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John Ford, obituario y biografía

Orson Welles: “Mis tres directores de cine favoritos son John Ford, John Ford, y John Ford”

Germán Esteban Espinosa

Hoy se cumplen 40 años de la muerte del más grande director de la Historia del cine, John Martin Feeney, más conocido como John Ford. Por fortuna para los lectores, quien escribe esto es su fan y un experto en su vida y obra, así que en las próximas semanas irán leyendo entrega tras entrega datos sobre el gran maestro americano del séptimo arte, así como análisis profundos de las películas, en las que ¡Ojo! Las cintas serán destripadas, por lo que pedimos a los lectores que las vean antes, ya que no serán críticas, sino estudios. De cualquier modo, de un artículo a otro informaremos qué película vamos a destripar.

Escribir sobre John Ford sin caer en la hagiografía es una tarea harta difícil, y como podemos escribir como queramos, y realmente John Ford puede considerarse como el mejor director de la Historia del cine, hablaremos de él halagándolo, pues nació el mismo año en que los Lumiére inventaron el cinematógrafo, en 1894.

John Ford de "relax"

Sus películas no han envejecido como las de Hitchcock porque pese a su espectacular talento para la composición de planos, Ford se preocupaba fundamentalmente de narrar historias, que además solían versar, la mayoría de ellas, sobre comunidades que veían perturbada su paz por la incursión de un intruso destructor. Su humor siempre presente era rudo, de “slapstick”, y a veces entrañable.

Es imposible que analicemos todas sus películas, porque hizo unas 149, de las cuáles más o menos la mitad son mudas. Nos centraremos en las principales, con un extenso recorrido por su trilogía de la caballería y por esa densa y magnífica última obra maestra de Ford titulada El hombre que mató a Liberty Valance (1962), donde tras un estudio profundo de la pieza y la constatación del cambio impresionante que sufre con respecto al cuento original de Dorothy M. Johnson, podremos observar la maestría del director y su profunda reflexión sobre una época que pasa. Y así, entramos en la primera entrega, la biografía:

John Ford. 1894-1973

John Ford nace el 1 de febrero de 1894 en Cape Elizabeth (Maine), con el nombre de John Martin Feeney (divergen las distintas fuentes consultadas al respecto, debido a la costumbre de Ford de exagerar su ascendencia irlandesa. Lindsay Anderson afirma que nació con el nombre de Sean Aloysius Feeney; mientras que en el New York Times, que cubrió su funeral, se afirmó que se llamaba Sean Aloysius O’Fearna).

John Ford

Tras terminar el instituto se va Hollywood a trabajar para su hermano Francis Ford, director contratado en Universal. En 1917 le surge la oportunidad de hacerse director. Existen, tal como dice Scott Eyman, dos versiones sobre sus inicios en la dirección. La primera, relatada por Ford a Bogdanovich, cuenta que el día en que visitó Carl Laemmle los estudios de la Universal en Hollywood, los demás directores no habían llegado al estudio, así que Ford se puso a vociferar a unos actores que corrieran a caballo y se cayeran, lo que gustó a Laemmle. La otra, afirmada por Olive Carey, narra que Ford fue ascendido a director porque su hermano Frank recomendó a Harry Carey que lo eligiera para dirigir sus obras. Dirigirá a la estrella de westerns mudos Harry Carey, con quien traba una enorme amistad, pese a olvidarse de él con la llegada del sonoro y solo volver a contratarle para un papel en Prisionero del odio (1936).

Nos resulta difícil dividir su trayectoria en fases estilísticas, ya que sigue en su trabajo una manera de operar constante en el tiempo, y una estética que va evolucionando poco a poco. No obstante, sí que podríamos establecer como puntos de inflexión en su carrera una serie de películas en las que se nota un cambio importante, bien sea por alguna vivencia personal, o por una serie de rasgos visuales nuevos. Así, la primera etapa iría desde que Ford llega a la Universal, y de ahí a la Fox, hasta el estreno de El caballo de hierro (1924), su primer gran largometraje. En este periodo en la Fox conoce a Víctor McLaglen y a George O’Brien. Se casa con Mary Ford y tiene dos hijos: Patrick y Bárbara Ford. Tiene facilidad para adaptarse al cine sonoro.

