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Dustin tras la cámara

Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88

Después de haberle visto durante muchos años delante de la cámara, bordando como acostumbra, cada papel que le dan, Dustin Hoffman por fin se ha puesto detrás de la cámara para rodar su primera película, El Cuarteto (2012), una comedia llena de anciandad y música.

Quizás sea porque ya no se ve como un protagonista y ya le llegan pocos roles interesantes, pero el caso es que con 75 años, el actor norteamericano ha comenzado su incursión como contador de historias. Soy de los que pienso que Hoffman ha tardado mucho en dirigir, pero ahora, tras ver su película, puedo augurarle un gran futuro, pero también bastante corto en este campo debido a su avanzada edad.

El actor del método que debutó en la gran pantalla con El Graduado (1967) y que fue Cowboy de Medianoche (1969) junto a John Voight, o un enamorado que se vestía de mujer en Tootsie (1982), por fin ha tomado esa difícil decisión de tomar las riendas de una historia. Deja de ser mandado para mandar. Y para más inri, para orientar a grandes artistas del séptimo arte como Maggie Smith (Serie Downton Abbey y la saga Harry Potter), Tom Courtenay (Un plan perfecto, La sombra del actor), Michael Gambon (El discurso del rey, saga Harry Potter), Pauline Collins (Conocerás al hombre de tus sueños, La ciudad de la alegría) o Billy Connolly (Una serie de catastróficas desdichas, El último samurái) entre otros, y para compartir experiencia también con grandes músicos retirados que han participado como extras o mero reparto del filme.

Dustin tras la cámara

Hoffman no se podía haber rodeado mejor para su primer trabajo como director. Soberbios actores, un excelente guionista, Ronald Harwood, el mismo que El pianista de Polanski, y lo mejor de todo es que su incursión ha sido con las siempre complicadas comedias.

El doblemente oscarizado por aquel padre de familia que es abandonado por su mujer en Kramer vs Kramer en 1980 y por hacer de autista en Rainman en 1988, presenta sus habilidades en la dirección, la única pega que le pongo es que no ha tenido el suficiente reconocimiento por parte de los críticos, pues no ha recibido ninguna candidatura a los Oscar o Globos de Oro, cosa más que rara para la película realizada y el elenco que presume. Quizás ya no gusten y diviertan tanto las comedias con protagonistas ancianos y que hablen de música. Ahora se llevan otros estilos. Lo clásico, amable y divertido, parece que ha pasado a un segundo plano, para dejar paso a lo cachondo, soez, y por momentos desagradable. Es lo que ahora da dinero, una pena. Pero si Hoffman pudiera hacerme caso: por favor siga en esta línea, se lo agradeceremos todos.

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