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Jacques Audiard: “No soy político, ni sociólogo, soy cineasta”

José Antonio Lage


18:30 horas, Instituto francés de Madrid. Un servidor y cuatro compañeros más esperamos en un recibidor a que nos den paso a la sala contigua, ofreciéndonos café y agua para pasar el tiempo. Llegada la hora, se nos avisa de que podemos entrar; no obstante, nos dicen que tenemos solo 20 minutos.

Al otro lado de la puerta espera Jacques Audiard, el flamante ganador de la Palma de Oro en Cannes por su nueva película: Dheepan (cuya crítica puedes leer aquí). Junto a él, una chica que ejercerá como traductora. Saluda muy amablemente y decide sentarse a nuestro lado. Parece cercano, y es de agradecer.

Sin más dilación, comienzan las preguntas. En primer lugar es preguntado por el tratamiento de la inmigración en Francia, ya que en la película se refleja que, aunque los personajes huyan de Sri Lanka, se encuentran en este país con una situación prácticamente igual de violenta. Siendo este además, un tema de absoluta actualidad con el asunto de los refugiados. “No soy político, no soy sociólogo, soy cineasta”, responde el director, añadiendo además que él está aquí para hacer cine, y que ya hay muchos medios de comunicación absolutamente desbordados con información y opinión sobre el tema. Concluye reiterando que esto es puro cine, que es el verdadero y único objetivo de la película.

“¿Hasta qué punto la historia es real y es ficción?, pregunta otro compañero. Audiard esta vez es absolutamente rotundo, parafraseando al poeta Louis Aragon con la expresión que éste creó: “Es mentir cierto”.

Esta vez se le pregunta por el personaje de la niña (Claudine Vinasithamby), la cual, si bien al principio tiene escenas muy interesantes, en la segunda parte de la película desaparece casi por completo. Ante esto, el realizador francés le da la razón a la periodista. Habla de la dificultad de cerrar y conectar las historias. Añade que hay  ciertas escenas que no ha podido introducir en la película pero que no hay que olvidar que las producciones son objetos imperfectos.

Jaques Audiard - entrevista 2 - José Antonio Lage

Ahondando más en el guión, otra compañera le habla sobre Sri Lanka, queriendo saber qué ha visto el director en este lugar para que pudiese conectar con la historia. Éste se explaya: “Fue casi una elección por eliminación. En primer lugar no quería a alguien que tuviera relación con la francofonía. Por lo tanto, descartaba lugares como África y el sudeste asiático. Fue así como descubrí este lugar, con un conflicto que jamás se había tratado en Francia, incluso tuve que recurrir a imágenes de la BBC para informarme del tema. Hasta entonces, para mí Sri Lanka era un hotel de vacaciones con un mar muy azul”.

Llegado mi turno, enfoco mi pregunta a un apartado más técnico: “Veo que la banda sonora se omite casi por completo y que hay mucha abundancia de primeros planos. ¿Pretendía usted que fuesen las expresiones mismas de los actores las que transmitiesen emociones sin, digamos, hacer trampa con una música melancólica?”.

Audiard nos cuenta que es la primera vez que no trabaja con su músico habitual Alexandre Desplat. Esto se debe, entre otras cosas, a que él sabía que esta vez todo lo que ocurría en la película “se movería más”. Sabía que no quería barreras, como una música que empieza y termina en un punto determinado.  Añade que tanto en el rodaje como en el montaje las cosas han ido cambiando mucho.

Por último, se le pregunta por su utilización de los iconos del cine de género, a lo cual responde que estos iconos permiten atajar mucho en la narrativa y, con ellos, es muy fácil comunicar algo al espectador.

Sin tiempo para más, le agradecemos que haya pasado este rato con nosotros, aun sabiendo que se encuentra en riesgo de perder su avión. Amablemente, se pone su sombrero y accede a posar para un par de fotos. Tras esto, da las gracias y se despide, abandonando rápidamente la sala.

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