Fotograma de "El caballo de hierro"

En 1929 entra en contacto con Dudley Nichols, guionista primerizo con el que realizará numerosas películas como La patrulla perdida (1934) y El delator (largometraje para la RKO de 1935, con el que gana su primer Oscar, y que analizaremos). El delator es otro punto de inflexión: denota su preocupación creciente por tratar el conflicto irlandés, así como las influencias que ha recibido de los cineastas de entreguerras alemanes. Estas influencias permanecerán latentes años después, como se aprecia en uno de los planos de El joven Lincoln (1939), plagiado de Furia (1936) de Lang.

1939 marca un año importante para la trayectoria de Ford. Realiza, para la United Artists, La diligencia, película con la que retoma su género favorito y lo rescata de la Serie B. A esta producción le siguen, en dos años, Las uvas de la ira (1940) y ¡Qué verde era mi valle! (1941), una para la Fox y otra para la United Artists, con las que gana dos Oscar y se convierte en el último director en conseguir dos estatuillas en años consecutivos, además de filmar uno de los poquísimos ejemplos de cine de denuncia social casi coetánea en el Hollywood clásico.

Capitán John FordLa Segunda Guerra Mundial marca otro punto de inflexión en Ford, que participa en ella dirigiendo una unidad de la Field Photo, grupo militar encargado de la filmación de la contienda y dirigido por William “Will Wild” Donovan. Filma desde la central eléctrica de Midway La batalla de Midway (1942). En 1945 es enviado por la Marina a la MGM a rodar They Were Expendables, en la que firma como Capitán John Ford.

Al concluir el conflicto, vuelve decidido a centrarse en sus propios proyectos, como manifiesta su tendencia a la realización de westerns. Para la Fox realiza Pasión de los fuertes (1946), una adaptación libre de la vida de Wyatt Earp (personaje al que conoció en persona). En 1946 funda, con Merian C. Cooper (director de King Kong, 1933), su productora Argosy, que queda desde el principio endeudada por el gran fracaso de El fugitivo (1947). De hecho, no se recuperará hasta su disolución en enero de 1956.

Este periodo demuestra claramente el deseo de Ford de independizarse de las productoras y trabajar en los proyectos que él considere buenos. En 1950, acosado por las deudas, firma para hacer películas en Republic, productora dirigida por Herbert Yates y especializada en cine de Serie B. Ford consigue que Yates le financie El hombre tranquilo (1952), su mayor éxito en taquilla, con la que gana su cuarto Oscar a Mejor Director. Esta película es su largometraje de mayor calidad artística desde la Segunda Guerra Mundial. Con él profundiza al máximo en su concepción idealizada de la Irlanda de sus padres, confirma la maestría de Winton C. Hoch como director de fotografía, y deja clara la habilidad del director para la composición escénica.

Después de 1952 se suceden una serie de producciones con mayor o menor éxito, hasta Centauros del desierto (1956), que supone un cambio claro en el estilo de Ford; se vuelve más moderno. Renueva su estilo tanto narrativamente, con una estructura fragmentada que utiliza como nexo de unión la carta que lee el personaje interpretado por Vera Miles; como visualmente, con el continuo uso de salidas de personajes por el objetivo de la cámara y el acercamiento de los mismos hacia el objetivo.

Fotograma de "El hombre que mató a Liberty Valance"

A continuación, sigue trabajando en múltiples proyectos para el cine y la televisión. Renueva su equipo actoral, del que se expulsa a Henry Fonda por su pelea en el rodaje de Escala en Hawai (1955), y se añade a James Stewart. Su última gran obra es El hombre que mató a Liberty Valance (1962), que pese a no cosechar grandes elogios en su estreno, hoy es considerada como uno de los westerns más perfectos. Como veremos, en esta película se produce, igual que en Centauros del desierto, una marcada evolución estilística, tanto en la sustitución de los exteriores por el rodaje en estudio, como por la planificación y el planteamiento de la escena del duelo entre Stoddard y Valance. Desde 1962 se embarca en varios proyectos que no consigue terminar solo, como El Gran combate (1964) o Siete mujeres (1966). Muere de cáncer de estómago en su casa de Palm Desert el 31 de agosto de 1973.

En la próxima entrega, hablaremos sobre El Delator. Analizaremos la película y los factores de producción. Informaremos sobre Dudley Nichols, Víctor McLaglen y la relación de Ford con Irlanda. Así que véanse la cinta, de 1935.

John Ford - el monográfico

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