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La Bella y la Bestia: a la sombra del original

Ficha técnica

Título: La Bella y la Bestia

Director: Bill Condon

Guión: Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos

Producción: Walt Disney Pictures

Fotografía: Tobbias A. Schiessler

Música: Alan Menken

Reparto: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Ewan McGregor, Ian McKellen, Emma Thompson, Kevin Kline, Josh Gad, Audra McDonald, Gugu Mbatha-Raw y Stanley Tucci.

Duración: 123´

País: Estados Unidos

Año: 2017

Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88


Mucha expectación y records de taquilla es lo que está generando la nueva adaptación del clásico de dibujos animados, La Bella y la Bestia, a personajes reales. Los artífices de esta nueva visión de la excelente cinta de Disney son Stephen Chbosky, autor de Las ventajas de ser un marginado (2012) y el director Bill Condon, al que recordarán por las últimas películas de la saga Crespúsculo: Amanecer partes I y II (2011 y 2012 respectivamente) y la reciente Mr. Holmes (2015). Este dúo ha conseguido dar vida a una historia muy compleja y no lo han tenido nada fácil. Qué difícil resulta adaptar animación a simple ficción. Lo fácil siempre va a ser la crítica, el comentario que reduzca la nueva adaptación y la deje a la altura del betún por ser más humana, menos patética en sus personajes y con un punto más de oscuridad.

La historia es por todos conocida, Bella (Watson) es una joven que acude a un castillo encantado en un recóndito reino en Francia para salvar a su padre (Kline) que ha quedado preso del dueño del mismo (Stevens). Con la salvedad que este dueño está hechizado junto a su personal de servicio y tiene el aspecto de una Bestia. Solo un cambio de actitud y enamorarse bien y tratar bien a su enamorada le salvará de tal hechizo antes de que caiga el último pétalo de una rosa que hace de reloj de arena en este cuento romántico. Bella decide cambiarse por su padre y pasará a ser la nueva huésped-presa de la Bestia del castillo.

La nueva versión presenta humanizados a los personajes de la obra maestra de Disney. Y aquí radica la dificultad del filme. El público no debería dejarse llevar por sentimientos de cariño, nostalgia y pasión respecto al original animado, eso sería un error. Lo que hay que tratar de ver es si la película consigue transmitir una esencia parecida y mucho más realista al original para tratar de considerarla como un buen remake.

Veamos pues qué elementos se pueden destacar. En primer lugar, la pareja protagonista. Bella, no parece la típica princesa Disney, cursi, aunque sí es romántica, se la presenta como una campesina avanzada a su tiempo, leída, bien formada, capaz de tomar decisiones arriesgadas. En este sentido el personaje no varía mucho del original, aunque sí se aprecia el toque feminista que ha querido imprimirle la propia actriz a su personaje. Por su parte, Dan Stevens encarna a una Bestia muy bien llevada, no es un personaje complicado, salvo en las escenas finales donde debe dar cierto dramatismo a la transformación, escena que el director lleva muy rápido y queda un poco extraña al espectador con respecto al original.

La Bella y la Bestia
Escena de la película

Sin duda alguna, en esta nueva adaptación tienen mucho peso de cara a evocar nostalgia del original y mostrar esa magia los personajes secundarios. Comenzando por Gastón (Luke Evans), un personaje muy superficial y narcisista, encaprichado con Bella, aunque es un mujeriego dado su físico y su habilidad para la caza. En esta nueva versión no es tan patético como en la cinta de dibujos, y quizás esto haya chocado a muchos, sin embargo, creo que es mucho más humano. Ese patetismo de la animación es imposible que lo tenga el humano, quedaría muy falso para el personaje, aunque bien es cierto que se le echa bastante de menos un toque mayor de fanfarronería.

El otro personaje controvertido es Le Fou, personaje secundario de Gastón, su fiel escudero, su compañero de fatigas y enamorado en secreto de su admirado héroe. Lo interpreta de forma brillante un Josh Gad al que hasta entonces siempre habíamos visto en papeles cómicos, dando un toque fresco y divertido a un personaje muy loco y fácil de caer en lo estrafalario, pero no lo hace, y eso es lo que le da puntos. Además de que la controversia generada por su visible homosexualidad no es vinculante para el desarrollo de las tramas, el personaje coge más fuerza al darle ese toque diferente en una sociedad autoritaria.

Por otro lado, la pareja Lumiére y DingDong encarnados por Ewan McGregor e Ian McKellen, aportan cierta gracia y frescura a unos personajes complicados en una versión humana, puesto que son el ingrediente mágico que complica la actuación de la pareja protagonista, en especial de Watson. El lector lo entenderá al ver la escena del baile de la vajilla frente a Bella en una escena cabaretera muy divertida.

Bill Condon y Stephen Chbosky han recreado una historia con tino pese a quedarse en muchos momentos planos y faltos de ritmo. Han incluido partes a la trama que son innecesarias al igual que ciertos personajes de color que no terminan de encajar con el tipo de población de la época.  Todos estos pequeños detalles son los que devalúan un producto muy divertido, algo sentimental, y que dado el rango al que ascendió la original, jamás llegará a igualar. Aun así, este Blockbuster palomitero hará las delicias de muchos y obligará a ser revisada en una versión original para apreciar mucho mejor las voces originales y la labor de Alan Menken con los arreglos de su banda sonora original.

La película, con todo lo dicho, sigue siendo muy recomendable para un público juvenil y adulto e incluso familiar. Visualmente es interesante y el espectador sale con agrado de la sala. En el fondo, tiene todos los ingredientes para ser una película digna de ver en las grandes salas y disfrutar de una tarde de cine muy agradable.

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