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Con o sin ovejas, gran reflejo de la sociedad española

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Las ovejas no pierden el tren (2014) - Álvaro Fernández Armero - Gonzalo Rodríguez Blanco

Título: Las ovejas no pierden el tren

Director: Álvaro Fernández Armero

Guión: Álvaro Fernández Armero

Producción: Juan Gordon

Dirección de fotografía: David Azcano

Reparto: Raúl Arévalo (Alberto), Inma Cuesta (Luisa), Alberto San Juan (Juan), Candela Peña (Sara), Jorge Bosch (Paco), Irene Escolar (Natalia), Kiti Mánver (Marisa)

Duración: 103 minutos

 País: España

Año: 2014

Distribuye: eOne

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 Gonzalo Rodríguez Blanco


Las ovejas no pierden el tren intenta ser una comedia optimista en la que se reflejan diferentes situaciones de la vida en las que, por desgracia, muchos de los espectadores pueden verse identificados. La película nos cuenta cómo un grupo de amigos que ha llegado a los 40 años se encuentra con una vida diferente a la que habían concebido. La falta de objetivos cumplidos, el problema del empleo y las complicadas relaciones de pareja inundan el día a día de los protagonistas.

Uno de los sectores profesionales más perjudicados en la película es el del periodismo, donde los tres protagonistas masculinos intentan ganarse la vida. El personaje principal sobre el que gira la historia, Raúl Arévalo (Alberto), fue un escritor que tuvo cierto éxito y que ahora se encuentra viviendo en el campo con su familia. La falta de inspiración será su más despiadado enemigo. No obstante, pese a los obstáculos que el destino pone a cada personaje, el director pretende transmitir un mensaje de optimismo y ofrecer motivos por los que vale la pena seguir luchando todos los días.

El mensaje que transmite es el de la pluralidad de opciones de vida. Es decir, no hay que aspirar a lo que es visto como normal en la sociedad, como tener un tipo de familia, empleo estable o residencia en el centro de la capital. La vida la tiene que vivir cada uno como mejor le plazca.

Las ovejas no pierden el tren (2014) - Álvaro Fernández Armero - Raúl Arévalo - Inma Cuesta - Gonzalo Rodríguez Blanco

La cinta intenta romper con los tópicos que se dan en la sociedad, a pesar de la dificultad que ello conlleva en algunos casos, no por falta de espíritu joven, sino más bien por capacidades físicas, pues a los 40 no se puede salir y beber toda la noche sin querer que no pase factura a la mañana siguiente; y lo que es más importante, no tener miedo a perder los trenes que, según se dice, pasan una vez en la vida.

No obstante, a pesar del mensaje que se pueda captar del filme, hay que tener presente que se trata de una comedia, y los momentos divertidos son más bien escasos. Candela Peña (Sara) protagoniza las escenas más cómicas por las situaciones surrealistas de su vida amorosa. Esta mujer de 40 años y enganchada a las redes sociales lucha sin cesar por encontrar a un hombre con el que poder casarse. Por momentos, aunque sin explotarlos demasiado, la película aborda instantes dramáticos habituales en muchas familias. Por ello, consideramos que Las ovejas no pierden el tren podría haber sido más divertida, o más dramática, o más “algo”, si se hubiera indagado con mayor profundidad en los arcos de transformación de los personajes y sus conflictos, pero se queda en una perfecta mediocridad.

Las ovejas no pierden el tren (2014) - Álvaro Fernández Armero - Raúl Arévalo - Alberto San Juan - Gonzalo Rodríguez Blanco

De esta manera, no se aprovecha al cien por cien el potencial de los actores. Lo mejor de la película es la perfecta sintonía y química que tienen Raúl Arévalo (Alberto) e Inma Cuesta (Luisa), que ya habían trabajado juntos en Primos (2011). Sus discusiones y momentos “románticos” en la alcoba presentan un gran realismo y un genial toque de humor.  Alberto San Juan tiene un papel hecho a su medida. También hay que destacar la actuación, breve pero intensa, de Miguel Rellán, que interpreta el papel de padre de Raúl Arévalo y Alberto San Juan.

Las ovejas no pierden el tren es una comedia entretenida que hace pasar un buen rato y en la que se plantea que no todas las vidas son iguales, porque los trenes no pasan una vez en la vida, sino cuando cada uno decide cogerlo. El año pasado hubo tres películas españolas con muy buena acogida por parte del público, Ocho apellidos vascos, El niño y La isla mínima. El tiempo dirá si esta triunfa también en la gran pantalla, o más bien pierden el tren.

[toggle title=”Dato cinéfilo”]El director Álvaro Fernández Armero se inició en el mundo del celuloide en 1992 con El Columpio, con el que obtuvo el Goya al mejor cortometraje de ficción.[/toggle]

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