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La gran obra maestra del cine español

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"Grand Piano" (2013) - Eduardo MiraTítulo: Grand Piano

Director: Eugenio Mira

Guión: Damien Chazelle

Producción: Rodrigo Cortés, Adrián Guerra

Dirección de fotografía: Unax Mendía

Música: Víctor Reyes

Reparto: Elijah Wood (Tom Selznick); Kerry Bishé; Dee Wallace (Marjorie Green); John Cusack; Álex Winter; Allen Leech.

Duración: 90 minutos

País: España

Año: 2013

Distribuye: Paramount

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Germán Esteban Espinosa

Estamos ante una obra maestra, una de esas películas magníficas que hacen Historia, que demuestran que los españoles podemos hacer buen cine cuando dejamos de trabajar con actores nacionales y recurrimos a las grandes estrellas del arte dramático: los norteamericanos. Con una producción en la que invierten Antena 3 y Telefónica, dirigida por las manos de Eduardo Mira y escrita por Damien Chazelle, y con el nuevo mesías del cine español Rodrigo Cortés manejando la producción, nos llega Grand Piano.

La obra consigue transmitir al público una mezcla homogénea de signos plásticos y musicales como pocas piezas lo han logrado, derribando las fronteras entre la música y el cine para alcanzar un nuevo estadio de creación artística, de manera que la película se puede degustar y casi comprender perfectamente tanto viéndola con los ojos, como cerrándolos y escuchando el argumento con los oídos.

Los desenfocados planos iniciales se olvidan rápidamente cuando comienza el concierto y son sustituidos por unos juegos cromáticos impresionantes, que luego son reemplazados por planos que, con su singular colocación en insólitos ángulos, consiguen transmitir las angustiosas emociones que está sintiendo el protagonista, Elijah Wood, pianista que recibe una llamada en la que le amenazan con pegarle un tiro si falla una sola nota musical.

Fotograma de la película

Con esta composición, que se explicita cuando los colores se sustituyen por una cegadora luz roja, el director y el fotógrafo consiguen ahondar en el “estilo indirecto libre” que Pasolini buscaba. Se trata de una forma de transmitir las emociones del protagonista mediante movimientos y posiciones de cámara, que ya experimentó con éxito Terrence Malick en el comienzo de su insufrible El árbol de la vida (2011); y Julie Delpy en el último tramo de Dos días en Nueva York (2012).

No piensen los lectores que solo es perfecta en cuanto a la forma; también lo es en su fondo. Siguiendo las premisas de Última Llamada (2002), la cinta va evolucionando igual que un gran concierto, con numerosos giros e intrigas, sintiendo en todo momento el peligro del rifle francotirador que apunta a la cabeza del protagonista, con lo que se logra potenciar la gran soledad de Elijah Wood, pese a estar rodeado de centenares de personas en el público.

La comprensión de la trama y el descubrimiento de los motivos de los antagonistas tardan en producirse, con lo que la sorpresa del público no desciende nunca. Es más, consigue transmitir la sensación de fantasía e irrealidad que experimentamos cuando acudimos a un concierto o sala de teatro, momento en el que desconectamos de la realidad y entramos en un mundo onírico. El director decide colocar un epílogo para cerrar todas las tramas y subtramas, hecho que algunos critican, pero que es de agradecer.

Elijah Wood en "Grand Piano"Elijah Wood recupera sus dotes dramáticas y consigue con este papel borrar el recuerdo de Frodo y sus espantosas muecas d0e la tercera entrega de la saga de Tolkien, para recuperar una madurez y un talento interpretativo adecuados para su madurez personal. El resto del reparto está más que correcto, tanto sus amigos y los sicarios del francotirador como su flamante novia, interpretada por Kerry Bishé, que dejará al público sorprendido con su potentísima voz cuando se ponga a cantar con el campechano personaje al que da vida Don McManus.

Grand Piano es la más sorprendente y original película de la temporada. Es un canto de esperanza para la cinematografía nacional, con un entretenimiento puro mezclado con un derroche de talento formal inaudito en nuestro cine, y una mezcla de signos homogénea nunca vista en el cine universal (al menos por el que escribe esta crítica). ¡No se la pierdan!

[toggle title=”Dato cinéfilo“]Enterrado (2010), Luces rojas (2012), Lo Imposible (2012) y Grand Piano demuestran que el cine español está en auge, y lo consiguen gracias a la eliminación de cáncer de nuestra producción fílmica: los actores españoles. Todas estas obras superan la calidad de la mayoría de las producciones netamente nacionales. En todas ellas ha participado alguien del equipo técnico de esta cinta, lo que demuestra la progresiva formación de un grupo de mentes brillantes que están haciendo un cine de inmensa calidad, y elevando el prestigio de los españoles en el mundo del Séptimo Arte. Esperemos que sigan así y no decaigan en las gilipolleces políticas que lastran nuestra cinematografía.[/toggle]

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