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Techo y comida: Deprimente retrato de una cruda realidad

Techo y comida

Crítica de cine: Techo y comida

Ficha técnica

Techo y comidaTítulo: Techo y comida

Director: Juan Miguel del Castillo

Guión: Juan Miguel del Castillo

Producción: Alfred Santapu

Dirección de fotografía: Manuel Montero

Reparto: Natalia de Molina (Rocío), Jaime López (Adrián), Mariana Cordero (María), Mercedes Hoyos (Antonia)

Duración: 93 minutos

 País: España

Año: 2015

Distribuye: A Contracorriente Films

Gonzalo Rodríguez Blanco


Una vez más, una película española cuenta una historia basada en los duros momentos que pudieron verse cada día en los telediarios de nuestro país durante el año 2012. En otras ocasiones, la crisis que sacudió a la minería asturiana fue la que llegó a las pantallas del celuloide (Pídele cuentas al Rey, 1999) o el grave problema del paro (Los lunes al sol, 2002) que pareció adelantarse a la penosa situación que se puede vivir hoy. Techo y comida, la ópera prima de Juan Miguel del Castillo, nos adentra en la vida de una joven madre soltera sin recursos que lleva varios meses sin poder pagar el alquiler.

Rocío, la protagonista absoluta de Techo y comida, está desesperada por no encontrar un trabajo con el que poder sobrevivir en una de las ciudades más castigadas por la crisis económica,  Jerez de la Frontera. La alta tasa de desempleo provoca que se tenga que recurrir a situaciones límite de supervivencia que por desgracia son habituales en las calles de cualquier ciudad.

Techo y comida es un largometraje de denuncia social que se centra en una de las miles de penosas historias que surgieron durante la crisis económica. Esta situación de penuria contrasta con uno de los mejores momentos que se pueden apreciar en el largometraje: cómo en medio de tanto sufrimiento una alegría deportiva, como fue la consecución de la segunda Eurocopa de manera consecutiva, puede llegar a eclipsar y hacer olvidar a las personas los problemas que pueden tener los vecinos con los que se convive a diario.

Techo y comida
Techo y comida (2015) – Juan Miguel del Castillo – Natalia Molina

Se trata de una película sencilla y directa a la hora de abordar el tema, donde no destacan los escenarios, pues estos se centran en los típicos en los que se suele mover una persona en tal situación: la casa, oficinas de empleo, alguna tienda y el colegio de su hijo.

Un aspecto curioso de Techo y comida es la ausencia de música durante la mayor parte del metraje, a excepción de los minutos finales. La falta de cualquier elemento musical logra que se transmita de una manera más profunda diferentes emociones. Así pues, el espectador sentirá una terrible angustia por la impotencia de Rocío de no poder mantener a su propio hijo o la más absoluta de las desesperaciones que llegará como el invierno más frío.

No obstante, no todo son situaciones de tristeza, también existe un mínimo brote de esperanza ante la posibilidad de encontrar un empleo. Por ello, esta falta de acordes y de notas musicales logra que la película sea como la vida misma, pues la vida real no tiene melodías ni sintonías que la alegren. Además, los ritmos alegres se cambian por llantos de impotencia o el rugido de un estómago hambriento que, una vez más, no ha podido llenarse antes de irse a la cama.

Techo y comida
Techo y comida (2015) – Juan Miguel del Castillo – Natalia Molina – Jaime López

Sin embargo, entre tanta miseria social y mal cuerpo generado por la desesperación ajena hay un elemento de luz, Natalia de Molina. La joven actriz realiza una interpretación brutal de Rocío. Sin duda alguna a esta actriz, a quien ya se pudo ver en Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013), el futuro le depara un éxito indiscutible.

Techo y comida se puede entender como una crítica al Estado por no haber ayudado a miles de personas que han vivido situaciones límite y han sentido la agobiante presión para pagar sus deudas por parte de unos bancos rescatados con dinero europeo. Así pues, se trata de una película muy dura que revolverá más de un estómago por la cruda realidad que se da en miles de hogares españoles.

Dato cinéfilo

El filme de Juan Miguel del Castillo obtuvo el premio Asecan a la mejor ópera prima y la Biznaga de Plata por el premio del público. Po su parte, Natalia de Molina obtuvo la Biznaga de Plata a la mejor actriz.

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