Distribuye: Twentieth Century Fox

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Germán Esteban Espinosa


Parece que está de moda retratar a fracasados en la gran pantalla, como ya hicieron estas navidades los geniales Hermanos Coen con la no tan espléndida A propósito de Lewin Davies (2013). En esta ocasión se trata de la historia de un auténtico gilipollas y paleto con aires de señor importante, y un ego exacerbado que le impulsa a hablar todo el rato a voces, hasta rayar el histrionismo. Lo malo de la cinta es que parece buscar la carcajada en el público, risa que no termina de llegar por el hecho de que es imposible empatizar con un personaje que da tanta pena como el protagonista, interpretado magistralmente por Jude Law.

Debemos alabar el gran talento interpretativo de Jude Law, que se despoja del glamour que muestra en la mayoría de sus papeles para meterse en la piel de un matón de tres al cuarto, grosero e idiota, gordo y medio calvo, que consigue clavar tanto física como psicológicamente. En esta película parece que el famoso actor ha ganado de repente 10 años, perdido mucho pelo y echado barriga cervecera (aunque como bien demuestra el primer plano frontal de la película, no tiene nada de grasa).

Dom Hemingway (2013) - Richard Shepard - Jude Law - Richard E Grant - Germán Esteban Espinosa

El cine es un discurso polisémico que siempre se presta a la connotación y a múltiples interpretaciones. Por ello, pensamos que su principal fallo no se debe a la mala praxis cinematográfica de sus participantes, sino a una mala concepción de su estrategia de distribución y publicidad. Se vende como si fuera una comedia de acción. De hecho, la película parece que constantemente busca hacer reír al espectador con múltiples bromas, lo que llega en verdad a aburrir al público, que posiblemente encuentre más ridículas que humorísticas las situaciones que la cinta recrea.

Sin embargo, pensamos que el auténtico objetivo del director y guionista no era hacer una comedia para reírnos con el protagonista, sino realizar un retrato satírico para que nos riamos del protagonista. De hecho, lo que consigue Dom Hemingway a la perfección es su objetivo de mostrar lo patéticos y estúpidos que son los matones de la mafia londinense, y de paso, satirizar a todas esas personas, tan abundantes en el mundo, que no saben de nada pero que piensan que lo conocen todo, y que se cabrean y ofuscan cuando otros que saben más los contradicen.

Fotográficamente tiene una gran calidad. Si bien su apuesta por dividir las secuencias en capítulos, mediante los fundidos y la sobreimpresión de títulos que resumen el argumento, llega a cansar y desesperar a partir de su tercera repetición, la elección de los fundidos a rojo supone una innovación que llama la atención y que merece todo nuestro respeto, pues aporta más matices cromáticos a los ya sobreexplotados fundidos a negro o a blanco.

Dom Hemingway (2013) - Richard Shepard - Madalina Diana Ghenea - Germán Esteban Espinosa

Los secundarios también son brillantes, sobre todo Richard E. Grant, cuyo personaje es el contrapunto del de Jude Law. Educado, cosmopolita y silencioso, muy silencioso. Hace lo que puede por el largometraje, sonriéndole las gracias al personaje de Hemingway, apellido claramente seleccionado para reforzar la burla esencial de la película.

Por tanto, es una producción dual. Como comedia fracasa estrepitosamente; pero como retrato sarcástico de los matones e imbéciles fracasados del mundo brilla con luz propia. De hecho, si miramos al eslogan de la película, “Jude Law es Dom Hemingway y tú no”, ya indica esa intención satírica esencial de la cinta. Es indispensable para el espectador potencial que vea la película, pensar en todo momento en que el objetivo es reírse del personaje de Jude Law, no con él. En caso contrario, si lo que espera es una comedia y empatizar con el protagonista, se llevará una desagradable sorpresa.

[toggle title=”Dato cinéfilo”]Esta es una buena película para reflexionar sobre el cine y su capacidad para transmitir un discurso distinto a cada espectador, que a veces puede ser completamente diferente al relato que el director creó, y que viene a demostrar la inutilidad de utilizar el cine para educar en valores, cuando esta educación consiste en hacer que los espectadores coincidan con la interpretación individual del profesor, moderador, o comentarista. Por eso en este tipo de actividades se suelen elegir películas poco polisémicas, como Cadena de Favores (2000). Si acaso, a veces se pueden arriesgar con películas que traten temas más complejos, como Watchmen (2009). Pero; ¿Alguien se atrevería a hacerlo con películas tan abstractas como La Dolce Vita (Fellini, 1960) o Blow-Up (Antonioni, 1966)?[/toggle]

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