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Aliados. El amor en los tiempos de la guerra

Crítica de cine: Aliados

Ficha técnica

cartelTítulo: Aliados (Allied)

Director: Robert Zemeckis

Productor: Graham King

Guión: Steven Knight

Reparto: Brad Pitt, Marion Cotillard, Lizzy Caplan, Mathew Goode, Jared Harris

Música: Alan Silvestri

Fotografía: Don Burgess

Género: Drama

Duración: 124 min

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Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP


Y los ojos fijos, fijísimos, en aquella pequeña puerta negra. Tensión, expectación, emoción. Decenas de personas erguidas, giradas sobre sus butacas, deseosas, impacientes, excitadas. Incidiendo sus inquisidoras pupilas sobre la rendija de luz que minutos después se haría eclipse para dejar paso a Graham King, Marion Cotillard y Brad Pitt. Veloces y breves, productor y actores protagonistas llegaron a Madrid el pasado martes, 22 de noviembre, para presentar en los cines Callao la última película de Robert Zemeckis, Aliados.

El premiado Graham King (El aviador [2004], Infiltrados [2006], Diamantes de sangre [2006] La invención de Hugo [2011] o Argo [2012]) pasó prácticamente inadvertido, alumbrado por las cámaras que buscaban a Marion Cotillard –envuelta en esa tímida y  delicada dulzura suya– y un sonriente Brad Pitt que condujo una concisa presentación de la película. Y los ojos fijos, fijísimos, en aquellas tres pequeñas figuras que, ahogadas en tanta seguridad, abandonaron la sala al tiempo que se iniciaba la proyección del filme. Tardaron los flashes en apagarse, las voces en silenciarse, los latidos en aminorarse. Pero regresaron al fin todos los ojos a la pantalla y, mientras las estrellas marchaban camino de otros hoteles, otras premieres, otros eventos, proyectos y firmamentos, los invitados viajaron a una Gran Canaria convertida por unas horas en Casablanca.

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Inclinación. Atracción, aproximación. Juego, equilibrismos. Inevitable caída. Tentar a la suerte, tentar a sabiendas, tentar a fallar. El amor que implosiona para evitar la explosión. El amor en los tiempos del espionaje y la guerra. Aliados relata, en dos partes muy diferenciadas rítmicamentr, el amor de Alex Vatan y Marianne Beausejour, dos espías del bando aliado que se conocen al filo de una importante misión en Marruecos en plena Segunda Guerra Mundial. Y su inicial matrimonio ficticio se torna real y palpable (Cotillard y Pitt, que se amoldan bien a sus personajes, no terminan de recrear la química entre ellos). Tras Casablanca llega Londres con su nueva vida en común, y allí a él, como una primera muerte en trinchera, le comunican la sospecha de que su ya mujer, Marianne, puede que no sea espía del bando correcto y ni siquiera se llame Marianne.

«Si tiene razón olvidaremos todo esto. Pero si es cierto, la ejecutará con su propia mano».

Salvar el amor desobedeciendo órdenes, saltando miedos, luchando contra posibilidades. No puede ser cierto, el corazón lo sabe. Dudando si es una prueba o la peor realidad imaginable, entre llamadas de advertencia y desesperación, vuelos, fiestas y el lejano aunque preciso eco de un piano, Max Vatan tratará de averiguar si todo fue verdad o fue mentira, o si acaso ambas pudieran ser compatibles.

Corte clásico, en homenaje, devoción o guiño. O porque hay historias que, por su contexto y aliento, sólo pueden ser tratadas desde determinada belleza. Aliados acierta con su cuidada estética y la sutil música de Silvestri, quien ha trabajado ya en numerosos proyectos de Zemeckis (como la trilogía Regreso al futuro [1985, 1989 y 1990], Forrest Gump [1994] o Polar Express [2004]). Era fácil y peligroso caer en un romanticismo previsible que tiñese de rosa una historia hermosa por su dureza, y por ello acierta también Aliados en mostrar un amor que sabe dónde y cómo ha sido encontrado, la dificultad de su cuidado y el determinante riesgo que tiene, en otro dónde y otro cómo, en lo irreversible; de morir. Sobre lo bien hecho introducirse en lo prohibido, en una intriga que crece, en un desenlace emocionante. En un momento en el que no había cabida para el amor si la fidelidad, en todos los ámbitos, no miraba en la misma dirección.

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