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Prometheus

Fernando Bonete Vizcaino
@ferbovi


Los hay que creen. Los hay que no creen. Y los hay que dudan. Ridley Scott es de estos últimos. Pese a sus frecuentes declaraciones en contra de la religión (la considera, en todas sus vertientes sin excepción causante de los males universales), el inglés vuelve a sus orígenes cinematográficos, los de la ciencia-ficción, para replantearse ciertos temas. ¡Y qué temas!

Si el género de la ciencia-ficción, planteado y adoptado de forma seria, es puerta hacia lo sobrenatural, las interrogaciones planteadas en Prometheus no se quedan atrás. ¿Quién nos creó? ¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? y la ya tan manida ¿Por qué el ser y no la nada?

Las grandes preguntas del hombre, y por ello, las grandes preguntas de la tripulación de la nave enviada a descubrir el origen de la vida. Las tres tipologías son más que patentes: el doctor Holloway no cree en nada que no sea la (para él) todopoderosa ciencia, la familia Vickers ha fundamentado la expedición en un triste caudal de egoísmo y dinero, el capitán Janek se mantiene en constante duda (prefiere quedarse al margen, es más cómodo), y la doctora Shaw, siempre firme en sus preceptos religiosos, que en cualquier caso no se saben cuales son, basados como están en una fe poco, por no decir nada, racional.

Pero el caso es que el filme rezuma profundidad teológica (entiéndase, cuantitativa). Fíjense si no en el propio nombre de la nave y su significado simbólico: Prometeo. Aquel titán, aquel grande protector de la humanidad que intentó elevarla al nivel de los dioses entregándole el fuego del Olimpo, y fue condenado por ello. Sacrificado (qué es la religión si no una historia de sacrificio y redención).

¿Y qué les voy a decir de las interpretaciones? Aquí mi objetividad es nula, no me lo tengan en cuenta. Lo mejor del reparto queda desgranado en una fría, magnífica, y con ese punto de atractivo del que nunca podrá prescindir, Charlize Theron, en un perfecto y correctísimo Fassbender en su papel de humanoide David (el único para el que cualquier pregunta es menos que un intento inútil; pero se entiende, no es humano), y en el contrapunto irónico de Idris Elba (que nos deja dos perlas, no les revelo cuales)

La sufriente doctora Shaw, Noomi Rapace, vuelve a ser la protagonista femenina a la que viene acostumbrando la saga y, tendrá que salvar La Tierra una vez más ¿una Virgen María? Ni para este, ni para el resto de interrogantes, Ridley Scott tiene respuestas. Pero por lo menos se pregunta.

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1 Response

  1. (En respuesta a @mpdelp, que vía Twitter planteaba la siguiente interesante pregunta respecto al director: “no pensais que gladiator tiene también alguna sombra, es Ridley un director inconcreto?”)

    Sin duda alguna, Ridley Scott ha mantenido desde el inicio de su carrera constantes dudas acerca de la creación en sentido teológico (“Blade Runner”, sin ir más lejos). Sobre sus películas en el género de la ciencia-ficción (también otras, como “Gladiator”, como acertadamente indicas) ha planeado la sombra de algo más que un simple argumento, aunque haya sido de modo inconcreto e irregular.

    Parece que aproximándose al final de su carrera ha querido incrementar el flujo de estas cuestiones, y todo parece indicar que va en busca de una respuesta definitiva, o por lo menos algo precisa. Una respuesta personal, fruto de su experiencia, que va ganando consistencia en su trabajo como cineasta.

    En “Prometheus” los interrogantes plagan la trama, como nunca antes habíamos visto en sus películas, aunque, efectivamente, quedan sin respuesta. Pero es un paso significativo, lleno de tensión, que tendrá que desembocar (esperémoslo así), en un mensaje claro. Dícese que prepara un filme sobre Moisés…

    De momento sí, Ridley Scott es inconcreto. Pero nunca es tarde para hallar el camino, y creo que cada vez se acerca más a encontrarlo de forma definitiva… Sea cual sea.

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