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El compromiso del cine por un mundo mejor

Marta García Outón
@MARTAGAOU

Desde el principio de los tiempos, las personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Esas infinitas mareas humanas presentes en nuestra historia desde que el hombre es hombre se producen debido a las carencias y defectuosas situaciones que se viven en muchos lugares, pero también porque en el ser humano existe la aspiración de conformar una unidad social en la que se respete las diferencias y en la que uno pueda completarse, “ser algo más”.

El cine, al igual que las demás artes, es una forma de relato donde vemos escrito, como si fuera un diario, el misterio del ser humano. De esta manera, el séptimo arte también nos enseña cuál es la importancia y el impacto que suponen las migraciones y nos propone diferentes maneras de entender este fenómeno. Hay dos películas que nos aportan algunas claves para descubrir el sentido de las migraciones y cómo sus protagonistas afectan a la forja de la humanidad.

Una de ellas es América, América, realizada en 1963 por un reconocido y muy respetado director de cine: Elia Kazan. Gracias al viaje que emprendió desde Turquía su tío –protagonista de esta historia-, su contribución al cine y la realización de esta película han sido posibles. La película relata el viaje que emprende un joven griego impulsado por la necesidad de alcanzar América, el país en el que, para todo extranjero, cualquier cosa es posible (“para la gente oprimida, América es un sueño”, explica el director). Aquí, el director no nos muestra la experiencia del emigrante en la nueva tierra, sino el viaje que éste emprende y lo que esto provoca sobre el valiente y las generaciones que le siguen. Es una verdadera odisea la que vive Stavros. Como Ulises, durante el viaje es tentado por el dinero, la comodidad… pero nada lo aparta de su camino. El llegar a América se convierte en algo esencial de su existencia y lo comparte con el espectador, porque esa inquietud es inherente en todo ser humano: la búsqueda del viejo interrogante filosófico de otras realidades y la respuesta a la existencia del hombre.

Gran Torino, de Clint Eastwood, es otro ejemplo esclarecedor de esta realidad. Los protagonistas de esta historia no son los viajeros recién establecidos, sino el extranjero ya afianzado en el país. Walt Kowalski (Clint Eastwood) es uno de los últimos héroes norteamericanos, veterano combatiente en la Guerra de Korea, un viejo dinosaurio anclado a un pasado y aferrado a un coche que en su día fue un rey como si éste fuera su flotador en la nueva sociedad multicultural. Kowalski resuelve todo utilizando el idioma de las armas y demuestra un claro recelo hacia los que han invadido su barrio –en su mayoría inmigrantes. Sin embargo, esa actitud es la misma que hoy descubrimos en esas respuestas negativas hacia el que es diferente, hacia el que viene de fuera.

El odio, los prejuicios… surgen de nuestras propias dificultades, miedos o individualismos, pero esto se soluciona cuando uno se relaciona con los demás, cuando uno se abre al otro, y así nos lo demuestra Clint Eastwood en su película. El Gran Torino aparece tapado o casi tapado y como a Kowalski, tan solo lo vamos viendo a medida que se deja ver por los demás. Al final, Walt Kowalski halla aquello de lo que carece en la familia hmong que reside como vecina y encuentra su redención en el perdón y ofreciendo su vida, dándosela a aquellos que llegan a un nuevo hogar en busca de una; con este gesto, redime a sus anteriores personajes revelando que la violencia no es el camino para solucionar las diferencias.

El cine, a través de algunas películas como las que acabamos de nombrar, nos desvela que la riqueza de la humanidad se logra gracias a la amplia diversidad, porque lo que carece una cultura o una persona lo aporta otra, y en las faltas y aportaciones se conforma una unidad completa, equilibrada y perfecta. Existe una solución al individualismo y al egoísmo, al odio y a los prejuicios hacia el que es diferente. El Séptimo Arte nos lo muestra y el Papa Francisco nos lo recuerda: la apertura al otro.

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