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El arte de las apariencias y los giros argumentales

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Perdida (2014) - David Fincher - Laura Martín Jiménez

Título: Perdida (Gone Girl)

Director: David Fincher

Guión: Gillian Flynn

Producción: Ceán Chaffin, Joshua Donen, Arnon Milchan, Reese Witherspoon

Dirección de fotografía: Jeff Cronenweth

Reparto: Ben Affleck (Nick Dunne), Rosamund Pike (Amy Dunne), Neil Patrick Harris (Desi Collings), Tyler Perry (Tanner Bolt), Kim Dickens (Margo Dunne)

Duración: 145 minutos

País: Estados Unidos

Año: 2014

Distribuye: Twentieth Century Fox

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 Laura Martín Jiménez


La vecina de un barrio residencial desaparece. Su marido tiene que lidiar con la policía, la prensa y sus propias sombras. Todo lo demás es un misterio que irá desentrañando el espectador a lo largo de los 145 minutos de película; porque no hay que dejar que la verdad estropee una buena historia, ni es oro todo lo que reluce, y las apariencias siempre engañan. Esto es aplicable a personajes, trama, e incluso a las mismas expectativas sobre el largometraje.

Es probable que los medios de comunicación -o un agente de la policía-, si se lo propone, pueda descubrir los trapos sucios de cualquier hijo de vecino. Secretos más o menos inconfesables según quien los perpetre: Usar el ascensor para subir o bajar un solo piso, no reciclar, padecer trastorno obsesivo-compulsivo, darse atracones nocturnos de chocolate, fumarse las clases, tener una relación extramarital, una cuenta corriente en números rojos, poseer la colección completa de la Interviú y que no sea ‘por los artículos de investigación’… Infinidad de intimidades que pueden salir a la luz a poco que se indague, y que según el contexto pueden acabar convirtiéndose, sin comerlo ni beberlo, en pruebas circunstanciales de una investigación criminal. El “Qué será, será” de Hitchcock se queda gramaticalmente corto en ciertos giros argumentales de esta película, y el espectador ya no sabe qué pensar después de haber cambiado de opinión una y otra vez con respecto a la inocencia de los personajes.

Perdida (2014) - David Fincher - Ben Affleck - Rosamund Pike - Laura Martín Jiménez

¿Es acaso el protagonista culpable? Pues puede. ¿De qué? De muchas cosas y de nada. Bueno, de nada no. Nadie es completamente inocente, y unos están más locos que otros. Hay quien ‘niega la mayor’ hasta que se cree él mismo sus propias mentiras. También quien, ante una evidencia que le señala como culpable, suelta aquello de “si hubiera sido yo, no habría sido tan tonto de dejar esa prueba ahí”. O sí. Otras veces demostrar una real inocencia es más complicado que inventar una falsa culpabilidad. ¡Cómo argüir una coartada para un delito que no se ha cometido!

No pretenda el espectador una sinopsis más específica de Perdida. Básese acaso en las dos primeras líneas, pues vale la pena ir a descubrir el resto por uno mismo. Si bien puede que le falte gancho inicial, el interés por la trama aumenta gradualmente hasta que la verdad sale a la luz. Si la primera cuestión que debía plantearse el espectador era “Qué será, será”, la otra gran pregunta de la película es “¿Y ahora qué?”. Por eso el metraje es tan largo. Dos tramas al precio de una. Hay prácticamente dos planteamientos, dos nudos y dos desenlaces. En los primeros, el público sufrirá a un Ben Affleck de rostro imperturbable. No es un error interpretativo. Representa a un personaje retraído, poco empático y con secretos inconfesables. Después, el registro del actor cambia significativamente: su calidad y variedad van en aumento hasta el final de la película, cuando un gesto en primer plano lo dice todo. Sólo por esa maestría de la interpretación son soportables  los últimos diez minutos, todo sea dicho.

Perdida roza los tópicos sin caer en ellos. Para lograrlo, trabaja los diálogos y la reacción de sus protagonistas. La incredulidad que pueda nacer en el espectador la tendrá también el personaje, y ambos descubrirán muchas cosas juntos. Gracias a estos mismos diálogos es posible disfrutar incluso de un par de arranques de humor negro muy bien trabajados.

Perdida (2014) - David Fincher - Ben Affleck - Laura Martín Jiménez

El filme recoge una crítica evidente a la costumbre que tienen los medios de comunicación de retorcer una noticia hasta deformarla al gusto amarillista del público objetivo que persigan. Con la excusa de perseguir la noticia, lo que se busca en realidad es el escándalo y el titular. Y si no lo hay, ya lo encuentran ellos al más puro estilo William Randolph Hearst.

A modo de curiosidad, hay un detalle ligeramente significativo añadido a escena: un gato que vive en la casa de los protagonistas, y que parece reflejar un estilo de vida solitario e independiente. Pese a la costumbre cinematográfica americana de aprovechar cada dato -por pequeño que sea- para provocar un giro argumental, el gato que acompaña a Affleck no tiene más objetivo que ese. Connotar su existencia.

En definitiva, este estreno supone más de dos horas de cine muy aprovechados y una tarde bien invertida.

[toggle title=”Dato cinéfilo“]Perdida (Gone Girl) es la adaptación de una novela de suspense de Gillian Flynn, que es quien ha arreglado su propia obra para convertirla en guión. Fue Reese Witherspoon (Una rubia muy legal) la que, al leer entusiasmada la novela, quiso producir la versión cinematográfica. De modo que se puede deducir que las sensaciones provocadas en el transcurso de la película son fieles a la historia original. Quizá valga la pena leerlo.[/toggle]

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