Home > Cine > Danton

Danton

Nacho Álvarez y Fernando Bonete

"Danton" (1982) - Andrzej WajdaCorre el año 1794. París. Una hilera de calesas va pasando la aduana situada a la entrada de la ciudad supervisada por un joven ataviado con el gorro frigio. Con la peluca empolvada mal encajada, desaliñado y taciturno, regresa Danton a la capital tras su estancia en la campiña francesa. Al girar en la plaza de la Revolución, poco antes llamada plaza de Luis XV, Danton se inclina sobre la ventana y distingue, límpida por la lluvia y cubierta por dos enormes paños verdes impermeables, la figura de la “máquina”.

Así comienza el filme que en 1983 dirigió el cineasta polaco Andrzej Wajda y que seguramente sea una de las mejores películas rodadas sobre aquel fenómeno histórico llamado Revolución Francesa.  Una cinta que, sorprendentemente, se encuentra descatalogada, en el olvido. Sin embargo, ya solo considerada dentro del género histórico, destaca  por su enorme calidad y tremenda audacia. Rodada enteramente en Francia con actores polacos y franceses, esta película narra la vuelta de Georges-Jacques Danton, abogado cordelier, íntimo de Marat, y uno de los fundadores del Tribunal Revolucionario, a la villa parisina en la que Robespierre efectúa su Terror.

Danton aclamado por el pueblo

Wajda puso toda la carne en el asador, e incluido su propio pellejo, con esta cinta de alusiones  claramente políticas. Todavía impresiona saber cómo llegó a sacar 50 millones de pesetas del Ministerio de Cultura francés y logró estrenarla bajo el gobierno del socialista Mitterrand. Por lo visto, en el fondo el director polaco lo que estaba criticando de manera un tanto más sutil era el régimen comunista de su país, que se encontraba justamente en ese año bajo la ley marcial. De hecho, la película no se estrenó en Varsovia hasta el año 89.

Los actores, el vestuario y la inteligentísima puesta en escena contribuyen juntos a recrear con áspero realismo la sibilina y degradante vida política revolucionaria, cocida entre despachos, tribunales y  las pérfidas asambleas de la Convención. Mención aparte merece un apoteósico Gerard Depardieu, protagonizando a Danton, y un inolvidable aunque desconocido Wojciech Pszoniak en su papel de Robespierre. El dualismo que representan ambos personajes y su conflicto se entrelazan en un verdadero tour de force (permítanme la expresión tratándose de una obra semifrancesa) de los que quedan en el recuerdo, gracias principalmente a un guión lleno de ingenio y bien interpretado en su conjunto.

Robespierre y Danton en la ficción

La escalada hacia los extremos de la violencia ejecutoria se hayan también incluidos en la música del filme a través de recursos muy bien empleados. Ritmos audaces, incisivos, que parecen extraídos de la primitiva La Consagración de la primavera (en Les prisons Guillotine I-II), o el empleo del efecto acústico del chroma logrado sin tratamiento informático, tan solo con la cuerda, sumen al espectador en la incertidumbre, y crean la atmósfera idónea de angustia y horror. Incluso en los tracks más pausados el flagrante atonalismo combinado con largos glissandi y tenues voces dolientes (Danton et le peuple de Paris o La Conciergerie) no hace sino aumentar la sensación de asfixia, ofreciendo una textura sonora apocalíptica:

[spotifyplaybutton play=”spotify:album:7c2FiGSJdXPmfVHlWtfpJF” view=”list” size=”300″ sizetype=”width” theme=”white”]

Pocas veces se estrenan películas con una declaración de intenciones tan contundente y sincera. El abordar la locura revolucionaria y el famoso periodo histórico del Terror como el de los estertores de un delirio que termina tomando tintes diabólicos, no es algo que se vea todos los días. Cargada de un simbolismo claro y alusivo, la película ahonda en la comprensión de aquel periodo ya pretérito, en el que el hombre creía ciegamente en sus propias fuerzas con ánimo de perfeccionar al hombre y regenerar el género humano. Ya me lo decía el compañero Bonete al salir de la sesión organizada en casa de un amigo, fascinado tras el termendo desenlace: “¡Uff!, se ha quedado a gusto el tío”.

Andrzej Wajda durante el rodaje

Continúa el camino...
‘La Guerra de los Doscientos Años’ de Abulafia: una obra necesaria
‘Z. La ciudad perdida’: un viaje intelectual hacia el asombro
Marx 2020: el marxismo visto desde el hoy
Cartas desde la Revolución Bolchevique. Epístolas y recuerdos de Jacques Sadoul

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar