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Grandes actores para un argumento indefinido

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"El consejero" (2013) - Ridley ScottTítulo: El Consejero

Director: Ridley Scott

Guión: Cormac McCarthy

Producción: Paula Mar Schwartz, Steve Schwartz, Ridley Scott, Nick Wechsler.

Dirección de fotografía: Dariusz Wolski.

Repato: Michael Fassbender (Consejero/abogado); Penélope Cruz (Laura); Cameron Díaz (Malkina); Javier Bardem (Reiner); Brad Pitt (Westray); Dean Norris (Comprador),  Rubén Blades (Capo)

Duración: 117 minutos

País: Estados Unidos y Reino Unido

Año: 2013

Distribuye: Twentieth-Century Fox

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Germán Esteban Espinosa

Seleccionamos a un veterano director del cine de acción y entretenimiento como es Ridley Scott. Le añadimos como guionista al gran escritor Cormac McCarthy, autor de la novela La Carretera. Sumamos un equipo de producción que ya colaboró en la adaptación cinematográfica de dicha novela, y lo culminamos con un reparto espectacular: Michael Fassbinder, Brad Pitt, Cameron Díaz, e incluso los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, que cuando salen de España y dejan de hacer el gilipollas en política, saben actuar. ¿Qué tenemos? Una película insulsa, indefinida y que se ahoga en un mar de inconsistencia absoluta.

Es realmente una pena observar cómo, desde un comienzo prometedor, la cinta va degenerando progresivamente hasta culminar en un despropósito sin base sólida, sin causalidad ni psicología de ningún tipo. Los personajes actúan movidos por motivos que solo ellos saben, y tratando con gente que solamente ellos conocen; porque el espectador no se entera de absolutamente nada. No sabemos ni quién es el protagonista, ni qué relación tiene con sus socios y enemigos, ni qué es lo que sucede con el camión, ni cuál es el papel de Brad Pitt en la trama, ni nada de nada.

Parece que Ridley Scott le está cogiendo cariño a esto de realizar películas sin dar muchas explicaciones, como ya hizo con Prometheus (2012), cinta en la que de repente se producía un salto tan inmenso y repentino hacia la mitad del argumento, que el espectador salía con la sensación de que la copia proyectada estaba inacabada y se había saltado un par de secuencias. Aquí el efecto es simplemente que no hay consistencia. Al final esta sensación de incoherencia aumenta con la aparición de nuevos personajes que supuestamente son importantes para la trama, pero de los que tampoco recibimos ninguna información.

Michael Fassbinder y Javier Bardem - Fotograma

Fassbinder es una máquina de la interpretación, y parece haberle gustado al director. Tiene una escena de pathos sentimental en la que realmente estalla en una explosión de emociones que traspasa todo su cuerpo, demostrando un control tan espectacular de su arte que saca por un momento al público del momento crítico de la cinta para contemplar con admiración una actitud válida para analizar al detalle en una Universidad.

Incluso Penélope Cruz actúa bien, pese a conservar su característico tono agudo y esa falta de vocalización tan común entre los intérpretes nacionales, que por suerte para ella y para nosotros, queda disimulada gracias a la poca definición fonológica de la lengua anglosajona. Javier Bardem se une a su mujer en esta cinta, demostrando que es un actor impresionante, y que está muy bien en América; así que le invitamos a que se quede allí y haga algo útil por España elevando nuestro concepto en Estados Unidos, y no insultando a la inteligencia con sus actividades pseudo-marxistas en territorio nacional.

Bardem interpreta a un excéntrico mafioso; o a un histriónico traficante; o a un loco casanova, o a un curioso “alguien” con mucho dinero y negocios turbios. El director no nos suministra ninguna información. El maquillaje y el pelo, combinado por las caras que pone y las gafas de sol que lleva en casi toda la película, hacen que se parezca mucho a Nicholas Cage.

Cameron Díaz y Penélope Cruz - Fotograma

En cuanto a Cameron Díaz, demuestra que ha hecho un pacto con el diablo, porque lo suyo no es normal. Cada película nueva que hace sale más guapa y escultural. El director es plenamente consciente de ello, y utiliza la fantástica sensualidad de la actriz para sugerir más que mostrar explícitamente su glorioso físico, salvo en una delirante escena, que es a su vez el mejor momento de la película, protagonizado por ella y un deportivo de lujo. Brad Pitt interpreta a un indefinido pero genial personaje, clave para el humor negro del largometraje, que desaparece tal como aparece, sin decir gran cosa

La película se permite citas intertextuales incoherentes que sirven para alejar más al espectador del argumento. Un ejemplo claro lo vemos en el segundo segmento, cuando hace una fugaz e insustancial aparición John Leguizamo, hablando con Dean Norris, conocido por encarnar al cuñado de la DEA del protagonista de Breaking Bad, rodeado de droga y barriles con cuerpos dentro.

