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Así uno no siente «La Llamada»

Ficha técnica

Título: La llamada

Director: Javier Calvo y Javier Ambrossi

Guion: Javier Calvo y Javier Ambrossi

Producción: Lo hacemos y ya vemos / Apache films / Sábado películas

Fotografía: Miguel Ángel Amodeo

Música: Leiva

Reparto: Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta, Gracia Olayo, Secun de la Rosa, Richard Collins-Moore

Duración: 108′

País: España

Año: 2017

 

 

Jorge Velasco Fernández
@JorgeVF88


Hacía tiempo que en España no se hacían musicales tan taquilleros desde aquellos dos lados de la cama y su secuela. Luego es verdad que David Serrano intentó algo parecido con la comedia Una hora más en Canarias (2010), pero sin acertar con el esquema. Hasta que un par de jóvenes que lo están reventando en el teatro con su obra La llamada se han atrevido a llevarla al cine y, además, tener éxito en la taquilla. Ellos son «los Javis», Javier Calvo y Javier Ambrossi, y son los directores de moda entre todo el panorama del séptimo arte y juvenil.

La película, adaptación de la obra teatral de mismo nombre cuenta la historia de dos chicas: María Casado (Macarena García) y Susana Romero (Anna Castillo), quienes se encuentran de vacaciones en el Campamento religioso de la Brújula, comandado por Sor Bernarda (Gracia Olayo) y secundado por Milagros (Belén Cuesta). Ellas, cómo jóvenes de ahora, son amantes de reggaetón y quieren salir todos los días de fiesta. Sin embargo, una noche, a María se le aparece Dios (Richard Collins-Moore) cantando piezas de Whitney Houston para tratar de acercar a su presencia a la joven descarriada. María entonces comenzará a buscar la forma de comprender el porqué de dichas apariciones, y junto a las monjas y su amiga del alma tratará de conquistar a su nuevo amor: Dios.

Claro, el cómo es lo complicado. Para algunos es gracioso. Para otros una tontería. Y para otro colectivo una mofa. Porque la película está orientada a buscar agradar a Dios con nuestra sencillez o, mejor dicho, tal y como somos. Y tal y como son las jóvenes, buscarán agradar a Dios, mejor dicho, «ligar» con él, vistiéndose ligeras de ropa y bailando reggaetón para así poder responder a la llamada. Esto, por parte de María, porque Susana, que muestra una imagen de «chica fácil» con los chicos, empieza a enamorarse de Milagros, una monja que está teniendo una crisis de vocación y no se atreve a dar el paso de salirse. ¿Qué pasa? Que para terminar de afirmar esas ganas de salir, Susana, que es más promiscua que otra cosa, besa a Milagros y, claro, se enamoran. Entonces a Milagros no le queda otra que salirse de monja para ser bien correspondida. Y mientras tanto, Sor Bernarda tratará de que todos estén alegres cantando y bailando. Así uno no siente la llamada.

Para algunos es graciosa. Para otros una tontería. Y para otro colectivo una mofa.

Pero aterricemos. ¿Esto es verdaderamente una llamada? ¿A este punto debe llegar la Iglesia, a aceptar todo tipo de actuación? Personalmente no lo creo. Y lo que da a entender la película es que todo vale: lo hacemos y ya vemos reza el lema de las protagonistas. Primero nos equivocamos y luego ya si eso pedimos disculpas. Pues no. Voy a tomar este vocabulario sencillo, permítanme. No todo vale. Y las mofas hacia la oración un católico no debe tolerarlas. Son mofas hechas a conciencia por directores que han estudiado en colegios religioso y que evidencian su descontento queriendo imponer el nuevo sistema de actuación de la Iglesia, tolerando todo, incluso lo intolerable. Vale que su desconocimiento religioso es evidente, y que no querían hacer daño, pero han tirado el dardo.

Han estereotipado al máximo todo. Ya no hay campamentos de parroquia con un ambiente tan cañí y años 60. Y con religiosos que aún siguen en el guindo sin darse cuenta de las necesidades de los jóvenes. Pero bueno, es una comedia y lo paso. No paso sin embargo a Dios, vestido de lentejuelas cual cabaretero riéndose de una joven que le reza, como si la oración no fuese necesaria. No paso que para presentar la crisis de vocación haya que introducir el tema de la homosexualidad. Y tampoco paso que, para ligar, hay que humillar a la mujer dejando que esté semi desnuda para lograr la atención de su amado.

En el apartado técnico, la obra no deja de ser una adaptación muy fiel a la de teatro. Y eso en el cine queda a veces raro. Poco dinámico y menos gracioso. Aquí está el mayor fallo de los Javis, su error de narración cinematográfica. Las actuaciones es lo único que salva a un filme que bien podría ser de sábado noche en la 2 en versión española. El cuarteto protagonista está muy bien, destacando a Anna Castillo por encima; consigue hacer de Susana una actuación muy completa. Por último, solo queda destacar que ha recibido un Goya a la mejor canción (La llamada, de Leiva) y varios premios Feroz. Y queda por comentar las ganas de ver un nuevo trabajo de los directores contando otras historias de gente homosexual, como ellos bien dijeron en la gala de los Feroz. Para muchos es necesario comprender a este colectivo y si se lo proponen será una labor muy interesante. Lo que sí seguiremos criticando es si para mostrar o ensalzar a dicho colectivo, por el camino meten la pata desprestigiando a otros. Pero eso es una obviedad que todo crítico debería tener a la orden del día.

Continúa el camino...
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