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Lord Kelvin

Lord Kelvin

Grandes científicos: Lord Kelvin

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Eduardo Mirón López
@EduardoMirónLpz


Entre los grandes científicos hay muchos que han merecido un reconocimiento especial gracias a sus descubrimientos, pero a la mayoría el reconocimiento más allá de los círculos científicos les llegó generalmente a título póstumo. Han existido pocos científicos que a una trayectoria brillante añadan haber sido un referente para la sociedad en la que vivieron. De entre ese reducido número destaca sin duda el último gran científico de la física clásica: William Thomson, primer barón de Kelvin.

William Thomson nació en 1824 en Belfast y era el segundo hijo de James Thomson, que era profesor de matemáticas e ingeniería en la mencionada ciudad irlandesa. Su padre se encargaba de educar a sus dos hijos mayores personalmente. Dos años después de morir su madre en 1830, toda la familia se trasladó a Glasgow. En la universidad de esa ciudad, Kelvin comenzó sus estudios a la edad de diez años (por aquel entonces la universidad ofrecía estudios primarios para alumnos destacados). Lo cierto es que durante su formación en Glasgow demostró poseer una mente especialmente dotada para las matemáticas y los idiomas. Pronto su curiosidad lo llevó al estudio de la física y con apenas diecisiete años publicó bajo el pseudónimo P.Q.R. varios documentos en los que establecía similitudes entre las matemáticas que describen la transferencia de calor y las corrientes eléctricas. El propio Maxwell alabó la visión del joven William para percatarse de estos hechos.

En 1841 William comenzó sus estudios en Cambridge, donde demostró interés en el deporte, la música y la literatura, pero su auténtica pasión era la ciencia. Se graduó con grandes honores cuatro años más tarde. Durante el año 1845 colaboró con Faraday en el estudio de la electricidad y en 1846 fue elegido catedrático de filosofía natural en la universidad de Glasgow.

Lord Kelvin
Lord Kelvin

Ya en el año 1847, Kelvin era considerado un gran científico. Los debates reinantes en la comunidad científica sobre la teoría del calor en los que intervenían figuras de la talla de Joule, Carnot o Clapeyron, le llevaron a relizar sus propios estudios sobre la materia. De estas invesigaciones resultó en 1848 su postulado de la existencia de un “cero absoluto” para la temperatura (más adelante estimaría con precisión su valor). A pesar de que otros científicos habían especulado antes sobre la existencia de dicho punto, no habían podido darle ningún marco científico ni estimar su valor. Los estudios de William sobre el tema  le llevaron a bucear en los trabajos de Joule, Mayer, Carnot y Clasius entre otros. También llevó a cabo sus propios experimentos y finalmente publicó un estudio en el que formulaba la que se convertiría en la segunda ley de la termodinámica. El propio Joule quedó impresionado por las conclosuiones de Thomson y comenzaron una muy fructífera correspondencia. Normalmente Joule realizaba los experimentos y William analizaba los resultados y proponía nuevos experimentos. De dicha colaboración llegaron descubrimientos como el efecto Joule-Thomson.

Kelvin era delicado de salud, pero más lo fue Margaret Crum con la que se casó en 1852. Durante los siguientes diecisiete años la salud de su esposa ocupó la mente del científico. Para distraerlo de esta pesada carga, George Gabriel le propuso en 1854 un problema: ¿a qué velocidad podrían transmitirse los datos por el cable telegráfico que unía Europa con América? Tan influyentes fueron sus opiniones que dos años después era miembro directivo y asesor científico de la Compañía de Telégrafos del Atlántico que instalaba dicho cable. Durante los siguiente años el que era uno de los científicos de mayor renombre en Europa, se convirtió también en un ingeniero clave. Diseñó piezas clave de lo que sería el primer telégrafo intercontinental y participó en la instalación del mismo. Por ello fue nombrado caballero, siendo el primer científico en recibir ese honor.

Lord Kelvin
Cables telegráficos atlánticos

En los años siguientes diseñó y fabricó nuevos aparatos para el estudio de la electricidad (si algún lector habitual de estos artículos se lo pregunta él era partidario de la corriente continua durante la Guerra de las Corrientes) y diversos aparatos para la navegación (desde brújulas a máquinas para predecir las mareas).

Recibió el título de lord en 1892 en reconocimiento a sus descubrimientos en el campo de la termodinámica. Fue nombrado Barón de Kelvin, siendo éste un río que discurre cercano a el que era su laboratorio en la universidad de Glasgow. Murió en 1907 en Largs (Escocia) por las complicaciones derivadas de un resfriado y con él acabó lo que conocemos como la física clásica, pues en sus últimos años empezaba a formarse lo que hoy llamamos física cuántica.

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