Esperemos que esta sea solo una mala racha de Ridley Scott, y que salga pronto del experimento inútil que está realizando y vuelva a encauzar sus producciones buscando contar una historia o unas formas artísticas, y no inventado un argumento para transmitir una particular filosofía de la vida y la muerte a través de los labios del gran músico Rubén Blades, que realiza una aparición magistral en la cinta citando a Antonio Machado y su “Caminante no hay camino”.

[toggle title=”Dato cinéfilo“]Desde el final del cine clásico y la desaparición de muchos autores, el director de fotografía suele pasar bastante desapercibido. Sin embargo, esta figura fílmica es la responsable de la iluminación y el color de la cinta, algo indispensable si tenemos en cuenta que la materia prima del cine es la luz. Por ejemplo, el fotógrafo de esta película, Dariusz Wolski, ha iluminado fantásticamente toda la saga de Piratas del Caribe, varias películas de Ridley Scott y algunas de Tim Burton y, sin embargo, es un nombre apenas conocido por la mayoría del público. Por ese motivo, desde Hombre en camino, tomamos la decisión de incluir siempre el nombre del director de fotografía en nuestras fichas técnicas.[/toggle]

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5 Responses

  1. Jorge

    Me parece un producto McCarthy 100%. Si uno lee sus obras ambientadas en la frontera Mexico-USA esta película entro de esa atmósfera.

    Lo que he visto es que no es una película de Scott sino que es de McCarthy, de ahí que suscite tanta polémica.

    En cine nos quejamos de los personajes incompletos, pero es que así define a muchos personajes el escritor, ¿qué hace? proponernos un juego, en el que tenemos que completar la parte que falta.Y si uno no lo quiere hacer no pasa nada, esos personajes siempre son secundarios, el principal sí es completo, pero es el que sufre en sus propias carnes todo lo que guardaban los otros personajes que le interpelan de una u otra manera.

    Y lo que no se ha dicho es que The Counselor está mal traducido. Debería llamarse El abogado.

    A mí me ha gustado. No es una película 10, pero sí es interesante.

  2. Francisco Flores

    Bastante de acuerdo con el otro comentario. Es una temeridad decir que el argumento o el guión son indefinidos cuando no se conoce la obra del escritor. Puedo aventurar que la persona que ha escrito la crítica no ha leído ninguna obra del guionista, como mucho “La Carretera”, que es una obra apartada dentro de la producción del autor.
    La obra de McCarthy siempre se ha caracterizado por dos temas que en él son predominantes: la violencia y la moral. Si te paras a leer aunque sea un par de libros de Cormac McCarthy, sobretodo Meridiano de Sangre, La Trilogía de la Frontera o la conocidísima No Es País para Viejos podrás ver que es un producto 100%. En la obra de McCarthy, siempre ambientada en la frontera entre E.E.U.U y México, vemos siempre como la primera es el vehículo por el cual nos llega siempre la “lección moral”, pero que en McCarthy siempre acaba dominándolo todo. En ella la violencia siempre es una violencia que no se puede contener y que acaba llevándose todo por delante y no hay ningún tipo de ley, ya sea social, moral o espiritual que la pueda parar. Esta violencia de la que hablamos desemboca como casi siempre en la muerte de casi todos los protagonistas, solo la persona que la desencadena sale indemne porque es la única que entiende su poder y demuestra saber vivir en este mundo de violencia. Incluso el personaje de Brad Pitt, que sabe de su poder, sucumbe ante él. Aparte de esto la obra de McCarthy tiene una característica que ha mi modo de ver pocos escritores comparten, Haruki Murakami, Nick Hornby y muy poco nombres más, y es que es una prosa muy explícita. Si abres al azar cualquier libro suyo y lees diez páginas se ve perfectamente como el autor hace uso de estos dos temas. Es un escritor, como en los dos antes nombrados, con los que de antemano sabes que vas a leer te guste (como es mi caso) o no. Por favor, antes de criticar algo y utilizar calificativos como insulso, indefinido o inconsistente documentarte.

    Antes de hablar de algo harías bien en documentarte un poco.

    Como dice el anterior comentario la traducción más adecuada para “counselor” es abogado, aunque también consejero es aceptada. Pero en este caso, según mi opinión, hace referencia al abogado mexicano que aparece al final.

    1. Con todos mis respetos, eso es una tontería. Las novelas y las películas son discursos fílmicos que si bien se relacionan y guardan muchas semejanzas en un nivel narratológico y de construcción discursiva, después tienen características propias. Al ver una película, juzgas la cinta, no el parecido con la novela, más que nada porque juzgar tal parecido lleva a un sinfín de complicaciones teóricas, formales y éticas.

      Agradecería que en los comentarios no pongáis spoilers, por respeto a los lectores.

