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Perdóname

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"Cruce de caminos" (2013) - Derek CianfranceTítulo: Cruce de caminos (The Place beyond the Pines)

Director: Derek Cianfrance

Guión: Derek Cianfrance, Ben Coccio y Darius Marder

Producción: Focus Features

Director de fotografía: Sean Bobbitt

Reparto: Ryan Gosling (Luke), Bradley Cooper (Avery), Eva Mendes (Romina), Ben Mendelsohn (Robin), Ray Liotta (DeLuca), Dane Dehaan (Jason), Emory Cohen (AJ) y Rose Byrne (Jennifer)

Duración: 140 minutos

País: Estados Unidos.

Distribuye: Tripictures

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Jorge Velasco
@JorgeVF88

Por fin llegó el segundo largometraje de Derek Cianfrance, un director que debutó con su  excelente ópera prima Blue Valentine en 2010, aquella historia de amor entre Ryan Gosling y Michelle Williams,  y que ahora ha vuelto para contarnos tres historias dentro de un mismo filme y todas, claro, están relacionadas, de ahí su título, Cruce de caminos.

Todo arranca en una feria, con Luke (Gosling), un especialista motorista que se dedica a arriesgar su vida dentro de una bola de metal  y que cuando llega a una ciudad del centro de los Estados Unidos se reencuentra con su antiguo amor, Romina (Mendes), al  ir a visitarla a su casa descubre que hace un año ella tuvo un hijo, Jason (Dane Dehaan) y que es de Luke. Entonces Luke se debate entre seguir con su vida y hacer como si nada (no le avisaron de que era padre) o, por el contrario, tratar de ver más a su hijo e intentar reconquistar el corazón de Romina para tratar de formar una familia.

Ryan Gosling en Cruce de caminos

Pero en este filme, tres películas en una, lo más atractivo no es la historia, sino las interpretaciones, el ambiente que rodea a cada acción, y sobre todo, las reacciones y las acciones que toman los personajes. Los dos protagonistas tienen una hora cada uno para comerse la pantalla, y así lo hacen. Ryan Gosling hace subir muchos enteros a un filme, que se vuelve más sobrio en su segunda parte con un Bradley Cooper que desde su trabajo en El lado bueno de las cosas continua en esa línea ascendente de buen trabajo. Aunque sin duda, el que se come a ambos es Ben Mendelsohn interpretando a Robin.

Más allá de las interpretaciones o la ambientación y la música, que son soberbias, los temas que trata también son muy interesantes. La vida de un padre que intenta hacer cualquier cosa para darle lo mejor a su hijo. Luke sabe que lo que hace no está bien, pero también es consciente de que no sabe hacer otra cosa mejor con la que ganar el dinero suficiente. Él quiere ser honrado, y por eso su vida como mecánico parece buena, pues es un trabajo humilde y que le reporta bienestar, aunque la codicia le puede y el morbo que tiene robar bancos y salir indemne le atrapan. Luke es un personaje que evoluciona, pero que sabe que aquello que hace no es lo correcto. Se da cuenta de que está haciendo las cosas mal, pero sigue adelante, y por eso fracasa. De ahí que cuando tiene opción de limpiarse es con esa llamada a Romina instantes antes de dejar este mundo en la que pide a la madre de su hijo que no le diga quien fue su padre, pues se arrepiente de quien es. Ya lo hace en la iglesia cuando bautizan a su hijo y se echa a llorar, pero en ese momento no podía hacer nada.

Bradley Cooper en "Cruce de caminos"

Por otro lado, Avery también es un personaje que evoluciona, pero que como Luke, también tiene altibajos y se desvía de lo correcto. Él quiere contar la verdad, que mató a Luke cometiendo un acto de negligencia policial, pero entre ir a prisión y seguir con su familia, opta por la segunda opción, torturándose interiormente. Por eso cuando puede redimirse con una verdad, desenmascara la trama de corrupción policial. Aunque interiormente no le redime, solo de cara al público se vuelve a convertir en un héroe, por lo que sigue atormentado, doblemente héroe, primero con Luke y ahora con la policía corrupta. Y es por esto que su momento no le llega hasta que no pide disculpas a Jason, y lo hace de corazón. Es ahí cuando Avery podrá comenzar a vivir de nuevo.

En el fondo, Cruce de caminos es una historia de arrepentimientos de sus personajes, para poder estar en paz con ellos mismos. Y lo bueno es que ambos protagonistas lo consiguen, aunque sus finales sean muy distintos. Todo esto es lo que hace de el segundo largometraje de Cianfrance un filme muy interesante y de lo mejorcito que hay ahora en las salas. Gosling y Cooper presentan su primera película con credenciales para ser nominados a algún premio, sus siguientes trabajos también prometen, así que 2014 puede ser su año.

La película promete, no defrauda, quizás solo lo haga para los amantes del cine palomitero tipo Asalto al poder o Pacific Rim. Si la ven se darán cuenta de que esto es otro tipo de cine, mucho más íntimo, más duro, pero que golpea mucho más fuerte. Permite identificar estados con cada personaje y la música hace que entremos mucho más de lleno en esta historia que en la otras mucho más superficiales. Sin duda una gran sorpresa este trabajo de Cianfrance,  que sin ser de la misma talla que la despreciada por la Academia Blue Valentine, también es de gran talla.

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