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“Cautivos”, una piedra sin pulir

Ficha técnica

Cautivos (2014) - Atom Egoyan -  Clara Reynés2Título: Cautivos

Director: Atom Egoyan

Guión: Atom Egoyan

Producción: Patrice Theroux

Dirección de fotografía: Paul Sarossy

Reparto: Ryan Reynolds (Matthew), Rosario Dawson (Nicole), Alexia Fast (Cass)

Banda sonora: Michael Danna

Duración: 113 minutos

País: Canadá

Año: 2014

Distribuye: Good Films.

Clara Reynés


En primer lugar, debemos tener en cuenta que, si bien esta película ha sido vendida como un thriller,  no lo es. Contiene muchos componentes del thriller, pero no lo es. Lo que quiere explorar el autor del filme, Atom Egoyan, no es el suspense, que rompe desde que acaban los títulos iniciales. Como espectadores conocemos desde el principio todas las piezas del puzzle, no hay misterio.

Se trata pues de la exposición, voyerista en su forma (encuadres con reflejos, juegos con las cámaras de vigilancia dentro de los planos y planos donde la composición es un reflejo del propio plano pero dentro de una pantalla de seguridad), de las diferentes reacciones y vivencias de cada uno de los protagonistas de esta historia coral. La víctima, Cass; los padres, víctimas ignorantes de lo que está pasando; los diferentes detectives, y el propio antagonista. Egoyan nos da la impresión de querer hacernos ver no el desarrollo del crimen, ni su resolución, si no lo que hay entre medias: el sufrimiento, la espera, la pausa.

Así pues, se trataría no de un thriller al uso, sino de una película donde lo importante es que los personajes son cautivos, sí, de su historia, de sus vivencias abruptas y no resueltas. Cautivos de su mente. Es un planteamiento brillante, pero que, en la práctica, se queda a caballo entre una cosa y la  otra, sin llegar a ser ni una décima parte de lo que podría haber sido. En su contra juega su estructura: el tratamiento del tiempo narrativo es un caos. Con esto, y según entrevistas a Egoyan, el director quiere plasmar el caos que se produce en nuestras cabezas cuando estamos estancados en un punto de conflicto y no somos capaces de avanzar: damos vueltas mentalmente a todo lo acontecido transformando lo sucedido en una peonza.

Cautivos (2014) - Atom Egoyan -  Ryan Reynolds - Fotograma - Clara Reynés

Si bien desde un punto de vista intelectual es una estructura que se sostiene, y una manera interesante de plasmar una vivencia que todos tenemos, aunque cognitivamente lo entendamos, lo cierto es que dificulta enormemente la inmersión del espectador en la trama. Tanta fragmentación y pincelada provocan que el interés por lo que les ocurre a los personajes, no ya a la trama, resulte difuso. Cuando empezamos a conectar con alguno, la conexión se rompe.

El tratamiento de la música es realmente el punto más negativo de todo el metraje: no hay ni un solo segundo de silencio. Por otro lado, el largometraje da la impresión de haberse quedado sin pulir. Es una piedra preciosa, pero sin tallar. No se ahonda en los personajes; hay demasiados, o muy planos. Uno pensaría que se ha quedado en la intención de lo que podría ser. No es una mala película, pero tampoco magnífica.

En este sentido, hubiera sido preferible que Egoyan hubiera llevado al límite todo lo que se ha limitado a esbozar, o a plasmar en una primera versión. Tomemos como ejemplo un guión de cine para ilustrar este argumento, que quizá nos ha quedado un poco obtuso: nunca nos podríamos contentar, como escritores, ni con la primera, ni con la segunda, ni con la quinta versión de ese guión en el que trabajamos, sino con la mejor. Esta producción parece su tercera versión, o cuarta, pero no la mejor.

Cautivos (2014) - Atom Egoyan -  Ryan Reynolds - Clara Reynés

Los diálogos son poco potentes y los personajes, a pesar de cargar sobre sus espaldas con grandes conflictos, se quedan planos, esbozados. El personaje del secuestrador, por ejemplo, apunta maneras: el cliché de malo perturbado; bigote y pintas raras, como de yuppie encorsetado. Casa y espacio vital de última generación, y amante de la ópera. Si este personaje, que se ha quedado en el cliché, hubiera sido llevado al límite, podría haber resultado una caricatura del mal tan odiosa y a la vez tan pura que, sin duda, hubiera quedado mejor.

En conclusión: un largometraje interesante, que crea los fantasmas de lo que podría haber llegado a ser, pero que se queda a medio camino.

Dato cinéfilo

Sin duda alguna, merece la pena que el lector busque la entrevista que el director de la película, Atom Egoyan, concedió a un medio digital.

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