Home > Cine > ‘Frantz’: delicada expiación

‘Frantz’: delicada expiación

Crítica de cine: Frantz

Ficha técnica

FrantzTítulo: Frantz

Dirección: François Ozon

Guion:  François Ozon, Philippe Piazzo

Producción: Eric Altmayer, Nicolas Altmayer, Stefan Arndt, Uwe Schott

Dirección de fotografía: Pascal Marti

Música: Philippe Rombi

Reparto: Pierre Niney (Adrien Rivoire), Paula Beer (Anna), Ernst Stötzner (Hans Hoffmeister), Marie Gruber (Magda Hoffmeister), Anton von Lucke (Frantz Hoffmeister), Johann von Bülow (Kreutz), Cyrielle Clair (madre de Adrien)

Duración: 113 min

País: Francia

Año: 2016

Distribuye: Mandarin Films / X-Filme Creative Pool

Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP


Tantas cosas posee, el silencio. Lenguaje esquivo que vive en su letargo y, cuando despierta, pende de un instante. Un instante para descifrarlo. Para que aquello que dice, y aquello que se cree leer en él, coincidan. Sean un solo significado. Ver Frantz, la última película de François Ozon, es recordar cómo habla el silencio.

1919, Alemania, un pequeño pueblo, su dolor. Un joven francés lleva flores a la tumba de un joven alemán, bajo la sorprendida y oculta mirada de su prometida, Anna. A su alrededor, las miradas hostiles amenazan. La herida aún está abierta, y todos ven en él al soldado que pudo matar a sus hijos. Pero el joven francés, Adrien Rivoire, conoció a uno de ellos. Conoció a Frantz. Tras el inicial e instintivo rechazo que su origen produce en Hans, el padre, su amistad le permite entrar en el hogar de los Hoffmeister; una pequeña familia unida en la pena sin deseo o fuerzas aún de iniciar de nuevo la vida. La compañía y los relatos de Adrien cambiarán esa situación, especialmente la de Anna, envuelta demasiado pronto en el luto de una viuda de guerra, haciéndoles despertar ante lo imprevisible e inesperado. Pese a la verdad.

Frantz

François Ozon, en un acentuado giro de lenguaje, deja a un lado el tono irónico, su peculiar e ingeniosa mirada y sus temas fetiche (la burguesía francesa, la sexualidad humana, los cambios sociales y su repercusión), que hilvanan muchas de sus historias –Una nueva amiga (2014),  Joven y bonita (2013), En la casa (2012), Swimming Pool (2003)– para sumergir en el silencio y delicadeza de Frantz el encuentro necesario entre dos personas, sus entornos y los sacrificios que deben hacer para poder comenzar de nuevo. Una cinta que, por su humanidad y belleza, no debería pasar desapercibida.

El dolor por la pérdida, la convivencia con el recuerdo, la desolación, la rabia. La valentía y la cobardía, la decisión, la esperanza. La expiación. Todo ello, y su vértigo, a través de la sutileza, sustantivo que de forma espléndida personifican Pierre Niney (Five, Altamira, Yves Saint Laurent), Paula Beer (4 Reyes, El valle oscuro) –actriz que puede tener una prometedora carrera–, y secundarios como Ernst Stötzner (Lo que queda, Klimt) en el papel de Hans Hoffmeister, uno de los personajes que más se transforman durante la narración, o Cyrielle Clair (Los excursionistas en Saint-Tropez), quien interpreta a la dominante madre de Adrien. Distintas formas de desconsuelo que hallarán, tras el cruce de caminos, la liberación.

«Mi única herida es Frantz»

La elegancia perfuma, como a los personajes, la estética de la película, a través de un blanco y negro matizado con un tono impreciso de melancolía muy personal que, en distintos momentos cuidadosamente escogidos, torna en color. Breves evocaciones de alegría, ajenos y alejados todavía de la guerra y sus secuelas. Un juego que embellece desde la discreción. La música, preciosa y emocional, y la fotografía, toda una oda poética a la imagen, están respectivamente a cargo de Philippe Rombi y Pascal Marti, quienes ya trabajaron anteriormente con Ozon en Una nueva amiga o Joven y bonita.

Todo en Frantz, su forma y su contenido, es un equilibrio de binomios esmeradamente enhebrados: el ambiente de la Alemania y la Francia de la posguerra, el recelo y el perdón, el punto de inflexión de dos silencios exhaustos. El ruido que oprime a Adrien, del que ansía liberarse al otro lado de la frontera. El vacío que ahoga a Anna, del que desea escapar al otro lado de la frontera. La ambigüedad en torno a él, la pureza de ella. Dos viajes, externos e internos, el instante perpendicular. La expiación.

Dato cinéfilo

La historia de Frantz no es original de François Ozon y Philippe Piazzo, sus guionistas. Es un remake de Remordimiento (The Broken Lullaby), película de Ernst Lubitsch estrenada en 1932, más breve, que contó con Lionel Barrymore y Nancy Carroll como protagonistas.

 

Continúa el camino...
Matemática y onírica Maruja Mallo
«Le Redoutable». Cuando Godard mató a Godard
Chantal Maillard y el ‘re-cordis’ de «La razón estética»
«Médula» de Aurora Luque

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar