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¡Conchas y a rodar!

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"Turbo" (2013) - David SorenTítulo: Turbo

Director: David Soren

Guión: Darren Lemke, Robert D. Siegel, David Soren

Producción: Lisa Stewart

Dirección de fotografía: Chris Stover

Reparto: Ryan Reynolds (Turbo); Paul Giamatti / José Mota (Chet); Michael Peña (Tito); Samuel L. Jackson (Whiplash); Luis Guzmán (Ángelo); Maya Rudolph (Burn)

Duración: 96 minutos

País: Estados unidos

Año: 2013

Distribuye: Twentieth Century Fox

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Germán Esteban Espinosa

Dreamworks nos trae una nueva película de animación sobre un caracol que quiere competir en los campeonatos de Fórmula-1. David Soren se estrena en el cine con esta producción dirigida fundamentalmente al público infantil, sobre todo por su humor, aunque apta para todos los públicos gracias a la dimensión social de superación y salida de la crisis económica que propone.

La mayoría de las gracias resultan evidentes para el público más maduro, salvo las del final y sobre todo las protagonizadas por las inesperadas apariciones de los pájaros, fundamentalmente su primera entrada. También destaca el papel del caracol gordinflón, con su leit motiv “¡Soy la sombra!”. Compensa su infantilidad inicial con una doble reflexión sobre el optimismo y la inventiva necesaria para salir de la crisis de un grupo de comerciantes; y las ganas de vivir de un ser extraordinario, Turbo, censurado por un ambiente mediocre y tradicional. La situación de los personajes humanos de la cinta no deja de recordarnos a la situación actual de muchos españoles.

Una carrera de caracoles de "Turbo"

Los caracoles están perfectamente diseñados, aunque no tengan tanta gracia y soltura como la fantástica y refrescante Epic. Su 3D es sorprendentemente bueno, al menos con las gafas apropiadas. No afecta en absoluto a los colores, que siguen viéndose igual de saturados. No obstante, como ya es costumbre en el nuevo cine tridimensional, la luminosidad de la cinta se resiente al perder intensidad lumínica por los filtros polarizadores de las gafas.

Cabe destacar el diseño del caracol negro, Whiplash, que en la versión original está doblado por Samuel L. Jackson. El molusco es clavado al actor que lo dobla. No solo habla con su voz, sino que tiene la misma cara. Si el compañero de John Travolta en Pulp Fiction fuera un caracol, sería así. El baboso personaje tiene la misma boca, la misma mirada y la misma proxémica que el actor, consiguiendo transmitir la misma energía que el propio Jackson.

Como es costumbre, el polifacético José Mota trabaja para la versión doblada encarnando a Chet, hermano mayor de Turbo y preocupado por los sueños de su hermano. El doblaje se ciñe al argumento, evitando caer en la pesadilla que supone para el espectador una película llena de giros lingüísticos estúpidos, propios de la nueva España televisiva.

Indianápolis en "Turbo"

Lo cierto es que la tensión se mantiene hasta el último momento, sobre todo conforme se acerca el desenlace, llegando incluso a emocionar, aunque no lo suficiente como para que el público adulto derrame lágrimas. La música es muy empática, con un gusto predilecto por el rap. Lo único lamentable es la utilización de la más bochornosa y peor canción de Queen, utilizada hasta la náusea por el cine hollywoodiense: We are the Champions. Siempre aparece. ¡Anda que no hay temas dónde elegir! Es como si Queen no tuviera nada mejor que ofrecer. Siempre el We are the Champions, que de repetitivo que es se vuelve cursi, hasta el punto de dar asco.

Es una buena opción para ir toda la familia. La cinta es muy espectacular. Hemos de admirar el buen trabajo llevado a cabo por los animadores al representar la carrera de Indianápolis y el tráfico nocturno de la ciudad. Parece inaugurarse una tendencia según la cuál la mayor espectacularidad visual deja el cine de carne y hueso para establecerse en las producciones de animación.

[toggle title=”Dato cinéfilo“]En su ensayo La Pantalla Global, Gilles Lipovetski defendía que una de las características propias del cine actual es su intertextualidad, su costumbre de citar a otras películas en la trama, como un guiño al espectador; una especie de acertijo implícito para el público más atento, que por otro lado podía ser contraproducente por alejar al espectador del argumento. Aquí se produce una imitación clarísima y exacta de una escena de Kill Bill Vol. I. Invitamos a los lectores a que la localicen en el filme.[/toggle]

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