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Más allá de Tiffany´s

Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP

Mis primeras vacaciones fueron en Roma. Después, charada, me vi entre guerra y paz, y me encontré con dos en la carretera. Sola en la oscuridad me encontré con Sabrina y a una Ariane con cara de ángel que me enseñó cómo robar un millón. Más adelante averigüé la historia de una monja, y aprendí a desenmascarar a los que no perdonan. Hasta que, finalmente, desayuné con diamantes.

Audrey Hepburn desayuna entre diamantesRevivo mis aventuras una y otra vez, sin cansarme de descubrir nuevos mensajes escondidos entre los diálogos, nuevas expresiones de sorpresa o enfado, nuevos planos pasados por alto. Y es que uno jamás se cansa de lo que realmente disfruta. 

Han pasado ya dos décadas desde que uno de los iconos indiscutibles del cine se descalzara, se acomodara la almohada y cerrara los ojos para siempre. Me atrevería a decir que prácticamente todos los homenajes que se harán hoy a en los telediarios, en la prensa y en Internet ofrecerán al oyente/lector/internauta los datos de su nacimiento y muerte, el nombre de sus principales personajes y alguna que otra imagen de la chica con un largo vestido negro, una boquilla y un gato anaranjado con el nombre menos original del mundo. 

Yo prefiero intentar serlo. Audrey Hepburn no es sólo Desayuno con diamantes, ni es sólo estilismo y elegancia, ni sólo un cuadro, probablemente rosa o blanco, que decora una habitación. Audrey Hepburn es una mujer cuya infancia fue difícil e irregular, marcada en gran parte por la Segunda Guerra Mundial. Fue buena estudiante, aprendiz de bailarina y aficionada al dibujo. Su vida personal no triunfó tanto como la de sus personajes, y su labor humanitaria con UNICEF se esconde tras el comercio de calendarios, cuadernos, bolsos y fundas para iPhone. 

Audrey Hepburn en misión humanitaria de UNICEF

Aprovechando, quizás de forma algo egoísta, el aniversario de su defunción, se nos brinda la oportunidad de intentar ver en ella algo más, de conocerla. ¿Quién no se ha reído con el carácter espontáneo, distraído y alocado de Holly Colightly? ¿Quién no ha simpatizado con la joven y dulce de la princesa Anna? 

Pero… ¿quién sabe cómo era Audrey Kathleen Ruston?

Revivo mis aventuras una y otra vez. Revivo mis aventuras una y otra vez, sin cansarme de descubrir nuevos mensajes escondidos entre los diálogos, nuevas expresiones de sorpresa o enfado, nuevos planos pasados por alto. Y es que uno jamás se cansa de lo que realmente disfruta. Me alegra saber que aún me quedan otras muchas aventuras por vivir, siempre en compañía de My Fair Lady.

Continúa el camino...
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2 Responses

  1. Charo

    Me gusta esta profunda visión del personaje en cuestión. ¿Quién pudo conocer en realidad a este mito del celuloide? Me gustaría conocer alguna buena biografía.

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