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Sin ánimo de lucro

Autor invitado / Luis Manuel Fernández Martínez

Decía la Madre Teresa de Calcuta: hay que hacer las cosas ordinarias con un amor extraordinario… y es que no hay mejores palabras para describir lo que debe ser nuestro vivir en el día a día. Soy consciente de que la etapa universitaria que estoy viviendo es algo más que adquirir unos conocimientos para mi trayectoria profesional, es encender una pasión por descubrir nuevas metas, ampliar horizontes y ensanchar el corazón. Así llegué a descubrir una gran labor como es el voluntariado.

Desde el Colegio Mayor en el que vivo se promueve la Escuela de Caridad con la ONG Desarrollo y Asistencia para participar en diversas actividades de voluntariado. Esta iniciativa me llamó la atención desde el primer momento, así que decidí apuntarme como voluntario para darme la oportunidad de profundizar en mis relaciones con los chicos del Colegio y conocer también una nueva realidad social.

Un grupo de  colegiales visitábamos una vez por semana el hospital para acompañar a pacientes en soledad o que simplemente deseaban compartir una tertulia con gente joven. Allí aprendí a valorar el sentido de la vida. Un día conocí a un joven hombre de 30 años que solo podía mover los ojos. Tenía mujer e hijos y su futuro era una degeneración progresiva que le llevaría a la muerte después de un largo sufrimiento. ¿Cuáles eran los problemas de mi vida en comparación a lo que le sucedía a este hombre? Ese día salí del hospital con una mentalidad totalmente diferente.

Otras tardes íbamos a un comedor social. Allí ayudábamos a las monjas Misioneras de la Caridad , que eran las encargadas de asistir a los indigentes y necesitados. Los pobres se peleaban a muerte por un pedazo de pan, comían como bestias hambrientas y guardaban hasta la última miga que podían para comerlo más tarde. Lo único que les esperaba al salir era tirarse en una esquina, refugiarse en cualquier cartón y rezar porque alguien les diera una limosna.

Así sigo pasando gran parte de mis ratos de ocio en Madrid. El voluntariado ha cambiado mi punto de vista sobre la verdadera problemática social que existe en el mundo. Una cruda realidad vivida desde esa experiencia tan directa me ha concienciado y sigue dándome fuerzas para luchar ante todas las dificultades que se me plantean en la vida.

Luis Manuel Fernández Martínez es estudiante de Periodismo en la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Persona humilde y sincera, transmisora de una alegría sin límites
 y lleno de vitalidad; un auténtico hombre en camino.

Pueden seguir a nuestro autor invitado a través de su blog Nos fuimos pa’ Madrid
o mediante Twitter (@luisizaviejero).  

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5 Responses

  1. Muchas gracias por recordarnos el verdadero sentido de la vida, en particular a los estudiantes, que somos los que nos encontramos ahora en la etapa de comenzar a descubrilo y nos extraviamos en el camino ahogándonos en nuestras propias penas y avatares, que no son nada en comparación con los de otros.
    Servir a los demás, aunque nos cueste tanto en ocasiones… lejos estamos todavía de aquel “dar hasta que duela, y cuando duela, dar todavía más” de la madre Teresa.

    Fernando

  2. Yo

    Lo siento pero este texto ya ha sido la gota que colma el vaso. Lo leí nada más publicarse y me ulceraba pero, ha sido a día de hoy cuando comento; pues dejado un tiempo, aún lo hace. Cierto es que comencé a leerlo con máximo entusiasmo pero a lo largo del mismo las palabras, las maneras, los giros que pueden pasar desapercibidos para mi no, y aquí expongo:

    El título de la entrada es: ” Sin ánimo de lucro”
    Mas el autor confiesa que su intención primera al apuntarse era lucrativa: “para darME la oportunidad de profundizar en MIS relaciones con los chicos del Colegio y conocer también una nueva realidad social ” y que a la fecha “el voluntariado ha cambiado MI punto de vista sobre la verdadera problemática social que existe en el mundo.”
    Y yo me pregunto… ¡¡ Pero alma de Dios!! en qué mundo vivías tú..no obstante, y siento mi ataque, de veras que lo siento pues debiera de alegrarme porque a este muchacho se le hayan abierto los ojos pero no, se demuestra que no se le han abierto. ¿ y por qué digo esto? Porque si alguien me regala ver el amor, si alguien me ofrece la verdad, cómo voy a tratarla y a ejemplificarla “como bestias hambrientas”. Seguramente si este colaborador tiene hermanos de sangre no se referirá a ellos ( ¡¡no digo con amor!!) con cariño llamándolos ” bestias hambrientas”.. Podría seguir pero he de irme. Antes quiero aclarar que formo parte de voluntariados desde que tenia 16 años y aun queda mucho que aprender no sólo de cómo tratar a las personas, sino de como hablarles y sentirlas.

