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Los franceses también saben hacer grandes animaciones

Ficha técnica

La mecánica del Corazón (2013) - Stephane Berla - Mathias Malzieu - Gonzalo Rodríguez BlancoTítulo: La mecánica del corazón

Director: Stephane Berla, Mathias Malzieu

Guión: Mathias Malzieu

Producción: Virginie Silla

Banda sonora: Dyonisos

Reparto: Mathias Malzieu (Jack), Olivia Ruiz (Miss Acacia), Jean Rochefort (George Méliès), Rossy de Palma (Luna), Joe (Grand Corps Malade)

Duración: 94 minutos

 País: Francia

Año: 2013

Distribuye: Vértice

Gonzalo Rodríguez Blanco


La mecánica del corazón es una película de animación francesa que recrea un mundo oscuro y gótico que contrasta con la palidez de los rostros de sus personajes. Al más puro estilo de Tim Burton, el joven Jack, que recuerda al enamorado Víctor de La novia cadáver (2005), nace con un corazón congelado que será necesario reemplazar por un reloj en Edimburgo de finales del siglo XIX, perfecto escenario tenebroso y sombrío que será el inicio de esta romántica historia.

Mathias Malzieu  y Stephane Berla son los encargados de adaptar la novela homónima  de 2007 del mismo Mathias Malzieu,  escritor, cantante y músico del grupo francés Dyonisos, encargado también de poner la música al largometraje, con cuyo álbum logró el disco de oro.

La película tiene un inicio prometedor gracias a la originalidad de la historia y al gran diseño de los personajes, entre los que destacan los protagonistas Jack y Miss Acacia. El ritmo se podría describir como una montaña rusa que se inicia con una gran velocidad para luego continuar con un ritmo pausado y terminar finalmente con una pendiente que da gran rapidez al filme.

La mecánica del Corazón (2013) - Stephane Berla - Mathias Malzieu - Médico HD - Gonzalo Rodríguez Blanco

De los escenarios que aparecen en la historia destaca la llegada de los protagonistas a un circo estrambótico lleno de personajes singulares, en una Granada llena de luz que contrasta con la oscuridad de Edimburgo y que refleja la pasión y el espíritu enamorado de Miss Acacia; aunque en ocasiones los continuos molinos que aparecen puedan confundir a más de uno y pensar que se encuentran en Castilla-La Mancha.

En cuanto al color del largometraje, a pesar del protagonismo de las escenas nebulosas, destaca un color por encima de todos al igual que ya sucediera con el azul del vestido de Cenicienta (2015). En esta ocasión es el rojo el que llena de contrastes las distintas escenas del largometraje. En los primeros momentos de la película ya destaca este color en el plumaje de los pájaros volando en blancos paisajes nevados. Más adelante, será el vestido, las rosas y las gafas de Miss Acacia las que rompan con la gama de colores fríos.

Por último, como en toda buena película de animación no podían faltar las canciones. Los momentos musicales, que no son pocos aunque por ello no se le pueda calificar de musical al estilo Frozen (2013), pueden resultar algo psicodélicos en ocasiones, logrando un gran acompañamiento para las extrañezas creadas por Mathias Malzieu.

La mecánica del Corazón (2013) - Stephane Berla - Mathias Malzieu - Acacia - Malo - Gonzalo Rodríguez Blanco

En el filme se entiende al amor como algo doloroso capaz de matar al joven Jack si este se atreviera a enamorarse debido a la fragilidad de su corazón de reloj. Aun así, no duda en aferrarse a algo que desconoce y que vuelve loco a los engranajes de su corazón mecánico pues considera que una muerte por amor bien merece la pena antes que vivir sin haber amado. En este punto también se puede comparar a Jack con la princesa Ana (Frozen, 2013), aunque al revés.

La mecánica del corazón es una genial animación romántica francesa que gustará a todos por el mundo visualmente atractivo que recrea y por la extravagancia argumental que rememora a niños y grandes que, a pesar del dolor que pueda generar, el amor es lo mejor que existe.

Dato cinéfilo

El personaje de George Méliès está basado en el gran cineasta francés del periodo cinematográfico del Modo de Representación Primitivo. Con su cine producido por Charles Pathé, Méliès se convirtió en el gran mago del trucaje óptico, poblando sus cortometrajes con fuegos artificiales, explosiones, viajes a la luna, dragones y un sinfín de elementos fantásticos. Su estilo fue copiado en numerosas partes del mundo. Llama especialmente la atención, al contemplar su cine, darse cuenta de cómo en los primeros años del siglo XX, los cineastas coloreaban los negativos uno a uno para producir cierta sensación de coloreado, experiencia que echa por tierra las teorías conservadoras de que el cine de calidad murió con la llegada del color.

Continúa el camino...
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