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SabiAs con historia: la cara oculta de la ciencia

Ficha técnica

Título: Sabias. La cara oculta de la ciencia

Autora: Adela Muñoz Páez

Editorial: Debate

Año: 2017

Páginas: 368

Precio: 21,90 € (papel) | 9,99 € (e-book)

 

 

 

 

 

 

Pablo Ortiz Soto
@portizs


Para mi madre: doctora en Medicina, excelente profesional
y luchadora
incansable contra el machismo político y laboral.
¡¡¡BASTA YA!!!

«Os aseguro que alguien se acordará de nosotras
en el futuro». Safo, poeta griega del s. VII a.C.

 

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre quiero acordarme (Alcaraz), vivió no hace mucho tiempo una gran investigadora que más tarde sería injustamente olvidada: Oliva Sabuco de Nantes Barrera (1562-1622). Esta manchega consiguió publicar en todos los reinos del Imperio español su obra Nueva filosofía de la naturaleza del hombre (1587), en donde cuestionaba los tratados de algunos de los más grandes pensadores y médicos de la Antigüedad como Galeno, Hipócrates o Aristóteles; además de apuntar una serie de ideas que más tarde serían plagiadas por autores tan ilustres como el filósofo Descartes o el médico Thomas Willis. El éxito del libro fue tal que se hicieron hasta siete reediciones –algo extraordinario en aquella época–. Sin embargo, cuando se escribió la historia de su periodo, Oliva fue excluida de la memoria universal. De igual modo le ocurrió a la física, matemática y humanista Émile de Chatelet (1706-1749), estudiosa no incluida en los anales de la ciencia porque a los historiadores de la época les parecía imposible que una mujer hubiera podido traducir al francés la importante obra Principia mathematica de Newton, labor clave para la difusión de las ideas del teórico inglés en el continente.

La razón principal de este rechazo la encontramos en la dominante mentalidad patriarcal que desgraciadamente ha regido la historia de la humanidad, siendo propiciada por hombres de todas las clases sociales, ámbitos ideológicos y religiosos. No solo por este último grupo social o individuos de clases bajas, como comúnmente se cree. A este respecto, conviene recordar las burlas machistas del filósofo Immanuel Kant hacia Chatelet en las que insinuaba que la rareza de sus inquietudes científicas se debía a que poseía rasgos masculinos. Un pensamiento que seguiría vigente en el siglo XX, como así demuestra Gregorio Marañón, quien pensaba que las mujeres que despuntaban en ciencia pertenecían a un tercer sexo. Pero no solo en este rincón del saber, en la literatura conviene acordarse de la discriminación que sufrieron las escritoras de la generación del 27 durante la España republicana y que ahora, gracias a proyectos como el de Las Sinsombrero, empezamos a conocerlas.

«Sabias» es una obra que completa la historia al recuperar la memoria de decenas de científicas y pensadoras que fueran injustamente olvidadas.
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Adela Muñoz Páez.

Por tanto, no se engañen, ya lo decía Umberto Eco sobre las filósofas borradas de la Antigüedad: «no es que no hayan existido mujeres que filosofaran. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, tal vez después de haberse apropiado de sus ideas». Una lapidaria reflexión aplicable a todas las mujeres intelectuales de la historia. Pues bien, si quieren saber más sobre las protagonistas precedentes, si buscan comprender aún más la historia o completarla recuperando la memoria de otras científicas y pensadoras excluidas como Enheduanna, Agnódice, Martina Casiano, Felisa Martín, Rosalind Franklin, Caroline Herschel o Eloísa, es muy recomendable el libro Sabias. La cara oculta de la ciencia (Debate, 2017). Firmado por la catedrática de Química de la Universidad de Sevilla, Adela Muñoz Páez, en esta obra la autora rescata del pasado las figuras femeninas más relevantes dedicadas a la ciencia desde la Edad Antigua hasta casi nuestros días.

Dividida en tres partes («Inicios fulgurantes», desde la civilización mesopotámica hasta los conventos medievales; «Expulsadas de la academia», del Renacimiento al siglo XIX; y «Derribando barreras» en el siglo XX), a lo largo de las páginas no solo iremos descubriendo la vida y el trabajo de decenas de investigadoras que alumbraron al mundo, sino también el contexto histórico y sociocultural en el que vivieron, lo que nos permitirá conocer el papel de la mujer en la historia. Como el de la filósofa, astrónoma y matemática Hipatia de Alejandría (ca. 370-416 a. C) quien, según el historiador cristiano Sócrates el Escolástico, «logró tales conocimientos en literatura y ciencia que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su tiempo. La belleza, inteligencia y talento de esta mujer fueron legendarios, superó a su padre en todos los campos del saber, especialmente en la observación de los astros. Muchos venían de lejos para recibir su instrucción».

«Hipatia de Alejandría logró tales conocimientos en literatura y ciencia que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su tiempo».
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Dorothy Crowfoot.

Asimismo tendremos la oportunidad de conocer, entre otras muchísimas grandes científicas de otras naciones como la polaca Marie Curie, a la inglesa Dorothy Crowfoot y a la alemana Hildegarda de Bingen. La primera, Premio Nobel de Química (1964), consiguió descifrar la estructura de la insulina y la penicilina, logros que permitirían obtener esas sustancias más rápidamente (sin depender del proceso natural de los hongos) para mejorar la salud de las personas enfermas. Una admirable mujer, Crowfoot, como la abadesa Hildegarda de Bingen: mística, escritora, médica, artista y compositora, Bingen fue una de las personas más cultas de la Baja Edad Media. Sus tratados de medicina naturista y sus composiciones musicales no solo fueron toda una revolución en su época, además de sus reflexiones religiosas, sino que en la actualidad siguen teniendo gran éxito.

Otras interesantes historias que descubriremos en esta obra que recomendamos encarecidamente son las de las pioneras de la ciencia en nuestro país, en el siglo XX: Felisa Martín (primera doctora en Física), la peculiar vida de las hermanas Barnés González o el sufrimiento de la química Teresa Salazar durante el franquismo después de ser rechazada, hasta en tres ocasiones, su solicitud a la cátedra de universidad por ser simplemente mujer, «a pesar de que su currículum era muy superior al de sus contrincantes e incluso al de algunos de los miembros del tribunal» –explica Muñoz Páez–. Un recorrido paralelo al de la murciana Piedad de la Cierva Viudes, a quien también se le prohibió acceder a la cátedra por los mismos motivos que a la anterior: «según nos cuenta el historiador Otero Carvajal, Piedad era profundamente religiosa y Teresa miembro de la Sección Femenina, por lo que el motivo de no obtener la cátedra a la que optaron no fue una purga política; sino su condición de mujeres», subraya la autora del libro.

Por todo esto, en definitiva, si tienen curiosidad por comprender aún más la vida de estas científicas, si quieren conocer las importantes contribuciones a la ciencia de otras grandes sabias que descubrirán sumergiéndose en la lectura o si buscan completar la historia, este libro es una magnífica oportunidad para responder a sus inquietudes.

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