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Von Braun

Eduardo Mirón López
@EduardoMironLpz


En mi último artículo recopilé una serie de noticias sobre la exploración espacial, y mientras lo escribía pensé que era muy injusto no haber incluido en las biografías de grandes científicos al que es considerado el padre de la ciencia aeroespacial. Afortunadamente puedo enmendarme y presentar hoy la controvertida figura de Wernher von Braun.

Wernher nació en 1912 en Wirsitz, actualmente parte de Polonia pero en la parte que fuera prusiana. Era el segundo de los tres hijos de Magnus Freiherr von Braun y Emily von Quistorp. Su familia era de la nobleza prusiana, con título equivalente al de barón. Siendo muy pequeño, se trasladaron a Berlín donde trabajaba su padre. Allí demostró ser un niño curioso e inquiero, sirva de anécdota que acabase custodiado por la policía tras el alboroto que generó en la calle con tan sólo doce años. El pequeño estaba fascinado por las noticias sobre los coches propulsados por cohetes de  Fritz von Opel y había adosado una considerable cantidad de fuegos artificiales a su coche de juguete, que por supuesto estalló en vez de salir disparado.

Sus padres lo mandaron a distintos internados para su formación. Al principio la física y las matemáticas eran sus puntos flacos, pero eso cambió cuando se dio cuenta de que eran la base que necesitaría para profundizar en su pasión, crear un cohete que pudiera ir a la Luna. Este deseo comenzó cuando su madre le regaló un telescopio siendo un niño y fue creciendo alimentado por la escasa literatura existente sobre el tema, pero que devoraba con avidez. Con 22 años era doctor en física tras haber pasado por las mejores universidades alemanas de la época.

Von Braun

Tanto la prometedora carrera de von Braun, como su pasión por los cohetes eran seguidos con gran interés. Un año antes de terminar su doctorado, el partido Nazi llegó al poder en Alemania y los cohetes pasaron a ser un asunto de estado. Por todo ello la tesis doctoral de von Braun fue sustituida por otra, siendo la original (que trataba sobre los combustibles líquidos para cohetes) clasificada y considerada secreta hasta 1960. Se preparó también un puesto para él como investigador para el ejercito alemán. Se doctoró en julio de 1934 y antes de que ese año acabara el grupo de investigadores en el que trabajaba había lanzado con éxito dos cohetes experimentales.

La relación de von Braun con el partido Nazi es tema de discusión aún a día de hoy. Lo cierto es que fue miembro del partido desde 1937 y oficial de las SS desde 1940. Tanto él como fuentes afines al gobierno americano han asegurado que todo ello era algo testimonial, que era normal para un científico de renombre en la Alemania nazi como medio para ascender y no levantar sospechas. Otros testimonios le vinculan más estrechamente a las SS y a su deleznable labor. La verdad es en cualquier caso difícil de extraer, ya que tras el final de la Segunda Guerra Mundial los EE.UU. hicieron todo lo posible por lavar la imagen de este valioso científico, mientras que los afines a la URSS pretendían lo contrario.

Lo cierto es que Wernher von Braun era el personaje clave, el líder de la ciencia aeroespacial alemana, capaz en 1942 de desarrollar un misil balístico con el que poder bombardear Londres desde suelo alemán. Tras el exitoso primer ataque a la ciudad del Támesis con un V-2 de su invención, declaró que el cohete funcionó a la perfección, pero que cayó en el planeta equivocado.

Cuando era ya claro que la guerra terminaría en la derrota de Alemania, Wernher reunió a su equipo para decidir a quién se rendirían. Si la URSS no hubiera tenido la fama de crueldad con los prisioneros que tenía puede que hoy habláramos de que el primer hombre en la Luna fue un ruso. Lo cierto es que tras ocultar los planos de sus diseños en una mina abandonada del norte de Alemania y  no sin pasar por varios episodios peliagudos, Wernher y su hermano Magnus (también ingeniero aeroespacial) se rindieron ante tropas americanas el dos de mayo de 1945. En ese momento Wernher era el primer nombre en la lista de los científicos alemanes de gran valor que  los EE.UU. querían capturar a toda costa. Durante la operación Papeclip, von Braun y otros cientos de personajes claves para Alemania fueron llevados a los EE.UU. con el doble objetivo de contar con sus conocimientos para la ya más que previsible Guerra Fría y evitar que Alemania pudiera reconstruir su industria militar.

La secretaría de estado americana borró todo registro de los lazos de Wernher con el partido Nazi y le creó una tapadera. Fue llevado junto con otros muchos de sus antiguos subalternos alemanes a Fort Bliss, al norte de El Paso. Allí las condiciones de trabajo eran deplorables y von Braun se quejaba amargamente de la incompetencia de los enlaces con el gobierno americano, que sólo ponían trabas a su trabajo. Mientras que en la URSS Sergei Korolev tenían un trato similar al que von Braun tuviera en Alemania (con presupuestos virtualmente ilimitados y libertad para conducir sus propias investigaciones), en los EE.UU. sólo interesaban sus misiles balísticos.

lanzamiento de un cohete Saturn

Pero nuestro personaje no se iba a rendir ante esta montaña de problemas. Lo que hizo fue buscar otra solución. En el sueño americano la opinión de la mayoría mueve montañas, si al gobierno no le interesaba la exploración espacial entonces, lo haría cuando la opinión pública lo demandara. Por ello von Braun pasó a colaborar con periodistas y escritores para propulsar no ya la ciencia, sino la ciencia-ficción de la exploración espacial. Parecían esfuerzos fútiles, pero cuando la Guerra Fría estaba en su punto álgido, el gobierno americano vio con renovado interés los conceptos de von Braun sobre estaciones espaciales. Querrían ponerle misiles, pero al menos querían saber más. A nadie se les escapa que la carrera espacial no era una mera cuestión de prestigio, era también una lucha por obtener un posición de ventaja desde la que arrasar al enemigo.

En 1960 von Braun pasó a trabajar para la NASA. Allí pudo por fín realizar su sueño de llevar al hombre a la Luna, mediante su programa de cohetes Saturn. Esta fue la época dorada de su trabajo, aunque los problemas fueran frecuentes. La gran decepción que se llevó al constatar que el interés del público por la exploración espacial terminó cuando los programas Apolo llegaron a la Luna, le llevó a abandonar la NASA en 1972. En 1973 se le diagnosticó el cáncer que acabaría con él cuatro años más tarde. Wernher von Braun murió sin ver al ser humano colonizando el espacio como era su deseo, pero si algún día ocurre será de justicia recordar que fue el primero en poner la ciencia al servicio de tan noble fin.

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