  3. KEILA

    Luis Manuel gracias por compartir con nosotros esta experiencia tan bonita para mostrarnos y motivarnos a luchar frente a esa realidad social de la que muchos jóvenes aún no son conscientes, por eso te felicito por esa labor tan importante que has decidido llevar a cabo. En relación al último comentario me gustaría hacer algunas aclaraciones. El autor comienza titulando su entrada como “una labor sin ánimo de lucro” y, efectivamente quizás lleves razón y bajo esa acción pudo tener algún otro interés para relacionarse con el resto de chicos. Pero conforme vamos leyendo su historia se ve que poco a poco eso queda en segundo plano y que lo que realmente ha movido y guiado su interés a seguir en esa linea de voluntariado ha sido esa cara de la realidad que antes desconocía, marcada por una gran desigualdad social. Además todo el tema central de su relato personal se ve motivado por su preocupación por paliar esa situación, aportando su pequeño granito de arena, e intentando motivar a que otros muchos jóvenes se unan a esa gran labor de amor y solidaridad. Y en relación a la terminología “bestias hambrientas” tampoco creo que su intención fuese calificar a esas personas bajo tal adjetivo despectivo, tan solo fue un modo de exacerbar esa situación para que resulte más impactante a los ojos de todos aquellos jóvenes que aún permanecen vendados ante tal realidad. Yo también soy voluntaria en ONGs de integración social, y por supuesto admiro y reconozco la labor de todos aquellos que os unís a esta batalla, en la que a veces resulta difícil sobrevivir. Desgraciadamente la experiencia no nos enseña que esta tarea sea fácil, pero por eso mismo quiero recalcar la importancia de que los jóvenes (y todos) asuman el compromiso que significa realizar una labor necesaria como es el voluntariado.

  4. KEILA

    Luis Manuel gracias por compartir con nosotros esta experiencia tan bonita para mostrarnos y motivarnos a luchar frente a esa realidad social de la que muchos jóvenes aún no son conscientes, por eso te felicito por esa labor tan importante que has decidido llevar a cabo. En relación al último comentario me gustaría hacer algunas aclaraciones. El autor comienza titulando su entrada como “una labor sin ánimo de lucro” y, efectivamente quizás lleves razón y bajo esa acción pudo tener algún otro interés para relacionarse con el resto de chicos. Pero conforme vamos leyendo su historia se ve que poco a poco eso queda en segundo plano y que lo que realmente ha movido y guiado su interés a seguir en esa linea de voluntariado ha sido esa cara de la realidad que antes desconocía, marcada por una gran desigualdad social. Además todo el tema central de su relato personal se ve motivado por su preocupación por paliar esa situación, aportando su pequeño granito de arena, e intentando motivar a que otros muchos jóvenes se unan a esa gran labor de amor y solidaridad. Y en relación a la terminología “bestias hambrientas” tampoco creo que su intención fuese calificar a esas personas bajo tal adjetivo despectivo, tan solo fue un modo de exacerbar esa situación para que resulte más impactante a los ojos de todos aquellos jóvenes que aún permanecen vendados ante tal realidad. Yo también soy voluntaria en ONGs de integración social, y por supuesto admiro y reconozco la labor de todos aquellos que os unís a esta batalla, en la que a veces resulta difícil sobrevivir. Desgraciadamente la experiencia no nos enseña que esta tarea sea fácil, pero por eso mismo quiero recalcar la importancia de que los jóvenes (y todos) asuman el compromiso que significa realizar una labor necesaria como es el voluntariado.

  5. Estoy de acuerdo con Keila. Las licencias literarias para evocar sensaciones o momentos no creo que desmerezcan el respeto con que se trata la temática en este artículo. Es verdad y lo digo con la experiencia como coordinadora de actividades de voluntariado, que las primeras motivaciones no son las mas puras muchas veces, y ojalá eso cambiase. Pero creo que Luis manifiesta y nos hace llegar un despertar de esa primera motivación. Lo bello de un corazón que con pureza y fuerza da su vida da de si hasta que le duela es que a pesar de estos comentarios, sigue adelante. Puede que Luis empezase con esa retribución, pero desde luego el despertar de la mirada del otro le abrió los ojos y le aliento y animo a que siga así. Porque no hemos venido por nosotros mismos, hemos venido a dar y amar, de ello estoy convencida.
    Todos hemos venido a aprender, cada uno tiene su lección, y sobretodo a aprender a Amar.
    Gracias por tu experiencia Luis y sigue adelante, enseñandonos y aprendiendo.
    Lucía

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