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La chica danesa: Una obra de arte contemplativa

La chica danesa

Crítica de cine: La chica danesa

Ficha técnica

La chica danesaDirector: Tom Hooper

Guión: Lucinda Coxon. (Novela de David Ebershoff)

Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Tom Hooper, Gail Mutrux,

Dirección de fotografía: Danny Cohen

Banda Sonora: Alexandre Desplat

Reparto: Alicia Vikander (Gerda Wegener); Eddie Redmayne (Einar Wegener y Lili Elbe); Amber Heard (Ulla); Ben Hishaw (Henrik); Mathias Schoenaerts (Hans Axgil); Sebastian Koch (Warnekros)

Duración: 119 minutos

País: Reino Unido, Alemania, Estados Unidos

Año: 2015

Distribuye: Universal

(Información obtenida de IMDB)

Germán Esteban Espinosa


De vez en cuando se estrenan películas que merecen estar en un museo. Hay largometrajes que podrían ser perfectamente troceados y fotografiados, enmarcados y repartidos por varias galerías de arte. Existen cintas cuya fotografía y composición escénica excede a su argumento y ocupan una importancia capital en su esencia cinematográfica. La chica danesa es una de estas producciones.

El sentido de la composición del gran Tom Hooper es inmenso en esta película. Es descomunal, exorbitado, fantástico, genial, sorprendente. Es precioso, deslumbrante, profundamente estético y soberanamente atractivo. Tiene unos planos que nos dejarán boquiabiertos, sorprendidos ante tal composición. ¡Qué maravilla de imágenes! Hooper consigue que hasta el espectador más pasivo comprenda por qué se habla muchas veces del cine como arte. Algunos se darán cuenta de cómo un buen plano, una decisión de encuadre o un sistema de montaje externo basado más en lo cromático que en lo emotivo, puede elevar a una película a la categoría de arte, haciendo que el argumento pase a un segundo plano y que, incluso aunque una película sea lenta, el espectador salga con la plenitud de haber contemplado algo precioso.

Tom Hooper es uno de los mejores autores cinematográficos en activo. Viendo esta película quedamos satisfechos como espectadores. El cine reciente de Tom Hooper se compone de grandes películas, con unas actuaciones soberbias y una puesta en escena muy cuidada, que además consigue defender que aún se sigue haciendo buen cine. Su Discurso del Rey nos hechizó; sus Miserables demostraron la fuerza de un musical que no necesita apoyarse en textos no cantados. La chica danesa demuestra cómo transformar el arte de los protagonistas en arte audiovisual.

La chica danesa
La chica danesa (2015) – Tom Hooper – Eddie Redmayne

Redmayne es un genio del disfraz y de la expresión facial. El año pasado ganó el Oscar por imitar a Stephen Hawking en La teoría del todo, película que podría haber sido mucho mejor de lo que realmente fue. Tuvimos dudas de si su fantástica actuación la realizó por mérito propio o por realmente guardar semejanza con el astrofísico; sin embargo al ver esta obra quedamos convencidos de su saber hacer. Desde el principio vemos a una mujer dentro del cuerpo de un hombre, y no sabemos si es porque tiene las cejas claras, por algún truco del maquillaje o por sus gestos; pero antes incluso de travestirse, Redmayne ya parece femenino.

Al igual que en La teoría del todo, el protagonismo se desplaza disimuladamente hacia el personaje femenino, alucinantemente interpretado por Alicia Vikander, de la que ya pudimos disfrutar en la sorprendente y fantástica Ex Machina. Vikander demuestra una capacidad asombrosa para transitar de una emoción a otra en el mismo encuadre, aguantar estoicamente cuantos primeros planos necesite el director y transmitir una fuerza asombrosa con su mirada y sus movimientos. Se come la pantalla, superando en presencia e intensidad al propio Redmayne y haciéndola merecedora de la candidatura al Oscar a Mejor Actriz, siendo hipotéticamente una dura contrincante para Jennifer Lawrence.

La chica danesa
La chica danesa (2015) – Tom Hooper – Alicia Vikander – Eddie Redmayne

La elegancia visual que destila la película se materializa en la forma de un personaje, Hans Axgil, magistralmente encarnado por Mathias Schoenaerts. Su personaje es la elegancia masculina personificada. Da gusto verlo en pantalla. Dan ganas de copiar su estilo y presencia, desde su vestuario hasta su peinado, pasando por la brillantez de su expresión corporal, que sin mover un solo pelo es capaz de llenar la pantalla y extender su presencia por toda la sala de cine.

Lo único malo que quizá podamos decir de la película, si es que es malo, es que es una película lenta, que avanza pausadamente, sin altibajos pero sin crecimiento imparable. Más que una escalada continua hacia un clímax emocional es un conjunto de grandes momentos, de pequeñas secuencias, de formas de pensar un diálogo plano-contraplano de una forma muy original, de transformar la belleza pictórica de la pareja de artistas en belleza fotográfica, asistida por la iluminación de Danny Cohen, compañero inseparable de Tom Hooper.

La chica danesa
La chica danesa (2015) – Tom Hooper – Eddie Redmayne como Lili

La banda sonora también ayuda, y lo hace de un modo poco evidente. Va envolviéndonos y ayudándonos en nuestro viaje sensorial, pero sin darnos instrucciones precisas, sino más bien sugiriéndonos sensaciones y preparando el terreno para explotar con mayor fuerza el fruto de nuestra relación empática con los personajes. El compositor responsable de La chica danesa es Alexandre Desplat, uno de los mayores todoterrenos del panorama cinematográfico actual, con participación en más de 22 películas desde 2013, entre las que destacan las de Tom Hooper, la de Invencible, El gran Hotel Budapest, The Imitation Game, Sufragistas o Monument’s Men.

La chica danesa es una obra de arte mayor, una película con mayúsculas destinada a satisfacer nuestras aspiraciones artísticas. Es un largometraje de los que nos llena tanto como una buena exposición de nuestro artista favorito. Es una producción fuertemente estética que pese a su lentitud rítmica nos transmite un mundo de belleza y de buen hacer cinematográfico. Es la opción perfecta para ver en pantalla grande y comprender de nuevo por qué se considera al cine un arte más o, mejor dicho, el arte definitivo, sumatorio del resto de artes precedentes y, para algunos autores con los que no estamos del todo de acuerdo, el ejemplo más próximo al gesamtkunstwerk (obra total) wagneriano.

Dato cinéfilo

Tras dos años y medo publicando críticas en Hombre en camino, nos hemos familiarizado con nombres de productores que normalmente desconoceríamos. Por eso siempre es una alegría volvernos a encontrar a Tim Bevan y Eric Fellner en la producción de La chica danesa. Estos productores demuestran tener un gran olfato por el buen cine. Solo tenemos que repasar sus películas para comprobarlo. La primera vez que los descubrimos en esta Web fue en la fantástica Una cuestión de tiempo; pero también los hemos visto en La teoría del todo, Bienvenidos al fin del mundo, Los Miserables o buena parte de las mejores películas de los Hermanos Coen.

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