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Bajo ojos de Leica

Andrea Reyes de Prado
@AudreyRdP


Ni siquiera tenía nombre cuando cambió el mundo. Pero ya había ocurrido lo importante: existía. Su camino, discreto, lento e irrevocable, podía entonces comenzar. Testigos de lo que supuso ese tímido y primer aleteo de mariposa, desde el Espacio Fundación Telefónica le rinden homenaje en Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica, una amplia e interesante exposición dedicada a la compacta cámara de 35 mm que desde su creación, en 1914, hizo que la fotografía «ya no observara el mundo con distancia, sino que formara parte de los acontecimientos». Esa es la esencia de Leica, y es ese el motor de la muestra: «la revolución visual que suscitó la innovación tecnológica». Con su versatilidad y audaz mirada, Leica saltó adentro de las cosas.

Leica
Un recodo de la exposición (Fuente: Espacio Fundación Telefónica).

«Cualquier otra cosa que haya probado me ha devuelto a ella», declaró Henri de Cartier-Bresson, el considerado padre del fotorreportaje, casi a modo de confesión amorosa. Los fotógrafos profesionales admiraron su comodidad y agilidad –además de algunas modificaciones técnicas que mejoraron la calidad de las imágenes–, mientras aquellos aficionados a capturar instantes de vida se vieron de pronto manejando una cámara profesional. Una doble puerta se abría. La pequeña Leica se coló en las grandes misiones y acercó la fotografía a lo cotidiano, revolucionando, así, el mismo concepto y horizontes del fotografiar. Es muy probable que Oskar Barnack, ingeniero que trabajaba en la empresa de microscopios alemana Leitz, ya imaginara el futuro brillante que su invento tendría cuando creó el primer modelo de Leica (nombre que deriva de Leitz y de camera). Ambos, él con la mente y ella con la materia, «anticiparon a lo que la fotografía de vanguardia difundiría una década después como Neues Sehen (nueva visión)». Tocar la realidad desde sus propios pulmones.

La pequeña Leica se coló en las grandes misiones y acercó la fotografía a lo cotidiano, revolucionando, así, el mismo concepto de fotografía.
Leica
«Parte trasera de la estación Saint-Lazare, París» · Henri de Cartier-Bresson, 1932.

Debido a su nacimiento en plena guerra, hubo que esperar a 1925 para que Leica pudiera salir oficialmente al mundo y su mercado, uniéndose así a una época acelerada, desorientada y palpitante. La exposición recorre junto a ella los momentos políticos, sociales y artísticos más relevantes donde desde entonces estuvo muy presente, como la mencionada Neues Sehen, el fotoperiodismo de los años 20-60 (momento en que las fotografías dejaron de emplearse como «complementos decorativos» para ser «titulares visuales»), la íntima fotografía humanista o la fotografía de moda. Apellidos como Capa, Feininger, Eisentaedt, Korda, Ut, Fontaine o Davidson (más de 100, en total) protagonizan unas salas cuya intención es dejar transmitir, a través de las propias imágenes, cómo se veía y respiraba bajo ojos de Leica. Cómo la rapidez de captura permitió distinguir y extraer el momento preciso, la perfección icónica, de entre una sucesión de momentos (Muerte de un miliciano, Robert Capa, 1913; Che Guevara, Alberto Korda, 1928). O cómo la accesibilidad y facilidad de uso permitió que cualquier persona pudiera crecer desde la mera afición para explorar y perfeccionar su creatividad y crear una voz propia (La compañía nacional de circo español visita Coblenza, Walter Vogel, 1965).

Cómo, en síntesis, la fotografía se hizo excelsa al mismo tiempo que democrática, expandiéndose en esencia y geografía. Y cómo fotógrafos de todos los niveles, estilos y objetivos hicieron suyas ambas direcciones sólo en privilegiadas ocasiones cohabitables. Allí, en la exposición, aguarda una afortunada selección de esas privilegiadas miradas, acompañada de unas actividades paralelas que completan la visita al universo Leica. Un universo a quien no solamente Cartier-Bresson entregó su pasión y oficio.

Información práctica

Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica
Espacio Fundación Telefónica. C/ Fuencarral 3, Madrid
Hasta el 10 de septiembre de 2017
De martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas
Entrada gratuita
Sitio web

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