      En “La Carretera”, por ejemplo, ya que la citas, la película resultante era excelente, y los personajes sí que estaban definidos perfectamente. ¿Estaba mal adaptada, era una mala película? En esta sin embargo son tipos, más que personajes. Más que personas, son marionetas para transmitir la reflexión de McCarthy y el nuevo estilo de Ridley Scott.

      Y el gran público se quedará en blanco al verla, porque no comprenderá por qué actúa nadie. Igual que se puede decir que el director deja al espectador un papel activo, se puede decir que no han sabido hacer bien su trabajo y lo han dejado incompleto y sin causalidad psicológica.

      No caigamos en el error de juzgar una película en función del libro en que se inspira. Bien sea por la tradición o bien simplemente porque el cine es sobre todo un vehículo para contar historias, los espectadores solemos buscar una lógica causal psicológica en las historias que presenciamos.

      1. Yo soy el abogado

        Por lo leído en los comentarios primeros no se juzga la película en función del libro. The Counselor no se basa en ningún libro, es una obra original de McCarthy. Sino que se juzga en función de las destrezas del literato para componer sus novelas. De ahí que esta película siembre la discordia, pues no es habitual encontrar un guión así.

        El guión es puro Cormac McCarthy. A mi juicio el espectador asiste a una pieza en la que McCarthy incluye a muchos personajes, quizás demasiados para su gusto. ¿Se ha podido pasar? es posible. Pero para nada deja de tener la esencia del genial escritor norteamericano.

        Coincido con el primer comentario. El señor Scott aquí es un mero títere al servicio de un guión complicado de llevar a cabo debido a su complejidad. Tanta subtrama que no parece llevar a ninguna parte para terminar en una moraleja sobre la muerte, la violencia y los actos de las personas. Scott sólo pone casi los efectos especiales y su cuerpo tras la cámara.

        Cada personaje es un mundo, parece que no se les comprende, pero no hace falta saber de su pasado para saber cual va a ser su forma de actuar. Sólo con ver la primera escena de cada uno de ellos ya se sabe de que pie cojean. Hay veces que en el cine no es necesario explicarlo todo y dejarlo bien definido. El espectador también debe de poner de su parte, entrar en el juego propuesto de esa historia que le cuentan.

        Me encanta que el título de la obra no haga referencia sólo al protagonista, sino a todos los aquellos que se van dando consejos en los momentos claves, con el único fin de ayudar a salvar una vida, o para aceptar un destino irremediable.

        ¡Qué bonito es discrepar de cine! es síntoma de cada uno tiene gustos distintos, que no por ello son peores. Creo que cada uno tiene razón, por lo que pueden convivir los dos argumentos si se equilibran las formas.

        Saludos

        1. Primero, gracias por el comentario. Siguiendo lo escrito por usted y los otros comentarios coincidentes, la película en todo caso gustará a los fans del estilo narrativo de McCarthy, no para el público en general, entre los que yo me incluyo cada vez que hago una crítica.

          Además, el ignorar el peso que un director como Ridley Scott tiene sobre sus películas es peligroso. Si fuera otro director, pudiera pasarse; pero un realizador consolidado, como el director de Alien, no se convierte nunca en un mero “títere”. No añade efectos especiales y demás, sino que coordina todos los elementos de la obra y toma decisiones sobre qué se incluye y qué no.

          Si decimos que no, bueno, vale, pero entonces estaríamos siguiendo una tesis anti-crítica de autor. Si defendemos que Scott ni pincha ni corta, defendemos una postura que niega el principio de autoría en el cine. Un guionista no es el autor, porque se limita a escribir el guión. El director es quien coordina todos los elementos. Es quien toma las últimas decisiones y, por tanto, es quien tiene la responsabilidad última del producto final.

          Esto no sucede siempre; pero en casos de directores tan encumbrados, sí suele pasar. El cine está bien que sugiera más que muestre. Si ofreciera toda la información, sería aburrido y previsible. El problema de esta cinta no es que sugiera; es que no hay nada que sugerir. Le hubiera salido mejor hacer un corto, o un relato, o simplemente una columna periodística donde plasmar su enrevesado pero simple ensayo final, el que pone en boca de Rubén Blades.
          El resto es pueril y absurdo. Es todo una especie de gran MacGuffin para contar la reflexión final. Pero hay macguffins y macguffins; y si el resultado de inventarse una excusa tan ridícula es una pérdida de tiempo tan grande para muchos de los espectadores, el público se sentirá insultado.

          Pero claro, el cine es un producto artístico, por supuesto. Por tanto, está sujeto al análisis crítico de la subjetividad del receptor de dicho mensaje. No obstante, el comentario está redactado en función y coherencia con el resto de mi obra, que se basa, entre otras cosas, en la defensa de la autoría en el cine.

          P.D.: A lo mejor las obras de McCarthy no funcionan en la gran pantalla… “No es país para viejos no lo hizo y es de lo peor de los Coen.

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