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El abuelo Roman

Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88

80 años desde que comenzó a vivir uno de los mejores cineastas europeos de los últimos tiempos: Rajmund Roman Thierry Polanski. Este parisino de nacimiento y de ascendencia judía polaca aún sigue dando guerra tras las cámaras para contarnos historias cargadas de emociones.

Polanski, todos lo saben, tuvo un pasado complicado. Desde haber vivido la II Guerra Mundial entre París y Cracovia, y la pérdida de su madre (católica, no judía) en Auschwitz. Suerte tuvo de que su padre sobreviviera a las atrocidades nazis en Mauthausen Gusen. Se convirtió así en hijo huérfano del holocausto, mendigó por las calles de la ciudad polaca y pasó de familia en familia católica para salvar la vida, según narra él mismo en sus memorias.

Roman Polanski

Tras su infancia y juventud, en la que quedó terriblemente marcado su carácter, comenzó a contar desde muy joven historias a personas que acudían a una sala oscura mediante imágenes. Se dio a conocer en 1965 con Repulsión, filme con el que ganó el Oso de Plata en el festival de Berlín de aquel año.

Años más tarde, en 1969, su mujer, Shanon Tate, fue brutalmente asesinada. Marcó sobremanera al director, el cual, frío, consiguió regresar a los rodajes sólo dos años después. Pero la vida golpeó de nuevo a Roman en 1977, cuando cometió el peor de los crímenes: abusó sexualmente de una joven de 13 años. Por ello pagó el precio de la cárcel y el exilio a Europa, quedándole prohibida la entrada a Estados Unidos si no era para seguir en régimen penitenciario.

Roman Polanski

Tras este acontecimiento Polanski regresó, pero con películas de menor calado hasta que en la última década parece haber vuelto a encontrar la senda del éxito y del buen hacer. En 2002 volvió a arrasar en todos los certámenes con su película El pianista, sobre un músico judío que vivió el holocausto nazi. Pese a ser una adaptación literaria, no deja de tener ciertas reminiscencias a la infancia del autor, y eso le supuso el reconocimiento de las grandes academias de cine, incluida la norteamericana.

Su último trabajo ha sido la adaptación de la obra teatral de Yasmina Reza, Carnage, aquí traducida como Un dios salvaje, una comedia muy divertida en la que se nota desde las primeras imágenes el sello Polanski. Pronto veremos su nueva película; mientras tanto disfrutemos de su legado para el cine y felicitémosle.

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