Home > Ciencia > Historia de una rana

Historia de una rana

Eduardo Mirón López
@EduardoMirónLpz


Una de las ideas recurrentes en la ciencia ficción cuando se trata de viajes espaciales es la de criogenizar a los astronautas para poder pasar así grandes lapsos de tiempo con el menor gasto energético. Aunque se desconocen los efectos de esta técnica en el ser humano, en estos relatos de fantasía se especula con que este procedimiento también permitiría alargar la vida de las personas, permitiendo así que los astronautas llegaran a destinos que de otra forma sólo podrían contemplar sus descendientes.

Sigourney Weaver criogenizada en Alien

En todo caso, la criogénesis no es por ahora factible, al menos para los seres humanos. Existe sin embargo un animal pluricelular y no poco complejo que realiza esta hazaña todos los años. Se trata de las ranas de la madera de Alaska (Lithobates sylvaticus), una de las cuatro especies de ranas de Norteamérica que es capaz de congelarse “en estado sólido” y sobrevivir a la experiencia.

Rana de la madera

Cuando el tejido vivo se congela pierde gran parte del agua que contiene, lo que acaba por secar las células y matarlas. Además, los cristales de hielo que se forman de manera natural son suficientemente grandes como para romper los tejidos adyacentes (por ello el pescado pierde su textura natural al congelarse). Si nos congeláramos en una atmósfera controlada que evitara la desecación de los tejidos, los cristales de hielo que se formaran en nuestra sangre bastarían para dejar nuestro sistema circulatorio hecho un colador. Para poder congelar tejido vivo sin riesgo habría que encontrar la forma de retener agua líquida en las células, controlar el tamaño de los cristales de hielo que se formen y controlar la humedad de la atmósfera circundante para evitar que el agua pase del tejido al ambiente, secándolo.

La rana de la madera emplea la glucosa como anticongelante. Cuando comienza la congelación, dispara la concentración del azúcar hasta que alcanza valores trece veces lo normal en su tejido muscular. Esta gran cantidad de glucosa se almacena dentro de las células y evita que el líquido de estas se congele. Empleando este método, la rana soporta que el 65% del agua de su cuerpo se congele. Para evitar que los cristales de hielo dañen el tejido muscular, la sangre de la rana de la madera contiene gran cantidad de nucleoproteínas. Estos compuestos favorecen la formación de cristales de hielo, pero también limitan su desarrollo.

La última premisa, controlar la atmósfera en la que se lleva a cabo la criogénesis, es la que la rana obviamente no controla. Seguramente, si controláramos la atmósfera podríamos mantener la congelación por más tiempo antes de la reanimación. Aun con todo, la rana de la madera puede pasar hasta 218 días congelada sin poner en riesgo su supervivencia, aguantando temperaturas de hasta dieciocho grados bajo cero.

Rana de la madera congelada

Para el ser humano, la criogénesis supone un reto mayor. Nuestro cuerpo no toleraría la subida de glucosa que soporta la rana de la madera. La descongelación debería ser secuenciada desde el exterior, ya que primero debería activarse la circulación para evitar daños en los demás órganos. La rana ya realiza esta secuencia de forma natural, pero nuestro cuerpo no está pensado así.

De momento la criogénesis del ser humano está relegada a la ciencia ficción y las leyendas urbanas sobre Walt Disney, pero es un campo interesante y que tiene pasos intermedios de carácter importante. La aplicación más inmediata es la de conservar órganos para trasplantar. En la actualidad el tiempo que puede pasar entre que se extrae el órgano del donante y se implanta es de unas pocas horas, pero si se pudiera criogenizar el tiempo pasaría a ser de semanas o meses. Esto permitiría aumentar significativamente la disponibilidad de órganos para trasplantar y su tasa de aceptación en el receptor, ya que el tejido se degradaría menos que con las técnicas actuales.

Pulmones a la espera de ser trasplantados

Deja un comentario

Este sitio emplea cookies propias y de terceros para mejorar su calidad. Si continúa navegando o utiliza el scroll de navegación vertical, aceptará implícitamente el uso de Cookies. Puede consultar más datos en nuestra Política de Cookies

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar