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Dirty Santos

Fernando Bonete Vizcaino

Comentaba a la salida del cine con mi buen amigo Jorge (cuyas letras tal vez tengamos ocasión de publicar algún día a modo de bytes en nuestro blog) el manchadito que se gasta Coronado; más de la mitad de ron Havana y, aunque solo sea para guardar las formas, un ligero toque de cola.

Un comienzo espectacular, digno del mejor cine de no se sabe que género, sensacional, magistral. Se nos presenta la tónica (más bien cubata) dominante a lo largo del filme. Una fotografía de tonos oscuros, una música intrigante y una presentación en apariencia pausada que pronto estalla en una acción frenética de los acontecimientos con muchos tiros y violencia precisos.

Por no hablar de Santos Trinidad. Un individuo solitario, de corte existencialista, y con un pasado incierto, cuanto menos tortuoso, a juzgar por su inclinación a la evasión y las emociones fuertes para olvidar. No es, desde luego, un policía al uso. Se hace indisociable su reminiscencia con el Harry Callahan de toda la vida: obra de acuerdo con sus propios juicios, se salta la cadena de mando para ejecutarlos y hasta mata para lograrlo. Y hasta se ensalza esta forma de proceder. No será la más legal, pero sí la más lícita para lograr acabar con los malos.

Y si entre los malos está el propio Coronado, que mejor que acabar también con su vida. Si el descanso moral de la conciencia no se le permite, porque no hay paz para los malvados, solo queda acabar con el sufrimiento como solo un policía sabe hacerlo.

Todo ello equipado y armado de una sutil y sibilina crítica a la ignorancia de las autoridades al desconocer el operativo terrorista, una breve reflexión sobre la libertad (de cómo esta virtud mal entendida puede ser constitutiva de la esclavitud) y unas magníficas interpretaciones, cada una de ellas en su sitio, guiadas por tomas originales y certeras (publicidad y propaganda descaradas incluidas, claro que sí, ¡qué se note que es un anuncio!).

Sirva esta reseña como aperitivo para hacerse después, si le place, con un 38 o una recortada. No son una Magum 44, pero matan mucho y bien.

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– Otras críticas en la sección Cine.

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