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Colecciones permanentes, más allá de los titulares

Pablo Casado Muriel
@pablo_casado

Aunque las exposiciones temporales suelen acaparar los titulares, las colecciones permanentes de los museos de Madrid son de una riqueza extraordinaria que merecen, por si solos, una amplia visita. Es cierto que no todos los días se puede disfrutar de una amplia retrospectiva sobre Cézanne o Dalí, pero nunca está de más maravillarse ante Las meninas de Velázquez, El Guernica de Picasso, o la Habitación de hotel de Hopper.

Si en el toreo los tres pilares son Belmonte, Joselito “el Gallo” y Manolete, Madrid se sostiene sobre el Prado, el Reina Sofía y el Museo Thyssen-Bornemisza. Parada obligada para cualquier persona amante del Arte, o simplemente para aquel que quiera hacerse una idea de lo que el hombre puede hacer en pos de la belleza.

El Museo de Prado guarda en su interior una de las colecciones de pintura más importantes del mundo. Desde la reconstrucción de la capilla románica de Maderuelo hasta los grandes lienzos históricos del neoclásico Madrazo, seis siglos de pintura en uno solo espacio. Arte flamenco, italiano, francés… realizar tan solo una pequeña selección de obras es casi imposible, aun así, en el Prado descansan obras de Van der Weyden, El Bosco, Botticelli, Tintoretto, Tiziano, Rafel, Rembrandt o Rubens.

Hasta el momento, solo hemos mencionado artistas extranjeros, pero en el Prado podemos ser testigos de una de las épocas más importantes del arte español, el barroco. Encabezados por el genio Velázquez, el museo nos muestra obras de una de las generaciones que más gloría ha dado al mundo cultural español: Ribera, Zurbarán, Murillo, Alonso Cano…

Una lista en la que quedan fuera muchos. No quiero dejar de lado a Goya, El Greco, o la importante colección de escultura antigua del museo, que abren paso a una pieza fundamental en el Prado: Carlos V y el Furor  de Leone Leoni, terminada por su hijo Pompeo. El Museo Reina Sofía recoge el testigo y presenta a sus visitantes una importante selección de arte contemporáneo: Picasso, Dalí Miró, Saura… Las vanguardias pictóricas, pictóricas, pero aun mucho más. En el Reina Sofía encontramos carteles, obras sonoras y visuales. Algunas de las piezas claves del museo ya fueron repasadas en Hombre en camino, y sirven como ejemplo para demostrar el fondo cultural del Arte Contemporáneo.

Semana de Arte Contemporáneo

Terminamos con la colección del Thyssen-Bornemizza, una de las más completas de las que puedan reunirse en el mundo. Un repaso cronológico al mundo de la pintura desde las tablas románicas a las últimas vanguardias y el por-art. Obras flamencas de Van Eyck, famoso por su Matrimonio Arnolfini, una impresionante Santa Catalina de Alejandría del tenebrista Caravaggio, y así una amplia lista que nos lleva hasta una de las etapas más revolucionarias del Arte: el Impresionismo y sus continuadores.

Sin tener que esperar a las magnificas exposiciones temporales que nos ofrecen fundaciones como la Mapfre, a la que nunca podremos dejar de agradecer muestras como la que nos regaló el año pasado en torno al impresionismo, cualquier visitante de este museo podrá ver obras de Manet, que nos demuestran que sus cuadros desprenden una luz singular, los colores pastel de las bailarinas de Degas, la vaporosidad de las obras al oleo de Toulouse-Lautrec, o el colorido de Renoir.

Pero no solo eso, en el Thyssen-Bournemizza es posible ver un pequeño grupo de obras del gran Vincent van Gogh. Desde un boceto de sus Comedores de patatas, a la que para mí es la gran obra del museo, Les Vessenots pintados en Auvers pocas semanas antes de su trágico final. El viaje artístico no concluye aquí. En las galerías del Thyssen se cuelgan obras de Munch, Matisse y un largo etcétera que nos conduce hasta Polock, Magritte o Bacon.

Como ustedes pueden comprobar, no es necesario esperar a que se celebre una exposición temporal en algún museo de la capital. Cualquier excusa es buena para disfrutar de una jornada en busca de la belleza y el Arte puro. Y si estos tres museos ya los conocen, vuelvan, les aseguro que una ligera pincelada volverá a sorprenderlos.

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