Home > Cine > Mi semana con Marilyn

Mi semana con Marilyn


Fernando Bonete Vizcaino

Nunca me interesó especialmente Marilyn Monroe, ni como actriz, pues creo que fuera de sus naturales dones físicos y encanto había más bien poco de artista, ni como icono de una época. Pero he disfrutado, y mucho, My week with Marilyn, pues dejando a un lado mi opinión, es indudable el talento que tuvo para encandilar a todo el mundo: periodistas, actores, directores, su público y oyentes, amantes, y algún que otro presidente…

Resulta imprescindible para comprender esta película haber seguido un tanto la trayectoria vital y fílmica de la actriz, sobre todo aquella The prince and the showgirl, largometraje que da el sustento al nuevo estreno biográfico por ser su rodaje el lugar de encuentro de ambos protagonistas, Monroe y el tercer asistente de dirección Colin Clark, en la vida real.

Las memorias que Colin publicara de su periplo amoroso con la actriz han conferido a la película una gran comprensión de los avatares personales que atravesó la actriz, pero también el trasfondo vital que hay detrás de cada genio: la dedicación plena a aquello para lo que hemos nacido, aun a costa de nuestra vida. Por otro lado, la maestría del filme, aquello que de suyo aporta al margen de las citadas memorias, radica en haber introducido el cine dentro del cine, y de haberlo hecho de una manera exquisita.

Con una plantilla de actores excepcionales, en su mayoría pertenecientes también al mundo del teatro, se recrea el rodaje y algunas de las escenas más deliciosas de My week with Marilyn, imitando a la perfección la actuación del magistral cast del 57. Incluso Michelle Williams llega a convencer con una apurada representación de Monroe (a pesar de que le falta algo de su natural y coqueta riqueza gestual). Bien por Eddie Redmayne, que empieza a despegar en la gran pantalla tras la limitada Los pilares de la Tierra, y magistrales, como no podía ser de otro modo, Branagh y Judi Dench, quienes, literalmente, “clavan” la réplica. Por no decir de la selección de vestuario y de la música, refinados y muy bien adecuados a la intención estética de la película.

Por último, dos formas de hacer cine se plantean en el largometraje, dos modos de interpretar y actuar cuya diatriba forma ya parte de la historia del cine: el “método” o la rápida adaptación al guión. Numerosos son los elementos que expone My week with Marilyn y también muchas las manera de asomarse al escenario.

_

_________________
– Otras críticas en la sección Cine.

Continúa el camino...
Breve historia de todos los que han vivido
Breve historia de todos los que han vivido: la genética que nos une
‘Z. La ciudad perdida’: un viaje intelectual hacia el asombro
La Bella y la Bestia: a la sombra del original
Lo que de verdad importa: se necesitan curanderos del cine familiar y con valores

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar