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Óscar Rojo: “El canibalismo no está penado por la ley”

Juan González Laborda

Salimos de los Cines Acteón después de haber visto Omnívoros, la nueva película de Óscar Rojo, que nos muestra una crítica en forma de thriller de una sociedad opulenta que se dedica a organizar comidas clandestinas en las que el plato principal es el mayor tabú imaginable. Director y actores se fotografían con el cartel de la cinta, mientras los encargados de producción nos preparan para entrevistar a los artistas. El creador de la película se sienta en una mesa en la terraza de un bar situado al lado. Producción nos pregunta a quién queremos entrevistar, respondemos que a Óscar, ella nos dice que tendremos que compartir la entrevista con otra periodista, qué importa. Es mi primera vez y quiero que sea indoloro.

Nos acercamos a la mesa en la que está sentado el director Óscar Rojo y nos presentamos. Yo estoy nervioso pero miro a Óscar y él está tranquilo, incluso transmite tranquilidad y confianza, me relajo y comenzamos la entrevista.

H.V.: Yo diría que la crítica social está latente en el film, ¿no cree usted que es una forma de protestar demasiado cruel? ¿Cuál es el mensaje que quiere destacar?

Ó.R.: A mí, siempre me ha llamado la atención la posibilidad de que exista una sociedad ultra-rica, snob, caprichosa, viciosa, en busca de sensaciones fuertes a las que sólo se pueden acceder pagando una gran cantidad de dinero. Bien porque sólo se pueden acceder a ellas con exclusividad; o bien porque hace que ciertas sensaciones tengan algún carácter curativo o similar, como que va a alargar la vida, va a hacer más joven. La piedra filosofal. Sé que esto es un tema que han tocado ya muchas películas hasta la saciedad: Hostel, Eyes Wide Shut, Martyrs, etcétera. Es algo que tengo ahí.

H.V.: La trama, restaurantes clandestinos, ¿Por qué? ¿De dónde viene?

Ó.R.: Creo que es un tema interesante. En la década de los 50 del siglo XX, estos restaurantes se hicieron muy populares en Cuba. Luego pasaron a Nueva York y se hicieron bastante famosos. Y fue un tema que llamó mi curiosidad porque son dos tópicos que tenemos todos muy asumidos, como son la clandestinidad y la cocina. Y la manera tan particular por la cual se accede en la película a estos restaurantes. Y también tenía una visión muy concreta de una película de Peter Greenaway –El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante-, en la que al final de la película descubrían en la cocina de un restaurante un cadáver cocinado, pero todo muy refinado. Todo eso mezclado en mi cabeza es lo que he intentado conseguir con esta película. Y creo que puedo crear una leyenda urbana con este tema de los restaurantes clandestinos unido al canibalismo de lujo de esta sociedad snob, ociosa en busca de rejuvenecimiento, o de cosas exclusivas que solo pueden pagar ellos. Y así empecé a escribir el guión de Omnívoros. Y sinceramente, nunca me planteé que fuera una película de terror.

H.V.:¿Cree que este tipo de restaurantes puede surgir en España?

Ó.R.: No entiendo cómo todavía no han llegado. Es cierto que existe el ejemplo de algunos restaurantes clandestinos, pero son tapaderas de negocios ilegales.

H.V.: Los clientes de estos establecimientos son la clase alta y snob, eso es explícito en la película,  pero ¿Qué denominador común tienen las víctimas de estos restaurantes clandestinos?

Ó.R.: Yo creo que las víctimas son los propios clientes de estos locales, y gente por la que al fin y al cabo, pocos van a preguntar. Los comensales no se van a cuestionar de dónde viene la comida, es un poco la trama slasher de la película. Y todo sin olvidar que el canibalismo no está penado por la ley. Está penado el asesinato, pero en España no hay ninguna ley que te condene por comer carne humana.

Entrevista con Óscar Rojo 2

H.V: ¿Ha realizado la película sin ninguna ayuda ni subvención, cómo se hace una película así?

Ó.R.: Bueno, aunque en España el cine está muriendo. En el resto de Europa y Estados Unidos está creciendo. De hecho, Fangoria nos ha comprado los derechos de la película para su distribución en los Estados Unidos, por lo que estamos encantadísimos. Pero sí, hacer cine es como una historia de amor. Te gusta, lo haces, reúnes al equipo, crees en ello y tiras adelante. ¿En estos momentos es de locos hacer cine? Por supuesto. Y más una película sin apoyos ni subvenciones. Hoy en día el cine se ha dividido en dos grandes grupos: las superproducciones amparadas por las televisiones, que van a ser tres o cuatro al año;  y el de las producciones independientes como ésta, que la mayoría van a quedar en un cajón. El cine medio al que estamos acostumbrados y del que ha sobrevivido el cine español está desapareciendo y eso es algo lamentable.

H.V.: Parece que deja abierta una puerta a una posible continuación, si hubiese una buena aceptación por parte del público ¿haría una secuela?

Ó.R.: Yo no tengo ninguna esperanza de que funcione la película en taquilla. Fuera de España funciona, pero no lo tengo tan claro aquí. Podría hacer una continuación o una precuela. Pero no tengo intención. Si hago una tercera película me gustaría contar con más apoyos. No sólo de Lo imposible, Zipi y Zape o Tadeo Jones vive el cine español. Hay mucha gente que intenta hacer cosas creativas, cómo es mi caso. Con los medios de los que disponemos intentamos hacer cosas mejor o peor. Pero buscamos hacer algo distinto.

H.V.: Para profundizar en esa sociedad snob de la que habla, ¿donde se ha documentado para caracterizarla?

Ó.R.: Esa sociedad caprichosa y ociosa existe. Eso te lo puedo asegurar. Existe. Yo lo que he hecho ha sido estresar la idea. Todos sabemos que hace unos años, esta sociedad se dedicaba a hacer apuestas sobre carreras de coches en dirección contraria por la autovía de La Coruña. Es cierto el planteamiento del que habla Hostel de que en Tailandia se llegaba a alquilar a sus hijos por dinero para que gente rica los torturara. Es cierto que en Indonesia y en determinados sitios de Asia alquilan a las niñas menores de ocho años a gente rica para actos pedófilos. Es cierto que existe esta sociedad y de una manera mucho más cruel de lo que yo puedo estar planteando. Yo lo que he hecho en este caso, ha sido estresarlo para crear una trama lo suficientemente atractiva para que el espectador lo valore, y que de esta manera no pase desapercibido.

H.V.: Además de director, es el guionista ¿Le ha supuesto alguna complicación adaptar ese guión a un presupuesto que carece de subvenciones?

Ó.R.: Desde el primer momento, yo no escribí el guión pensando en una superproducción. No es lo mismo escribir el guión y decir: “esto cuesta dos millones de euros”, que saber desde un principio que no puedes contar con ese dinero. Simplemente voy a escribir para poder hacer eso bien. No es conveniente rebajar las películas. Es como el pan; si el pan cuesta un euro, cuesta un euro. Si tú quieres pagar cincuenta céntimos, eso es media barra de pan. Tienes que reducir material. Yo he escrito el guión para un presupuesto orientativo realista, con lo cual no me quejo. Lo que he querido contar, lo he contado.

H.V.:¿Qué influencia tiene usted a la hora de escribir y dirigir?

Ó.R.: Cuando se escribe un guión no tienes ninguna influencia, tienes la historia. Es cierto que pude tener alguna secuencia en mente, cómo por ejemplo aquella de Peter Greenaway, más las ganas de sacar a relucir esta sociedad oculta. Por ejemplo, cuando hice el trailer para Sitges, era muy visceral y la gente decía: “el Hostel español”, pero el Hostel de Eli Roth se basa en el cine de Takashi Miike. A mí no me pueden decir eso, porque no me he basado en dicha película, aunque también es bastante thriller. Pero siempre te van a sacar comparaciones. Entiendo que te puedan encasillar, pero yo he tratado de hacer una película original.

H.V.: ¿Qué le parece la eclosión del cine español en España?

Ó.R.: Pues que ojalá siga, pero lamentablemente pienso que estamos en manos de las televisiones y si no apuestan por el cine clásico tradicional, menos lo van a hacer por el cine de terror, básicamente porque no lo pueden programar. No es un género que se pueda emitir a las diez de la noche. Yo lo veo muy mal. El cine de terror está ahora un poco más de moda. Me alegro, porque soy un fan y seguidor del género, pero me parece que esto va a ser transitorio. Que al final lo que peta es la comedia, la comedia, la comedia. Yo creo que tiene que haber de todo. Y espero que se plantee así.

H.V.: Para finalizar, y en relación con la manifestación contra el maltrato animal, en este caso del toro de la Vega convocada por PACMA, ¿Qué opinión le merece cómo director de la película tan carnívora?

Ó.R.: Punto número uno, creo que es muy diferente el maltrato animal, del que creo que quien esté a favor, es que es un demente, muy diferente del tema alimentario, y aquí es donde no se puede mezclar. El maltrato animal es algo completamente censurable, independientemente de que tu pienses en vegetariano o pienses en carne. Yo lo que he intentado mostrar es que el hombre es un lobo para el hombre, y a veces somos realmente caníbales. No porque nos comamos los unos a los otros físicamente, pero sí nos comemos los unos a los otros intelectualmente, competitivamente, etcétera. Creo que vivimos en una sociedad muy poco amable, y esa sociedad tan poco amable puede transformar a una persona aparentemente buena, como puede ser el protagonista de la cinta, puede llegar a convertirse en el peor de los demonios cuando se ve sometido a un estrés que le supera.

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