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Galileo Galilei

Eduardo Mirón López
@EduardoMironLpz

Físico, matemático, astrónomo e incluso filósofo, todo esto fue el gran Galileo Galilei (*15 febrero 1564, †8 enero 1642). Pero el mejor título de este genio rebelde es el de Padre de la Ciencia Moderna.

Galileo Galilei

Galileo nació en Pisa, que entonces pertenecía al Ducado de Florencia. Era el primero de sus hermanos. Comenzó a estudiar medicina, pero finalmente convenció a su padre para que le permitiera estudiar matemáticas y filosofía natural. Lo que más destacaba a Galileo de otros científicos de su época era su metodismo en el estudio y su afán por utilizar la experimentación como medio para probar sus hipótesis.

Anotaciones de Galileo sobre las fases de Venus

Como científico era un hombre práctico, que diseñaba y documentaba con exactitud los instrumentos empleados en sus experimentos. Es erróneo que inventara el telescopio. Lo que sí es cierto es que construyó uno, perfeccionándolo para observar los astros. Tampoco fue el primero en observar con semejante aparato la superficie de la luna, pero sí que documentó sus hallazgos y los publicó para que fueran del dominio público. La gran diferencia es que Galileo no abordaba el conocimiento como algo secretista, sino como un bien que debía compartirse y darse a conocer para que otros pudieran tomarlo como base y seguir avanzando. Aunque el punto clave de este genio fue postular que todas las leyes que regían la naturaleza podían expresarse matemáticamente. Apartaba definitivamente de la ciencia la teología y la filosofía, lo que le granjeó no pocos problemas.

Telescopio diseñado por GalileoGalileo era tozudo a la par que brillante. Tuvo numerosas discusiones con compañeros de estudios y profesión, tanto en casos en los que llevaba la razón como en otros en los que se equivocaba. Pero el conflicto más conocido de su vida lo tuvo con la Inquisición debido a sus hallazgos astronómicos. Contradiciendo la teoría geocéntrica predominante, Galileo daba en sus publicaciones pruebas de que la Tierra giraba en torno al Sol. Esto llevó a que sus otrora celebrados hallazgos fueran vistos con suspicacia creciente por las autoridades eclesiásticas de la época.

En 1615 los textos de Galileo fueron remitidos a la Inquisición de Roma y a pesar de que él mismo fue a defender sus teorías, en 1616 todos sus trabajos sobre la materia quedaron prohibidos hasta que fuesen rectificados. Ya en 1623 el recién elegido Papa Urbano VIII, que era admirador, amigo y defensor de Galileo, encargó un tratado sobre astronomía que zanjara el asunto. Pidió expresamente que en el libro aparecieran argumentos a favor y en contra del heliocentrismo, sabedor de que la testarudez del genio de Pisa le impediría hacer una obra puramente geocentrista. Cuando el tratado Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo se publicó en 1632, lo hizo con el permiso papal y la autorización de la Inquisición. En dicho libro el personaje defensor del geocentrismo es Simplicio y frecuentemente se demuestran sus errores, llegando en algunos casos a hacer honor a su nombre y ser abiertamente estúpido. Galileo sí que cumplió una de las peticiones papales, exponer las teorías personales de Urbano VIII en el libro, pero lo hizo por boca de Simplicio. El mismo año de la publicación del polémico volumen, Galileo es llamado a juicio a Roma.

Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo

El juicio comenzó en 1633 y en él Galileo se mantuvo inamovible en sus teorías a pesar de las amenazas de ser torturado. Finalmente, el 22 de junio de ese mismo año se dictó la sentencia: fue encontrado sospechoso de herejía, obligado a retractarse, encarcelado (aunque finalmente quedó en arresto domiciliario) y la publicación de sus trabajos fue prohibida (incluidos los trabajos futuros). Efectivamente se retractó, pero tras afirmar que la tierra estaba fija en el universo murmuró su famoso “Eppur si muove” ( “Y sin embargo se  mueve”), o eso cuenta la tradición popular.

Galileo murió a la postre el 8 de junio de 1642, siendo respetado por unos y vilipendiado por otros. Lo cierto es que fue un testarudo ejemplo de hombre metódico y el primer científico moderno.

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