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El minimalismo de la ciencia-ficción

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Coherence (2013) - James Ward Byrkit - Basilisa Cánovas Rubio

Título: Coherence

Director: James Ward Byrkit

Guión: James Ward Byrkit y Alex Manugian

Producción: Lene Bausager

Dirección de fotografía: Nic Sadler

Música: Kristin Øhrn Dyrud

Reparto: Emily Foxler (Em); Maury Sterling (Kevin); Nicholas Brendon (Mike); Elizabeth Gracen (Beth); Alex Manugian (Amir); Lauren Maher (Laurie); Hugo Armstrong (Hugh); Loreen Scafaria (Lee)

Duración: 89 minutos

País: Estados Unidos

Año: 2013

Distribuye: Good Films

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 Basilisa Cánovas Rubio


James Ward Byrkit debuta en la gran pantalla con su opera prima Coherence (2013), un filme que viene respaldado por galardones como el premio a Mejor Guión en el Festival de Sitges y, entre otros, a Mejor Película en el Festival de Cine Fantástico de Bilbao.

Protagonizada por tan sólo ocho personas prácticamente desconocidas dentro de la industria cinematográfica, entre las que destacan Nicholas Brendon (Buffy cazavampiros, 1997) y Emily Foxler (Identical, 2011), la película recrea una cena entre amigos en la que el paso de un cometa provoca que la trama se complique hasta límites insospechados. Bajo este supuesto, entran en juego como plato principal no sólo el tema del dopplegänger, sino también la paradoja espacio-temporal del gato de Schrödinger, en un metraje completado por Maury Sterling (La guerra de Hart, 2002), Lorene Scafaria (The Nines, 2007), Hugo Armstrong (Nanking, 2007), Lauren Maher (Girl Play, 2004), Elizabeth Gracen (El Experto, 1995), y Alex Manugian (guionista de Rango, 2011), quien también es coguionista de la película junto con el propio Byrkit.

Con respecto a la trama y la escenografía, a pesar de que el cine ha abordado en infinidad de ocasiones estos temas, el mayor logro del largometraje es una puesta en escena contenida y realista, sin efectos especiales, que oscila entre la ciencia-ficción y el terror. Asimismo, a pesar de que tiene ademanes de cine indie en sus planos cerrados y movidos, y que su escaso presupuesto le otorga un cierto aire de telefime, la cinta consigue sobrellevarlo con dignidad gracias a un guión que demuestra un gran control de la tensión dramática. Todo ello hace que, inevitablemente, durante la proyección se tengan en mente series como En los límites de la realidad (Rod Sterling, 1959-64), y películas como Los Cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007) o Triangle (Christopher Smith, 2009).

Coherence (2013) - James Ward Byrkit - Emily Baldoni - Fotograma - Basilisa Cánovas Rubio

Asimismo, aparte de la verosimilitud con la que se desenvuelve la trama y de sus medios minimalistas, el metraje se ve completado con una gran calidad de dirección del elenco, un montaje engañoso y frecuentes fundidos a negro que hacen que cualquier detalle sea relevante, y que sus cambios de plano algo acelerados infundan tensión en el espectador. Con todo, Coherence proporciona una experiencia reflexiva que continúa más allá de su visionado, y demuestra que se pueden conseguir grandes logros en el mundo de la ciencia-ficción con medios poco fastuosos y un guión efectivo. Aún así, tras los créditos, no está de más un poco de ejercicio de credibilidad para hacer que, al final, todas las piezas del puzzle consigan encajar.

[toggle title=”Dato cinéfilo“]La paradoja del gato de Schrödinger fue un experimento imaginario llevado a cabo en 1935 por el físico austríaco Erwin Schrödinger, que parte del supuesto de qué pasaría si un gato estuviese atrapado en el interior de una caja con un dispositivo que activa un gas venenoso. Con respecto a las posibilidades de que el animal esté vivo o muerto, la física común afirma que hay un 50 por ciento de probabilidades de que al abrir la caja el gato esté vivo, y un 50 por ciento de que está muerto. Sin embargo, la física cuántica considera que mientras no se abra la caja el gato está vivo y muerto de forma simultánea. Esto es, las dos realidades existen a la vez, y sólo se puede comprobar el estado del gato al abrir el recipiente que lo contiene.[/toggle]

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