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Radiaciones no ionizantes

Eduardo Mirón López
@EduardoMironLpz


Seguro que todos recordamos alguna noticia en la que un grupo de personas protestaba muy airadamente contra la instalación o existencia de antenas de telefonía móvil en zonas habitadas. En algunos casos hasta puede que consiguieran que desmantelasen la antena de la discordia. Los motivos que daban es que la radiación que venía de ellas provocaba migrañas, cáncer y otro sinfín de males. Si se les hubiera dejado quejarse el tiempo suficiente estoy seguro que hubieran acusado a esas ondas de obvio carácter hitleriano de que las lentejas se quedasen duras o del mal olor de los pies de algún vecino. El pasado día 20 de este mes se publicó un estudio al respecto que desmonta esta teoría de la conspiración.

Un grupo de investigadores doctores en las facultades de Medicina e Ingeniería Informática de la Universidad de Castilla-La Mancha midieron durante cuatro años la exposición de 75 personas residentes en Albacete a catorce tipos distintos de radiaciones no ionizantes comunes como FM, telefonía móvil o WI-FI. Los resultados son demoledores: la incidencia era despreciable. La radiación media que los sujetos del ensayo recibieron equivale a la energía que nos aportaría una bombilla de 100 W situada a un kilómetro de donde estamos. Ninguna de las radiaciones superó en ningún momento la milésima parte del umbral que la ley establece y a partir del que podemos empezar a pensar que hubiera algún efecto significativo. Curiosamente la radiación que mayores niveles de energía reportó en el estudio fue la de la radio FM, con la que llevamos conviviendo un siglo. Si fuera tan mala como nos cuentan no creo que los que cuentan contasen nada.

Mineral de amianto

Cierto es que en la historia reciente existen casos como los del amianto. Para los que no conozcan este desastre el problema fue el siguiente. El amianto se consideró a principios y mediados del siglo XX como un material maravilloso, pues siendo un mineral era posible romperlo en fibras para después trenzarlo como un tejido normal. Era común (por tanto también barato) y tenía unas propiedades excelentes que hacían que se usase como aislante térmico o para fabricar y reparar piezas mecánicas. Era conocido desde antiguo que las fibras que quedaban suspendidas en el aire cuando se trabajaba el material para transformarlo de roca en tejido eran causa de enfermedades pulmonares, pero se suponía que con usar una mascarilla bastaba. A mediados del siglo pasado aparecieron los primeros estudios que relacionaban el amianto con algunos cánceres de pulmón. Hoy se sabe a ciencia cierta que el amianto es un agente cancerígeno terrible y que no hay cantidad mínima del mismo que pueda suponerse inocua de exponerse al él.

Beethoven¿Por qué el amianto fue causante de una miríada de muertes? Porque las enfermedades que provoca tardan mucho en aparecer y era difícil relacionar la exposición al agente con la enfermedad resultante. Para cuando se supo mucha gente había estado en contacto directo con el amianto. ¿Son las radiaciones no ionizantes el amianto del siglo XXI? Todo parece indicar que no. Los casos de cáncer atribuidos a estas ondas no son estadísticamente relevantes como para establecer una relación entre los dos hechos y no se conoce ningún mecanismo físico que los una.

Puede que dentro de unas décadas las generaciones futuras piensen que teníamos que ser muy brutos para hacer cosas que hoy nos parecen inofensivas. Nosotros pensamos lo mismo de nuestro abuelos “amiantados” y ellos igual de los que en siglos XVIII y XIX bebían agua de cañerías de plomo y se terminaban muriendo intoxicados por este metal pesado (un ejemplo de ello es Beethoven). Lo cierto es que no lo podemos saber porque hace falta tiempo para apreciar una correlación estadística. Bien pudiera ser que se descubra que tumbarse es terriblemente dañino para la salud y acabemos todos durmiendo de pie y colgando de una percha. Lo cierto es que no se sabe de nadie que habiendo vivido no se haya muerto de ello más tarde o más temprano. No menos cierto es también que todos queremos tener buena cobertura en el móvil y televisión de alta definición, así que no denostemos las antenas que tenemos cerca. Parece ser que de eso no nos moriremos si no se nos caen encima.

2 Responses

  1. Violeta

    ¡Buenas tardes!

    ¿Seríais tan amables de adjuntar un enlace con el artículo original que mencionáis?

    Muchas gracias 🙂

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